31/07/2018
Tosei Gusoku de nuevo en el Museo de Armería
Tras tres años de recuperación en el servicio de Restauración
El conjunto se conserva casi completo, una armadura moderna Tosei Gusoku, tipo Domaru. Las protecciones de las partes vitales del cuerpo son de acero. El resto es una combinación de materiales orgánicos unidos con cordones de algodón. El casco – la parte más importante – es tipo Suji-bachi de 32 placas de acero remachadas verticalmente. La parte frontal está decorada con cinco mariposas de cobre y estaño. Las “alas” laterales conservan dos distintivos de latón que identifican el clan de la familia.
La máscara fue elaborada en hierro lacado en negro y en rojo. Es solo de medio rostro Menpo, estilo Ressei, de líneas duras y largo bigote. La coraza es una pieza de transición, de influencia europea, formada por placas de acero remachadas horizontalmente con bisagras en el lateral derecho. Las decoraciones del peto de cobre, estaño y oro embutidos representan figuras de la mitología budista en el anverso y el reverso.
Además de la armadura se exponen en la misma vitrina una katana o sable japonés, de finales del período Edo y un wakizashi, o espada corta japonesa de la misma época. En el interior del casco, llamado KABUTO en japonés, se lee el apellido y el nombre de su fabricante: MINAMOTO NO YOSHIICHI, maestro armero, que vivió a finales del periodo Edo. (El periodo Edo va desde 1603 hasta 1868).
La armadura está formada por un conjunto de piezas muy complejas que están confeccionadas de materiales diversos (acero, oro, cobre, latón, estaño, tejidos, madera, papel, piel y pelo y laca urushi). Cada uno de estos materiales tiene unas características específicas por lo que necesita un tratamiento diferenciado. Su restauración ha supuesto un gran reto. Han sido necesarios más de seis meses de estudios y análisis para conocer los distintos materiales y las técnicas de fabricación que componen la armadura así como para determinar su estado de conservación y el alcance de los tratamientos por aplicar.
Los materiales que presentaban peor estado de conservación eran naturalmente los de origen orgánico. Es decir, los tejidos y las lacas Urushi, materiales muy frágiles que se deterioran fácilmente con la luz. Los lazos de seda y algodón además han estado soportando durante casi dos siglos el peso de los elementos metálicos de la armadura.
Durante todo tratamiento de restauración se ha dado mucha importancia a la conservación preventiva y al mantenimiento de la obra una vez que sea devuelta al Museo para su exposición y para el disfrute de la ciudadanía. Es por ello que se ha diseñado un nuevo soporte siguiendo estándares de conservación. La armadura se exhibe dentro de una vitrina totalmente renovada donde se expone la armadura de manera correcta manteniendo y controlando los valores de temperatura, humedad relativa y, sobre todo, reduciendo el tiempo de exposición y los valores de iluminación.
Dentro del programa de divulgación y difusión de las actuaciones de Conservación y Restauración, el Servicio de Restauración de la Diputación Foral de Álava va a organizar en octubre una conferencia en el propio Museo de Armería. La conferencia correrá a cargo de Isabel Ortiz de Errazti, restauradora del servicio Foral y Ruth Valentin Herrero, restauradora de textiles, quienes explicarán los problemas de conservación que tenía la armadura y los tratamientos que le han aplicado.