04/09/2017
Bleda y Rosa : «La interpretación de nuestra obra tiene mucho que ver con el propio espectador y sus vivencias»
Ambos conforman un tándem que firman bajo un único nombre, Bleda y Rosa, y cuya trayectoria está más que consolidada. Han expuesto por toda España, y también por Europa, Sudamérica y Estados Unidos.
Ahora vuelven a Valencia para mostrar algunos de sus trabajos en la antigua fábrica Bombas Gens, renacida como centro de arte y sede de la fundación Per Amor a l'Art, donde estarán hasta el mes de noviembre.
Nos desplazamos hasta el emblemático edificio de la avenida de Burjassot de la capital para conocer el trabajo de Bleda y Rosa e intercambiar con ellos una charla cargada de historia.
Llevan más de una década cosechando premios, entre ellos el Premio Nacional de Fotografía en 2008. ¿Qué supuso para ustedes?
Este premio sirvió para reconocer nuestra trayectoria que, aunque en 2008 todavía era corta, ya habíamos destacado en el medio y armado buena parte de nuestro trabajo con todas las vías de exploración abiertas. Supuso, sobre todo, una cuestión de visibilidad, pero también un impulso y un refuerzo a aquello que estábamos haciendo, si bien es cierto que no ha habido un cambio radical en nuestra forma de trabajar. Lo que sí cambió es que desde ese momento dejamos de presentarnos a becas y premios porque consideramos que debíamos dejar un relevo generacional.
Trabajan en equipo y su obra la presentan como la de un único autor. En una campo tan personal como la fotografía, donde cada uno tiene una mirada muy personal, ¿de qué forma se cohesiona este tándem?
El hecho de formarnos a la vez, en un mismo entorno, y comenzar a trabajar con la fotografía de forma conjunta con un gusto similar ha hecho que no sea tan conflictivo trabajar juntos. Además, con nuestras fotografías tratamos de crear una imagen aparentemente objetiva, en la que la autoría de alguna forma se diluye. Son proyectos que están muy consensuados, tenemos una forma de trabajar muy meditada, con una carga conceptual y un desarrollo previo importante. Hay un gran trabajo de documentación previa.
La presencia de la historia y del paso del tiempo está presente en toda su obra. ¿Consideran que es este su sello de identidad?
No existe una intención inicial de trabajar a partir de un elemento que nos distinga del resto. Nos interesa la historia desde siempre, y trabajar con esa idea de cómo el tiempo influye en los espacios nos parecía muy atractivo. Tampoco es algo exclusivo de nosotros. Otros autores como Humberto Ribas, Eugène Atget o Hiroshi Sugimoto también lo han hecho. En nuestro caso, el concepto del tiempo convertido en historia lo empezamos a abordar con Campos de Batalla, y quizá a partir de aquí sí sea nuestro sello de identidad.
Otro elemento común en su obra es el pie de foto para situar la imagen en un contexto determinado. Parece que en su caso, con el paso de los años, el texto ha ido ganando cada vez más protagonismo.
Campos de Fútbol fue el punto de partida a partir del cual empezamos a incluir algo de texto en nuestro trabajo. Desde ese momento, la inclusión de la palabra escrita empieza a expandirse en nuestra obra. Es algo que no abandonamos y que ha ido adquiriendo protagonismo y complementándose con la imagen hasta llegar al último trabajo, Prontuario, en el que hay una relación entre el texto y la imagen que no se puede disociar. Las limitaciones que el texto y la imagen tienen por separado se pueden suplir juntando ambos elementos.
Muchas de sus fotografías están partidas en dos. ¿Qué buscan con este recurso?
En Campos de Batalla había una cuestión que teníamos que resolver. Partíamos de un referente pictórico sobre la Batalla de Almansa, una imagen panorámica y en color. Nuestra imagen final no es otra cosa que una interpretación de aquel cuadro. Necesitábamos una panorámica que construimos con dos negativos. Ese espacio físico que dejamos entre las dos fotografías tiene mucha importancia, pues con ello conseguimos aportar capas de lectura y una mayor complejidad a la fotografía, que puede leerse como lo que es, una batalla entre dos ejércitos.
¿Por qué continúan trabajando en analógico?
La cámara con la que empezamos hace 25 años nos funciona y nos da la calidad que buscamos. ¿Por qué cambiar? Es como una especie de resistencia a toda esta locura digital, que más que una revolución parece una involución, al menos en algunos campos como la fotografía.
El lugar en el que exponen, ¿también es importante? En este caso, nos encontramos en un edificio cargado de historia, la antigua fábrica de bombas hidráulicas que posteriormente fue un refugio antiaéreo durante la Guerra Civil.
Sí, en este caso sí, aunque no siempre es así. Muchas veces los artistas exponemos en el llamado "cubo blanco", un lugar completamente neutro. En este edificio en el que estamos ocurre todo lo que se narra en nuestras fotografías, esa cuestión del paso del tiempo está muy presente. En nuestras fotografías intentamos que se abracen varios tiempos, y aquí se mantiene también ese arco temporal.
En el arte y también en la fotografía, el ojo del espectador juega un papel importante. En este sentido, ¿han notado diferencias de interpretación de su obra en unos y otros lugares?
En el caso de Campos de Batalla la memoria de cada uno juega un papel fundamental. Es muy complicado que la gente se implique con un lugar cuando no conoce nada de él. Sabemos que la historia se cuenta de una forma muy parcial según en qué país te encuentres. Hay una desconexión entre lo que se estudia aquí y en América del Sur, por ejemplo, cuando realmente está todo muy conectado. Por tanto, la recepción por parte de cada espectador es bien distinta, porque esa lectura de la imagen siempre tiene que ver con uno mismo, con lo que tú eres y tus vivencias.
¿Cuáles son los próximos proyectos que tienen pendientes de cara al futuro?
Prontuario es nuestro último trabajo. Lo empezamos en 2001, pero es un trabajo abierto, y ocurre lo mismo con Origen. Dentro de unas semanas viajamos a África, y el año que viene deberíamos de viajar otra vez. Buena parte de nuestros proyectos están vivos. Antes tenían un principio y un fin, pero desde hace unos 15 años decidimos trabajar de forma que en un mismo periodo conviven diversos proyectos, que se alargan en el tiempo por su complejidad.
Sus diferentes colecciones, además de ser expuestas, han sido editadas en diferentes libros.
El hecho de tener publicado nuestro trabajo es importante porque se asienta en el tiempo. Además, es una forma de llegar a la gente. Casi siempre pensamos en nuestros trabajos como exposiciones, pero estas suelen ser temporales y los libros perduran para siempre. Algunos libros son un catálogo de una exposición y en otros casos se asemejan más a un libro de autor, como es el caso de la exposición que hemos visto.