El balance de la situación política pasa a ser positivo por primera vez desde el año 2007. El 54% de las personas
consideran que la situación política en Euskadi es muy buena o buena, frente a solo un 36% que la considera mala o muy mala. Este balance positivo de la situación política vasca no se producía desde 2007.
En general, las y los vascos hacen una valoración positiva de la situación. En cuanto a su propia vida se encuentran muy (28%) o bastante (56%) satisfechas/os; y las valoraciones sobre la situación económica (64% muy buena o buena) y política (54%) de Euskadi son también positivas.
Los principales problemas de la CAPV son los relacionados con el mercado laboral muy por encima del resto
(un 72% los menciona entre los tres principales). Los problemas económicos ocupan el segundo lugar (14%), seguidos de la situación política, vivienda y desahucios (11% en ambos casos), y el funcionamiento y la cobertura de los servicios públicos y las ayudas y la sanidad (8% en ambos).
Va disminuyendo la importancia de los principales problemas y, especialmente, el primero baja en su porcentaje de mención del 79% de febrero al 72% actual.
PERSONAS MAYORES
Opinión más bien positiva de la vejez. Los miedos más importantes: el deterioro físico e intelectual
La infancia (43%) y la juventud (33%) se consideran las mejores etapas de la vida. Tan solo el 4% afirman
que la tercera edad es la etapa más feliz, porcentaje que aumenta hasta el 10% entre las personas mayores de 65 años.
La opinión mayoritaria sobre la tercera edad es más bien positiva, y se piensa que aportan conocimiento y experiencia a la sociedad (63% muy de acuerdo y 30% bastante), y que ayudan a las familias jóvenes (60% y 32%, respectivamente)
.
Ahora bien el 53% piensa que las personas mayores no ocupan en la sociedad el lugar que realmente les corresponde, y el 41% piensa que la sociedad trata a las personas mayores con indiferencia.
Se considera que una persona es “mayor” a partir de los 69 años. Aunque el 15% considera que no depende de la edad. La razón principal, con diferencia, por la que se considera que alguien es mayor es la disminución de
las capacidades físicas (48%), además de la disminución de las capacidades intelectuales (33%) y la salud (26%). La propia edad es la cuarta razón, siendo la más importante tan sólo para el 23% de la población. La edad como indicador de vejez es más importante entre los más jóvenes mientras que con la edad va perdiendo peso y se destacan más cuestiones relacionadas con las capacidades físicas e intelectuales y la salud.
A la mitad de la población le preocupa su propia vejez: al 15% mucho, al 20% bastante y al 13% algo. Los motivos principales de preocupación son: no poder valerse por sí mismo 43% y el deterioro físico 39%. También preocupan el deterioro intelectual (25%), el no tener suficiente dinero (17%), la soledad (16%) y el sentirse inútil (15%).
Es importante cuidarse y mantener buenas relaciones familiares y con amistades
Cuidarse y mantener buenas relaciones familiares y con las amistades son las claves para una vida de calidad siendo mayores. Así, a esa edad es muy importante cuidar la alimentación para el 76%, mantener buenas relaciones familiares para el 73%, realizar actividad física para el 72% y relacionarse con amigos y amigas para el 70%.
Para disfrutar de esta fase de la vida se eligen en mayor medida actividades que tienen que ver con el tiempo libre como desarrollar hobbies y aficiones o viajar (84% respectivamente), mientras que los porcentajes descienden considerablemente en lo que respecta a los deseos de realizar trabajo voluntario (49%), seguir trabajando o encontrar un empleo (20%) o participar en asociaciones políticas o sindicales (16%).
Preocupación por el mantenimiento de las pensiones
Dos tercios de la población opinan que las personas en edad de jubilación deben dejar el trabajo para dejar paso a los jóvenes (66%), mientras que el 28% afirman que deben tener la posibilidad de seguir trabajando si lo desean.
El mantenimiento de las futuras pensiones de jubilación preocupa mucho al 45% de la población y algo al 37%, la preocupación es mayor entre la población que se está aproximando a la edad de jubilación. Así, entre las personas de 45-64 años el tema preocupa mucho al 55%, y menos a los más jóvenes (al 31% les preocupa mucho).
