21/09/2017
La Fundació Jaume III pide a una desleal Armengol que deje de proteger el separatismo que pretende a destruir el actual marco autonómico
La Fundació Jaume III pide a la presidente del ejecutivo autonómico, Francina Armengol, que deje de proteger a los separatistas que quieren derribar el Estado de Derecho y, en consecuencia, la España de las Autonomías gracias a los cuales ella ha podido llegar a ser presidenta de los baleares.
Cuando prometió el cargo, Armengol se comprometió a velar y a hacer velar el Estatuto de Autonomía y la Constitución, algo que no hizo ayer al asegurar que en Cataluña este Estado de Derecho -gracias al que, repetimos, ella ha logrado ser presidente- “había cruzado una línea roja” tras arrestar a los cabecillas que dirigían la organizaicón de la consulta ilegal del 1-O. Una opinión, la de Armengol, que le sitúa no sólo frente a sus conmilitones y alcaldes en Cataluña que sufren –ellos y sus familias– el acoso constante de las masas separatistas por defender lo que ella no quiere defender –la Constitución y el estatuto–, sino también frente a una ciudadanía balear que asiste atónita al triste espectáculo de unos representantes públicos, los suyos, que prefieren defender a los sublevados catalanes que a los propios baleares que, en última instancia, podrían ser las siguientes víctimas de una eventual anexión del Principado de Cataluña si finalmente los golpistas se salen con la suya y logran destruir el actual marco autonómico.
Armengol tampoco vela ni hace velar la Constitución y el Estatuto de Autonomía quan consiente gobernar con unos socios, Més i Podem, que tienen como estación final la secesión y la destrucción del Estado autonómico. Més se ha marcado como objetivo la independencia de nuestras islas en 2030 y Podem no oculta que se está aprovechando de la ira separatista para dar un vuelco al actual marco constitucional.
Armengol, almenos por respeto a muchos de sus votantes (un escuálido 19% de los votos válidos) que no comulgan con sus quimeras pancatalanistas y por respeto también a la mayoría de los baleares que no le han votado pero que, le guste o no, ella representa, debe dejar de apoyar a unos insurrectos que creen, erróneamente y al igual que todos los dictadores, que la legitmidad democrática descansa en escenificaciones masivas en la calle y no en el respeto a las leyes fundamentales.
Fundació Jaume III de ses Illes Balears