02/06/2017
Inaugurada la cosecha de Sal de Añana 2017
El chef riojano, con dos estrellas Michelin y tres soles de la Guía Repsol, creció entre los fogones del Hotel-Restaurante Echaurren (Ezcaray, La Rioja), regentado por su familia desde el siglo XIX. Tras estudiar hostelería en Madrid, siguió su formación por las cocinas de Ferrán Adrià, Pedro Subijana y Juan Mari Arzak.
En 2002 inauguró el restaurante “El Portal de Echaurren” junto al edificio familiar y en 2006 Francis Paniego asumió el asesoramiento gastronómico del hotel de cinco estrellas de las bodegas Marqués de Riscal, embajadores también del Valle Salado desde el año 2011, consiguiéndoles una estrella Michelin en el 2012.
Este impresionante curriculum se complementa con el Premio Nacional de Gastronomía en el año 2012, premio que tiene un especial valor para él por haberlo recibido su madre 25 años antes. Por todo ello, es un lujo contar con Francis Paniego para inaugurar el acto de Inicio de la Cosecha 2017 y convertirse en embajador internacional de la Sal de Añana y del Valle Salado. Nombramiento que será hecho oficial cuando el Diputado General de Álava y presidente de la Fundación Valle de Añana, Ramiro González, le ha hecho entrega de una placa en reconocimiento a esa labor.
“La sal de Añana se ha convertido en un producto estrella, uno de nuestros embajadores por el mundo, un viajero empedernido por las cocinas de medio planeta y un elemento clave a la hora de contribuir a que un plato de da el salto al estrellato. No cabe duda de que tenemos una sal con estrella y que las estrellas, en este caso Michelín, saben elegir su sal”, ha explicado el diputado general.
La Sal de Añana está considerada como una de las mejores del mundo. Además de por Francis Paniego, su calidad está avalada por otros importantes cocineros internacionales: Martín Berasategui, Pedro Subijana, Joan Roca, Andoni Luis Aduriz, Eneko Atxa, Dani García, Diego Guerrero y María Marte y Patxi Eceiza. Todos los chefs embajadores colaboran con el Valle Salado y la Sal de Añana de forma absolutamente desinteresada.
Además, el “oro blanco” del Valle Salado ha sido distinguido como producto Baluarte, el máximo reconocimiento internacional que concede Slow Food. Se suma de esta forma a un exclusivo club del que sólo forman parte 400 productos en todo el mundo.
La Sal de Añana es fruto de la evaporación natural de la salmuera procedente de los manantiales del Valle Salado, un paisaje insólito en recuperación formado por miles de plataformas o eras, canales, pozos y almacenes. Su forma de cristalizar es resultado de tres factores: el sol, el viento y las técnicas tradicionales de los salineros.
La producción de sal de gran calidad, además de contribuir al mantenimiento de las salinas y a la generación de empleo, es una de las líneas estratégicas que la Fundación Valle Salado de Añana está llevando para poner en valor un paisaje cultural único en el mundo. La venta de Sal de Añana y de entradas de visitas está contribuyendo ya a la autofinanciación del proyecto con un 40% del presupuesto.