03/12/2019
Hoy se inaugura la exposición de las fotografías premiadas del “European Wildlife Photographer of the Year”
Se podrá visitar en Ataria hasta el 12 de enero
Pero no todas las fotografías se centran en la belleza, algunas sirven para remover conciencias y mostrar cómo el ser humano ha rebasado, en algunos de los casos, los límites de la naturaleza. Todas las instantáneas tienen un denominador común: mostrar el valor de aquello por lo que debemos luchar como sociedad, que es la protección del medio ambiente.
En el decimoctavo año del concurso GDT European Wildlife Photographer of the Year, las 18 000 fotografías presentadas demuestran una vez más la belleza y la diversidad de la naturaleza, y también la importancia de la competencia entre fotógrafos aficionados y profesionales por igual.
El mundo digital está inundado de imágenes
El mundo digital está inundado de fotografías muchas de belleza fugaz o carentes de profundidad. “Son pocas las imágenes con más significado, fotos que requieren tiempo para realizarlas y, por lo tanto, precisan una cuidadosa contemplación para apreciar el propósito que hay detrás de su expresión artística”, resaltan desde Ataria. En esta muestra se aprecian imágenes que se esfuerzan por revelar algo nuevo, por crear conexión o inspirar la fragilidad de nuestro mundo natural.
No podemos olvidarnos de las consideraciones éticas que hay detrás de cada imagen. La tendencia a crear fotos sin tener en cuenta el bienestar del sujeto, ya sea vegetal o animal, es preocupante”, señalan. A medida que la ‘cultura selfie’ continúa reclamando víctimas de vida silvestre en todo el mundo, sentimos nuestra gran responsabilidad como ciudadanía para defender los más altos estándares éticos.
Afortunadamente, en este concurso hay muchas imágenes hermosas, importantes, creativas, conmovedoras, innovadoras y sorprendentes. Desde la íntima serenidad del nido de un chotacabras o la representación onírica de un pájaro secretario hasta un martín pescador urbano y una pila de morsas dormidas. Verdaderamente son fotos que nos detienen en seco cuando las vemos.
Muchos de los fotógrafos premiados pasaron horas escondidos dentro de un observatorio o a campo abierto para conseguir la foto, involucrándose perfectamente con su entorno para capturar ese momento. Especialmente, cabe destacar la foto del ganador general de 2018, Cristóbal Serrano, quién nos ofrece una vista que cautiva al espectador con su esplendor de color. Se trata de una toma aérea, que muestra enormes bandadas de flamencos menores en el lago Bogoria de Kenia.