05/05/2014
Alergia a las mascotas
Una alergia es una reacción del sistema inmunológico ante una sustancia particular (alérgeno) que afecta a la sensibilidad del organismo. En este caso los alérgenos son unas proteínas que se encuentran en la piel, la saliva y la orina de los animales. Estas sustancias, al penetrar en una persona alérgica ocasionan una reacción de hipersensibilidad del sistema inmunitario que derivará en los síntomas típicos de la reacción alérgica.
Estas proteínas se desprenden de la piel mediante la caspa (células muertas), o se evaporan en el caso de la orina, dispersándose en el aire en forma de partículas de polvo microscópicas. Al inhalar, tocar o ingerir estos alérgenos se producen las reacciones alérgicas.
Los perros y los gatos son los animales de compañía más comunes y, por lo tanto, los que más alergias producen: aproximadamente un 20% de la población tiene reacciones alérgicas ante estas mascotas. Las más frecuentes y severas son aquellas producidas por los gatos, cuyo alérgeno se encuentra principalmente en la piel, aunque también en la saliva y la orina. Se cree que las hembras producen menos alérgenos que los machos. También se ha descrito alergia a otros muchos animales, como caballos, conejos, cobayas, háms¬teres, ratas, ratones, jerbos, chinchillas, hurones, ardillas, aves domésticas, iguanas y otros reptiles, etc. La probabilidad de hacerse alérgico va a depender del animal al que una persona está expuesta.
Contrariamente a lo que se piensa, el pelo no es el principal causante de la alergia a los animales, sino las partículas de caspa, que contienen los alérgenos formados en las secreciones de las glándulas sebáceas y salivares. En los animales, igual que en las personas, la piel, al ir renovándose, se va desprendiendo poco a poco en forma de escamas microscópicas. Las secreciones que contienen los alérgenos quedan adheridas al pelo y a la capa córnea de la piel. Al descamarse se originan pequeñas partículas capaces de permanecer flotando en el aire durante largos períodos de tiempo y, cuando son inhaladas, ocasionan síntomas alérgicos en nariz, ojos y vías respiratorias. Estas partículas caen lentamente y se depositan en el suelo o en el mobiliario; pero, ante pequeños movimientos, vuelven a suspenderse en el aire. Por este motivo, los pacientes alérgicos a animales notan síntomas nada más entrar en casas o lugares donde los hay, aunque no estén presentes en ese momento. El pelo también puede causar alergia, pero con menos frecuencia ya que se deposita en el suelo y no permanece en el ambiente.
Los síntomas pueden surgir por contacto directo con el animal o bien de forma indirecta a través del aire, donde los alérgenos se extienden en forma de minúsculas partículas. Al tomar contacto con los ojos, la piel o las vías respiratorias de una persona alérgica, se producen una serie de reacciones cuya gravedad depende del grado de sensibilidad del afectado. Los más frecuentes son reacciones cutáneas, rinitis, conjuntivitis e incluso asma.
Solucionar este problema es bastante complicado pero se puede intentar llevar una vida más o menos normal conviviendo con los animales si se utilizan materiales antialérgicos en sus camas, mantas, limpieza diaria de la casa (aspirador, fregar los suelos, etc.) e incluso el cepillado diario de nuestras mascotas con productos especiales para eliminar los restos que producen la alergia. Antes de regalar a vuestra pobre mascota (que no tiene culpa de nada), os invitamos a que paséis por la Clínica Veterinaria La Asunción para que os podamos aconsejar sobre los mejores productos.
[+] Colaboración de Clínica Veterinaria La Asunción