Ante el sistema de pensiones actual las opciones preferidas son que el dinero de otros servicios públicos se utilice para pagar las pensiones (27%) y pagar más durante la vida laboral para mantenerlas como en la actualidad (26%).Esta última opción es también la preferida personalmente ante la opción de que bajen las pensiones (66%).
Relativa satisfacción con la organización y la calidad del cuidado.
El 60% piensan que hoy en día los hijos e hijas, en general, cuidan peor que antes a sus padres y madres, tan sólo un 12% opina que los cuidan mejor. Más de la mitad piensan que para cuidar a las personas mayores la mejor opción es que sigan viviendo en su propia casa (cuidados/as por algún familiar 38% o por personas remuneradas 27%), y la siguiente opción es que vivan en una residencia (21%), mientras que tan sólo el 8
% opinan que lo mejor es que vivan en casa de familiares que les cuiden.
Una de cada cuatro personas adultas tiene algún familiar cercano que por su edad avanzada necesita cuidados para realizar actividades de la vida diaria. De entre ellos, el 18% viven en una residencia, por lo que 4 de cada 5 son cuidados por los familiares o por personas remuneradas para ello.
Entre las personas que se encargan personalmente del cuidado de un familiar, los sentimientos sobre este tema son ambivalentes: por un lado, lo consideran una obligación moral (85% muy o bastante de acuerdo), pero también lo ven como algo muy gratificante para ellos y ellas (84%). Un 25% lo ven como una carga excesiva.
Las personas que se encargan personalmente del cuidado están satisfechas con la organización de dicho cuidado
(88% muy o bastante), aunque no tanto con la incidencia que el mismo tiene en su vida profesional y familiar
(64%). Así, en torno a un tercio de las personas cuidadoras cree que las labores de cuidado les inciden negativamente mucho o bastante en su propia vida personal (38%), su salud (35%) y su vida laboral o familiar (30% ).
Entre quienes tienen un familiar que necesita cuidados, el 86% están contentos con la calidad del cuidado que
reciben esas personas. Pero en cuanto al coste del cuidado, el 11% debe asumir un coste difícil de afrontar.
Aun siendo el cuidado responsabilidad de las familias, se reclama apoyo por parte de las Administraciones Públicas, sobre todo para que las personas mayores puedan seguir residiendo en su hogar
Seis de cada diez personas afirman que son las familias y allegados quienes deben hacerse cargo del cuidado de
familiares mayores dependientes. Ahora bien, la mayoría reclama apoyo de las Administraciones Públicas (el 9% atribuye la responsabilidad exclusivamente a la familia y el 58% a la familia pero con ayuda de las Administraciones).
Las ayudas que se solicitan en mayor medida son el apoyo a las familias para que las personas mayores dependientes puedan seguir viviendo en sus domicilios, como son: desarrollar más servicios de ayuda domiciliaria (45%), apoyar a personas cuidadoras (33%), adaptar las viviendas a las necesidades de las personas mayores (31%), mayor seguimiento de las personas que viven solas (20%) y asesoría para la contratación de cuidadores/as (19%). También se solicitan más plazas en residencias de la tercera edad (23%) y los centros de día (14%).
VALORACIÓN DE PARTIDOS Y LÍDERES VUELVEN A SUS VALORES HABITUALES
El PNV sigue siendo el partido que genera mayor simpatía (4,6, en una escala de 0 a 10). A continuación se
encuentran Elkarrekin Podemos (3,5), EHBildu (3,4) y PSE-EE (3,2). En último lugar se mantiene el PP (1,5). Todos, excepto el PP bajan unas décimas en valoración respecto al anterior Sociómetro.
En cuanto a las y los líderes políticos, el Lehendakari Urkullu es el único que aprueba (5,3); y le siguen Andoni
Ortuzar con 4,6, Arnaldo Otegi 3,8, Idoia Mendia 3,7, Nagua Alba 3,7 y la valoración más baja es para Alfonso
Alonso 2,1. La valoración de todas y todos los líderes baja algo, excepto la de Nagua Alba que sube una décima.
En conjunto, tanto partidos como líderes vuelven a los valores habituales y estables desde 2014. Es importante
precisar que en el anterior Sociómetro de febrero se produjo un incremento de todas las valoraciones, explicable
porque fue el primero tras un período de tres años con cinco procesos electorales consecutivos.