11/11/2011
El 42% de la juventud vasca consume de forma responsable
El consumo responsable está más extendido en Bizkaia, aumenta con la edad y es ligeramente superior entre las mujeres
La investigación 'Juventud y consumo responsable' se ha realizado mediante encuestas telefónicas individuales a 1.500 personas de entre 15 y 29 años residentes en Euskadi, y su objetivo es analizar las pautas de consumo de este colectivo atendiendo al cómo, más que al qué o al cuánto se consume. Asimismo, se trata de identificar en qué medida las personas jóvenes son conscientes de las implicaciones personales, sociales y medioambientales que tiene consumir cualquier producto o servicio.
El concepto de consumo responsable está asociado a hábitos de consumo ajustados a las necesidades reales, que favorecen la conservación del medio ambiente y la igualdad social. Con estas pautas, para calcular el Índice de consumo responsable se valoran la racionalidad, ética, sostenibilidad y prácticas alternativas de consumo de la juventud.
El estudio revela que el porcentaje de personas jóvenes que presenta un consumo responsable medio-alto es del 42% (un 14% tiene un nivel alto, el 28% medio y un 58% bajo).
Agrupando a las personas que tienen un nivel medio o alto de consumo responsable, se aprecian diferencias significativas por Territorios Históricos. La juventud residente en Bizkaia alcanza el 47% frente al 38% de Gipuzkoa y el 34% de Álava. Asimismo, se aprecia un incremento del nivel de consumo responsable medio-alto a medida que aumenta la edad, del 35% de las personas de 15 a 19 años al 46% de las de 25 a 29 años. No se aprecia, sin embargo, una diferencia significativa por sexos, aunque el porcentaje de mujeres que consumen responsablemente es ligeramente superior entre las mujeres (43%) que entre los hombres (41%).
El 58% de la juventud vasca consume de manera racional
El consumo racional implica una actitud consciente y reflexiva a la hora de adquirir un producto o servicio. Abarca los momentos previos a la compra -qué comprar, cuánto gastar, a qué establecimientos acudir, cuándo realizar las compras- y la atención a posibles consecuencias no deseadas (averías, productos en mal estado, complicaciones con el funcionamiento) o a las características del producto.
El porcentaje de jóvenes que habitualmente realiza estos comportamientos es elevado cuando se trata decomprobar que el producto está en buen estado antes de adquirirlo (84%) y de reclamar en caso de tener algún problema (82%). Además, un 72% dice aprovechar ofertas y rebajas, un 71% suele comprobar la factura, un 68% lleva pensado de antemano lo que va a comprar, un 61% comprueba el cambio que le devuelven y el 51% la garantía.
Sin embargo, menos de la mitad compara precios en distintos establecimientos (49%); el 45% lleva pensado de antemano cuánto van a gastar; el 37% comprueba el etiquetado y el 32% lee las instrucciones de uso.
El índice de consumo racional es más alto entre los hombres que entre las mujeres (63% frente a 53%) y se incrementa a medida que aumenta la edad (pasando del 48% entre personas de 15 a 19 años al 66% entre quienes tienen entre 25 y 29 años). La juventud alavesa y vizcaína, ambas con un 61%, consume de una manera más racional que la guipuzcoana (52%).
Solamente un 15% consume de manera ética
El consumo ético valora las opciones más justas, solidarias o ecológicas y no sólo el beneficio personal. Hace hincapié en la austeridad como una forma consciente de vivir, dando más importancia a otras actividades que al hecho de consumir y teniendo la capacidad de distinguir entre necesidades reales e impuestas. Se pregunta por las condiciones sociales y ecológicas en las que ha sido elaborado un producto o servicio.
Entre estos comportamientos, el más habitual entre lo jóvenes (63%) es preguntarse si realmente se necesita el producto que se va a comprar. Son bastantes menos quienes se cuestionan la basura o residuos que generará (19%), la materia prima con la que se ha fabricado (19%), si en su producción se ha derivado algún tipo de injusticia social (16%) o el impacto medioambiental que supone su producción y/o transporte (14%).
No hay diferencias significativas por sexo, pero se aprecia un aumento del consumo ético a medida que aumenta la edad, del 11% de las personas jóvenes de 15 a 19 años al 18% de las personas de 25 a 29. Por Territorios Históricos se da más en Bizkaia y Gipuzkoa que en Álava.
El 22% realiza actividades relacionadas con el consumo alternativo
El consumo alternativo es el que se aleja de los canales establecidos de compra y venta y tiende a la reutilización de productos, bien a través del intercambio, la cesión entre amistades y familiares, a la adquisición de productos de segunda mano y a la compra de productos de comercio justo.
El intercambio entre familiares y amistades es el más habitual (42%). El 23% ha dado o recibido ropa usada y el 14% ha comprado algo en común. El 8% ha comprado productos de segunda mano. El 4% ha adquiridoproductos de comercio justo; un 3% ha vendido productos de segunda mano y sólo un 1% ha participado en mercados de trueque.
La juventud guipuzcoana presenta un consumo alternativo más elevado (26%) que la vizcaína (21%) y, ésta, a su vez, más alto que la alavesa (16%).
Un 41% de la juventud vasca consume de manera sostenible
El consumo sostenible se aleja de la cultura de usar y tirar, con productos de un solo uso, el sobrempaquetado, etc. La clave se basa en la reducción del consumo y en el uso de productos y servicios más respetuosos con el medio ambiente, en el reciclaje, en el ahorro de energía, etc., en las rutinas diarias.
Estas pautas están más interiorizadas en la juventud vasca: más de la mitad habitualmente separa la basura doméstica (76%), limita su consumo de agua (71%), limita el uso de la calefacción y al aire acondicionado(71%), utiliza los Garbigunes (69%), utiliza bombillas de bajo consumo (67%), se desplaza a pie o en bicicleta(64%), utiliza el transporte público colectivo o comparte coche (64%), lleva su propia bolsa o carro a la compra(63%) y compra frutas y verduras locales de temporada (52%).
Las pautas más relacionadas con las compras tienen, sin embargo, una penetración más baja: un 34%procura comprar de manera habitual productos poco envasados o empaquetados; un 32% compra productos reciclados; un 18% evita comprar ciertos productos por razones medioambientales y un 17% compra productos ecológicos.
Las variables que muestran diferencias más elevadas respecto al consumo sostenible son el sexo y el Territorio Histórico de residencia. Las mujeres jóvenes consumen de forma más sostenible (47%) que los hombres (35%) y el consumo sostenible está más extendido en Bizkaia (46%) que en Álava (36%) y Gipuzkoa (36%).