17/04/2018
Llegó el gran día: la Carrera de la Mujer 2018 en Valencia
Llegó el gran día. Llevábamos desde enero organizándolo para que nadie se quedara fuera: las que llevan varios años con nosotras, los que debutaron el año pasado y muchas otras que se han embarcado este año en esta emocionante aventura.
Son muchas las mujeres que nunca han corrido o ni tan siquiera han participado en una marcha. Hasta hace unos años yo estaba incluida en ese grupo, pero cuando lo pruebas repites y más en una carrera como esta en la que lo único importante es estar ahí y disfrutar.
Después de un viernes intenso en el que repartimos los dorsales de las 358 mujeres que componen nuestro grupo, el sábado fue un día de descanso para el domingo estar todas a tope y dar lo mejor de cada una. A las siete de la mañana ya estábamos en la puerta del Cafenet para desayunar, algo que agradecimos enormemente ya que su horario de apertura los domingos es a las 8… y una hilera rosa iba llegando a sus puertas e iba llenando de risas y nervios el local.
7:15 horas: Comienzan las fotos de grupos, amigas, hermanas, primas… todas quieren inmortalizar ese gran día. Tenemos mujeres, la mayoría de Puçol, pero también han venido algunas del Puig, de Rafelbunyol… y de Albacete; sí, desde allí vienen año tras año a compartir con nosotras ese día: son «Las Candel»… El pasado separó a sus familias por trabajo, unos se quedaron allí y otros se vinieron aquí… y hoy el destino las ha querido unir para luchar por esta noble causa.
También tenemos mujeres de diversos clubes y asociaciones de Puçol: futbol sala, Druni, falla Hostalets, falla Picaio, Tripuçol, pollos Planes, gimnasio Irongym… aunque este año hemos notado la ausencia de unas muy importante en este día, las de la Asociación Española Contra el Cáncer que, aunque sí estuvieron con nosotras en la entrega de dorsales, no pudieron asistir a la carrera por motivos familiares.
La plaza de la Generalitat se llena de rosa y, aunque intentamos no armar mucho ruido… es prácticamente imposible contener tanta emoción.
7:30 horas: Hacemos un sorteo que teníamos pendiente y que no se pudo realizar el viernes. Spause, JM Peluqueros y Essencial Training (solidarizados con la causa y especialistas en estética oncológica) nos ofrecen 10 lotes de productos y/o tratamientos para sortear entre todas las corredoras. Y de ahí nos dirigimos al parque a realizar la tan esperada foto de grupo, un momento que vivimos con emoción porque es como el pistoletazo de salida… es ese momento en el que sientes que todo el trabajo de estos días empieza a dar su fruto: ¡ver todas esas caras llenas de ilusión no tiene precio!
7:45 horas: Nos dirigimos a correos para que cada una suba en el autobús que tiene asignado, Carlos Gómez es el encargado de año tras año en facilitarnos el transporte y llevar a este grupo de mujeres a vivir un día inolvidable.
8:00 horas: Partimos hacía Valencia con los nervios a flor de piel: unas anudan sus zapatillas, otras colocan sus dorsales, otras no saben si correr con chaqueta o sin ella… pero todas y cada una de nosotras llevamos algo que no puede faltar… nuestra sonrisa.
8:30 horas: Aterrizamos en la avenida del Puerto, vemos a lo lejos la salida… ya hay miles de mujeres agrupadas tras ella y poco a poco nos vamos acercando y vamos ocupando el lugar que nos corresponde: las que corren hacía adelante, las andarinas algo más atrás… y esperamos impacientes a que lleguen las 9 de la mañana, que parecen no llegar nunca, para empezar a correr.
Sería muy bonito poder contar la experiencia de cada una, saber qué ha sentido cuando ha salido, en cada kilómetro y sus sensaciones al llegar a la meta… pero es muy difícil y podríamos escribir un libro con todo ello… algo que no descarto en un futuro, pero me voy a limitar a contar mi propia experiencia que este año para mí ha sido única y especial.
