02/07/2019
Burjassot suma nuevas intervenciones de arte urbano gracias a sus artistas locales
La imagen de la niña indígena es obra de Chema González y de Nacho Cano. Con estilos diferentes pero que según ellos mismos, “se complementan muy bien”, Xemayo y Mawe, así firman sus creaciones, han querido realizar, a través del rostro y la mirada de una niña, un homenaje a aquellos y a aquellas que forman parte de las clases más pobres. Millones de personas en el mundo que, sumergidos en la más profunda humildad, tienen mucho que enseñar. El rostro de una niña surcado por una franja de cielo azul intenso, simboliza la pureza de la infancia, una infancia humilde pero muy pura, nada contaminada aún.
La inusual combinación de colores de Elrond, así es como firma el burjassotense Christian Enríquez, es una de las peculiaridades de su arte. Con su intervención, situada justo al lado de la de sus colegas, ha querido despertar, como es habitual en sus creaciones, sensaciones cercanas a la incertidumbre, quizá al temor y siempre a la incomodidad. A su manera de ver, sus personajes, a veces tétricos y normalmente con toques de cierta agresividad, pretenden revolver en cierta manera al espectador y hacer incidir en el hecho de que también debe haber hueco en el arte para imágenes o creaciones no reconocidas socialmente como amables o “bonitas”.
Los tres artistas han destacado que para ellos era importante poder firmar algunas de sus obras en el pueblo que les ha visto nacer y crecer. También los tres han coincidido en agradecer al Ayuntamiento de Burjassot las facilidades puestas a la hora de permitirles trabajar. El proyecto de arte urbano incluye, por parte del Consistorio, el permiso de actuación, el coste del material que necesitan los artistas, la provisión de andamios y almacén, así como la reserva de espacio y el vallado de la zona durante el tiempo que dura la intervención.