30/01/2017
Los más pequeños, una “gran afición” que obliga a Sant Antoni en Puçol a celebrar el chocolate y las “emboladas infantiles”
La afición es algo con lo que se nace o, como mínimo, se vive desde pequeño. Durante la tarde del viernes 27 de enero hemos tenido ocasión de comprobar cómo los niños de todas las edades viven la fiesta de Sant Antoni desde muy, muy jóvenes (¡pero si había uno en carrito de bebé!).
Después de haberse aplazado una semana, por el temporal, el viernes por la tarde era el “día de los más pequeños”, en el que el chocolate y los carretons son los protagonistas.
Pero, claro, comenzó a llover a media tarde.
Aprovechando que en un bajo de la calle La Font los componentes de la comisión estaban preparando el chocolate, los más pequeños se acercaron muy pronto, antes de las 17.30 horas marcadas en la programación. Tomaron el chocolate en un visto y no visto.
Y luego a esperar casi una hora.
Comenzó a llover… Cierto desánimo cundió en algunos miembros de la comisión. Otra vez la lluvia. Otra vez aplazar.
¿Aplazar?
Ni un solo pequeño se movió de la calle. Algunos bajo los balcones. Otros con paraguas. Todos esperando que la comisión se pusiera las pilas.
Y vaya si se las puso.
Les tocó ir a por estos “toros embolados infantiles”, le colocaron a uno las bolas. Encendidas, naturalmente. Y a correr por las calles.
No había adultos… o al menos no en el recorrido, aunque sí resguardados en portales y balcones.
Sólo niños. Bajo la lluvia, claro.
En momentos así uno entiende por qué hay aficiones que perduran generación tras generación.
Y esos sólo son los actos infantiles… a medianoche tocaba embolar el ganado de los mayores. Seguía lloviendo, pero…
Podéis imaginar el resultado, ¿verdad?
Informa y fotos: Sabín