19/04/2018
Tres siglos de pintura flamenca desde Rubens a Van Dyck
Hasta el próximo 17 de junio en la sala Fundación Vital
Comisariada por María Toral y Marisa Oropesa y con diseño expositivo de Fernando Martínez de Viñaspre, la exposición incluye piezas que cautivaron a los amantes del arte de toda Europa por el realismo de los detalles y por el lustre de sus superficies gracias a una novedosa forma de utilizar la pintura al óleo.
‘De Rubens a Van Dyck. La pintura flamenca en la Colección Gerstenmaier’ trae a la Sala Fundación Vital setenta obras, treinta oleos y cuarenta grabados, de uno de los ciclos más sobresalientes de la historia del arte europeo y sus mejores representantes. Habrá piezas de Rubens, Van Dyck, Goltzius, Brueghel El Viejo, Momper El Joven, Martin de Vos, Brueghel de Velours, Van Kessel El Viejo, Adrian de Gryef y Verbruggen.
Mientras Europa vivía la gran revolución del pensamiento religioso que provocó un cambio brusco en los motivos y temas de la pintura, el Flandes católico y la Holanda luterana buscaron su propio camino. En el territorio flamenco, sin embargo, no fue posible separar la trascendencia de los ideales religiosos de la pintura de esa nueva visión de la realidad.
Los artistas de la escuela flamenca abordaron distintos géneros. En la muestra habrá obras de marcado carácter religioso, obras mitológicas y retratos. También se podrá disfrutar del paisaje, característico del arte flamenco del XVII, sobresaliendo, como era habitual en los artistas de Flandes, el juego de luces y sombras, con la penumbra del primer plano y la aún existente luz del atardecer que se aprecia al fondo de la escena. La pintura de animales y los bodegones son otros géneros de gran importancia en el arte flamenco. Una de las especialidades del género de la naturaleza muerta en el arte de Flandes fue la pintura de flores. Esta afición como objetos de especial interés se había despertado en Europa a finales del siglo XVI, con la importación de flores exóticas del Oriente Próximo, Asia y América. Empiezan entonces a considerarse objetos preciosos, cotizándose a altos precios. La combinación de una tradición pictórica hacia los bodegones y el nuevo protagonismo que adquieren las flores fueron buenos fundamentos para popularizar la pintura de este género a comienzos del siglo XVII. Muchas de estas composiciones, consistían en guirnaldas que decoraban escenas religiosas. Las obras de este tipo, generalmente, eran regalos para los gobernantes y los representantes de la Iglesia. También podían decorar capillas privadas de la nobleza y destacadas sacristías de algunas órdenes religiosas.
En la muestra se podrá ver también una cuidada selección de grabados, demostrando que los flamencos eran unos grandes maestros en el dominio de esta técnica: las estampas muestran una gran habilidad con el buril, así como una calidad de impresión excelente.