EXPOSICIÓN: LA MONTAÑA DE SAL
📍 CENTRO CULTURAL METROPOLITANO TECLA SALA AV Josep Tarradellas 44 (Hospitalet de Llobregat)
En el marco de la celebración del décimo aniversario del Centro de Arte Tecla Sala, la exposición «La montaña de sal» propone una nueva mirada del fondo de arte de L'Hospitalet, a partir de una selección de sus obras más representativas. La exposición se ha dividido en catorce ámbitos: Referentes de la modernidad; Ideales de belleza y orden; Representar el imaginario; La vena expresionista; El poder expresivo de la materia y el gesto; Racionalizar la experiencia estética; La figura humana como género artístico; El paisaje como territorio reflexivo; Escenas urbanas y mitologías personales; Soler-Jové dibuja Hospitalet; Activismo social y político; Estampa Popular de Barcelona; Partituras visuales, y Las producciones del Centro de Arte Tecla Sala. La exposición se ha dividido en catorce ámbitos: Referentes de la modernidad; Ideales de belleza y orden; Representar el imaginario; La vena expresionista; El poder expresivo de la materia y el gesto; Racionalizar la experiencia estética; La figura humana como género artístico; El paisaje como territorio reflexivo; Escenas urbanas y mitologías personales; Soler-Jové dibuja Hospitalet; Activismo social y político; Estampa Popular de Barcelona; Partituras visuales, y Las producciones del Centro de Arte Tecla Sala. Esta colección se ha formado con obras de procedencias muy diversas y están representados autores significativos que han protagonizado las tendencias del arte catalán del siglo XX. Hemos querido cerrar este recorrido con obras que no forman parte del fondo de arte pero que son de artistas que han sido centrales en las producciones más celebradas del Centro de Arte Tecla Sala en los últimos diez años. El poeta inglés WH Auden dice: "El solo hecho de crear una obra de arte ya es en sí un acto político. Mientras existan artistas que crean lo que les gusta o lo que creen que deben crear, aunque lo que hagan no sea muy bueno ni llegue a mucha gente, estarán recordando a los que gobiernan lo que hay que recordar a todos los gobernantes: que los gobernados son personas con rostro, no cifras anónimas. Que el Homo laborans es también Homo Ludens ». Todo artista es un granito de sal, cuya suma hace una montaña inmensa. Cada granito de sal es una proclama de inmortalidad, un afán de evitar que la fantasía que nos permite existir como condición humana no se descomponga. Antoni Llena