Empecé haciendo esta carrera porque una amiga del gimnasio me lo propuso y, aunque nunca había corrido, me gustó la idea. Esa amiga se ha convertido en mi compañera inseparable de carreras y si yo no corro, ella tampoco; si yo voy despacio, ella va a mi lado; y si me quedo sin fuerzas, ella me da un poco de las suyas para que pueda llegar a la meta. Somos parte del grupo que ha dado nombre a una asociación de mujeres: «Las buenorras del body». Un grupo de chicas que se hicieron amigas practicando este deporte y siguen siéndolo sin que el paso del tiempo haya conseguido separarlas.
Cada año que participo pienso en hacerlo mejor, siento que cada paso mío, que mi sudor, mi esfuerzo, es una manera de solidarizarme con todas las mujeres que sufren y que si ellas pueden luchar contra esto yo puedo llegar a la meta.
Hace tan solo dos años que conseguí hacer toda la carrera corriendo y el año pasado me entrené porque quería bajar el tiempo y hacerlo mejor… pero este año me había propuesto una nueva meta y era subir al pódium con mi hija. Ella está acostumbrada a hacerlo, es una gran triatleta, pero para mí esto era hace unos años algo impensable.
Nos apuntamos como madre e hija y estudié los tiempos del año anterior para ver si teníamos posibilidades. Sabía que todo dependía de mí, ya que el tiempo de ella lo tenía más o menos claro… así que los nervios del día anterior y los previos a la carrera estaban más que a flor de piel.
No fue una carrera fácil y sufrí en varios kilómetros. Los últimos metros hasta la meta se me hicieron interminables, pero ahí estaba mi amiga Rosa, mi compañera incansable, que corre cada kilómetro como si no le costara, que se gira una y otra vez, para no perderme de vista y darme sus ánimos… y alentarme a seguir adelante. Hay momentos en que la mataría porque ve mi cara de sufrimiento y ella, tan fresca como una rosa (en honor a su nombre), me mira y me grita: ¡venga, que tú puedes!… cuando ya no puedo dar más. Si no fuera por ella ni habría empezado a correr, ni habría conocido esta carrera, ni formaría parte de este grupo, ni habría conseguido subir al pódium con mi hija… Y quizás este día tan especial que vivimos este año, los años anteriores y los muchos más que nos quedan por vivir…tampoco los habríamos vivido.
Fueron cinco los premios que este grupo de mujeres conseguimos el domingo: 1ª y 2ª clasificada de edad 12-15 años (Angels Gumbau Granero y Lucía Chulvi Deogracia, respectivamente), tercer premio categoría madre e hija, primer premio por mayor número de mujeres en entrar en meta (311), 2º premio por tiempo del grupo…
Pero el mayor premio de todos para mí es haber compartido ese día con tantas mujeres increíbles, con mujeres que ya han estado otros años y viven cada uno como si fuera el primero, con mujeres que se han embarcado este año en esta aventura y ya cuentan los días para que llegue el próximo, con mujeres que han sufrido esta dura enfermedad y está ahí alentando a las que hoy la sufren, con mujeres que están pasando por este duro trance y no se rinden y llegan a la meta con una sonrisa… madres, hijas, abuelas, nietas, primas, hermanas, sobrinas, amigas… mujeres de todas las edades unidas en este día tan nuestro.
Como colofón final quise, con permiso de las demás, entregar los premios de grupo a dos personas que por desgracia se lo merecen: una de ellas, adicta al deporte, tuvo que hacerla caminando y trotando, arropada por su amiga inseparable de carrera, acostumbradas a llegar a la meta en primeras posiciones se conformaron con llegar juntas, cogidas de la mano y con una sonrisa… Sonia y Laura, sois un ejemplo a seguir.
Y el otro premio lo entregué el lunes porque ella no tuvo fuerzas suficientes para hacer toda la carrera, está a las puertas de su operación y no podía arriesgarse… pero estuvo allí para apoyarnos y animarnos hasta el final porque la energía que desprende era un factor importante para demostrarnos a todas que esto no va a poder con ella, por eso y porque te lo mereces, Marga este premio es tuyo.
Sé que hay más mujeres merecedoras de estos premios y ojala ganemos muchos más para poder dedicárselos, aunque mi mayor ilusión sería que por muchos premios que ganáramos no tuviéramos a quien dárselos.
Gracias a todas por compartir conmigo este día tan especial y os espero el próximo año a todas y a las que se quieran unir a nosotras… porque «Las buenorras del body y muchas más» aún tienen mucho por lo que luchar.
Informa y fotos: Pepa Deogracia