30/06/2016
Maltrato animal en los mataderos y granjas de España
Cuando un veterinario acude a un matadero se encarga de verificar que se está cumpliendo la legislación alimentaria y las normas relativas a la sanidad y bienestar animal (reglamento 854/2004). Para este análisis se hace una revisión del animal antes, durante y después de la muerte, para verificar que no sufrió daños durante el transporte, estabulación ni sacrificio, además de verificar que la carne está en buen estado para la comercialización. Se buscan señales como arañazos o heridas, y también indicios de enfermedad que puedan perjudicar al animal o la salud pública. Alfredo Molina explica cómo se procede al sacrificio del animal, “tras llegar al matadero se descargan y se les lleva al establo donde estarán protegidos del clima y tendrán una ventilación adecuada. Las rampas son antideslizantes, con paredes para evitar caídas de los animales. No está permitido asustarlos ni agitarlos durante la descarga para evitar que se produzcan lesiones. Los separan por sexo, edad u origen para evitar peleas entre ellos. Y queda totalmente prohibido golpearlos, únicamente se pueden aplicar pequeñas descargas eléctricas en los cuartos traseros en ganado vacuno y porcino adulto cuando no quieran moverse, y nunca más de dos segundo”. La parte más importante es el momento antes del sacrificio según explica el veterinario, “se les aturde para evitar el sufrimiento. Se sujeta al animal y no está permitido atar las patas ni suspenderlo en el aire según el Real Decreto 54/1995 sobre protección de animales en el momento de su sacrificio”.
Los métodos para el aturdimiento son varios y puede que un poco desagradables de leer, Alfredo Molina los enumera y explica como funcionan, “En el ganado vacuno, ovino y caprino se suele utilizar la pistola de clavija perforadora que es colocada en la corteza cerebral. El Electronarcosis es la utilización de electrodos que se colocan en la cabeza para que la corriente atraviese al animal. Los Tanques de agua con corriente, que garantizan el estado de inconsciencia prolongada hasta la muerte, este es método más utilizado en aves de corral. Y por último las cámaras de dióxido de carbono, donde se introduce al animal durante 30 segundos para inducirles estado de inconsciencia y proceder inmediatamente a su sacrificio”.
Hay diferentes procesos de sacrificar un animal de forma autorizada. El sangrado completo tras seccionar arteria carótida es el más usado en cerdos y rumiantes. En el caso de las piezas de caza mayor se emplean pistolas de balas autorizadas. En las aves de corral se emplea la decapitación o dislocación del cuello. Alfredo Molina afirma que “aunque parezca muy salvaje hay que recordar que estos animales han sido aturdidos por que no están conscientes en el momento del sacrifico. El problema está cuando esa parte no se cumple o con algunos ritos religiosos”. Se refiere al rito Halal, de la religión musulmana y al rito Kosher de origen judío.
El rito Halal se basa en la interpretación del Corán, que dice que sus creyentes no pueden alimentarse con carne de animales muertos o carentes de vitalidad. En muchos casos no aceptan el aturdimiento previo al sacrificio ya que interpretan que merma la vitalidad del animal y por tanto no es apto para comer. “Esto antiguamente era lógico, ya que un animal muerto encontrado en la calle probablemente estuviera enfermo y sería un riesgo para la salud de las personas que lo ingieren, pero a día de hoy es una mentalidad que debe cambiar”, explica Alfredo Molina. Algunos líderes religiosos permiten la aplicación de aturdimiento reversible como la electronarcosis.
Toda la carne obtenida mediante este proceso se debe identificar con la leyenda “acogido a la excepción de aturdimiento” en la etiqueta y documentos que acompañan a la carne durante su comercialización. Estos procedimientos están autorizados por el derecho constitucional de la libertad de culto, ya que permite la ausencia de aturdimiento por motivo de sacrificio ritual. Y en ese punto es donde radica el dilema, libertad religiosa contra bienestar animal. En su opinión de experto, Alfredo Molina asegura que “el sacrificio por ritual religioso hace que el animal sufra innecesariamente y se estrese antes de morir. El sangrado dura entre 14 a 300 segundos y es tiempo en el que el animal siente dolor y ansiedad”.
En el gran dilema de libertad religiosa contra bienestar animal, el mundo está actuado. Países como Nueva Zelanda, Suecia, Noruega o Austria, han prohibido el sacrificio religioso sin aturdimiento previo. Otros países como Alemania y Reino Unido se realizan la mayoría de estos sacrificios con animales aturdidos previamente. “En España grandes empresas sacrifican más del 35% de los corderos y terneras según el rito Halal”, afirma el veterinario de la clínica La Asunción. Se trata de un debate que de momento no va a solucionarse, pero con el sufrimiento de los animales no debería haber dudas, no podemos hacer sufrir a los animales antes de su sacrificio.