25/03/2017
Sobrevivir minimizando la incidencia del cambio horario, en cuatro etapas previas al día D
La llegada de la primavera al hemisferio norte trae más luz y un nuevo horario. La madrugada del sábado al domingo las dos pasarán a ser las tres
Ésta madrugada de domingo, a las dos de la mañana los relojes deberán adelantarse una hora. Dos veces al año se produce el cambio de hora en nuestro país. Uno en octubre, cuando los relojes se atrasan 60 minutos, y otro ahora en primavera, cuando la noche se hace más corta. “Este último es el que peor se lleva”, explica el doctor especialista presidente de la Sociedad Española del Sueño (SES) Terán-Santos
Dice que los desórdenes que se producen en el cuerpo humano, afectan al cansancio, a la pérdida de agilidad y rapidez en la toma de decisiones y a la somnolencia, acentuándola. Una situación que tiene consecuencias en todos los momentos del día a día, incluidas, como es lógico, las horas de trabajo y la productividad.
El problema se agrava con estos cambios horarios, ya que el desajuste es mucho mayor y empeora la salud en términos cardiometabólicos y neurocognitivos.
Ante estas situaciones, el doctor Terán-Santos recomienda acomodarse de forma paulatina al cambio, “adecuando el cuerpo al nuevo horario y a los ritmos de la luz, así como adaptar a los nuevos ritmos otros puntos importantes para la salud, como los horarios de comida”. Este es un detalle importante, ya que el sueño también incide directamente sobre otras tareas rutinarias. Una de las más importante, añade, es la conducción. “De forma global, la excesiva somnolencia diurna afecta al 5% de la población”, y se calcula que el 2,5% de los accidentes fatales y el 2% de los no fatales se relacionan con la presencia de sueño, aunque estas cifras están posiblemente infraestimadas, aseguran los expertos.
El doctor Eduard Estivil, también recomienda no restar una hora de golpe a la rutina diaria, y que se reparta en varios días para minimizar el impacto. Se debe “realizar un ajuste paulatino de aproximadamente 15 minutos al día durante los cuatro días previos al cambio horario para que este sea imperceptible”. Estivill reconoce que son las personas mayores y los niños los más afectados y pueden tardar más tiempo en adaptarse”. También advierte que las consecuencias de este cambio horario no son tantas como las que existen con otras alteraciones de la rutina diaria. “La mayoría de la población realiza cambios horarios mayores a una hora durante los fines de semana, y lo mismo sucede en época de verano, lo que conlleva muchas dificultades para dormir cuando se reincorporan al trabajo”. Y aconseja tomar una dieta rica en triptófano, que incluye huevos, leche, chocolate, carne, atún, salmón, plátano, legumbres y verduras para minimizar el insomnio.
El sueño es motivo de análisis y de preocupación para muchos. Por ello, el experto Nick Littlehales da respuesta en el libro Dormir, a temas como cuál es la hora de sueño más efectiva, qué postura es la más adecuada para dormir, si es buena la siesta, etc. Publicacion recomendada desde aquí.
Historia
El cambio horario tuvo su origen en el siglo XVIII año 1784, cuando el científico y diplomático estadounidense Benjamín Franklin (1706-1757) en base a la idea del aprovechamiento diurno de luz natural planteó por primera vez adelantar los relojes una hora durante el verano, a fin de aprovechar mejor la iluminación natural y así consumir un menor número de velas para alumbrarse durante la noche. No obstante no llegó a ponerse en práctica.
En 1905 el constructor inglés William Willett (1857-1915) concibió el horario de verano durante un paseo a caballo previo al desayuno, cuando se sorprendió pensando cuántos londinenses dormían durante la mejor parte de un día de verano. Muy aficionado al golf, le disgustaba acortar su recorrido en el crepúsculo. Dos años más tarde, en Julio de 1907 publica su propuesta, aunque después de varios años de debates, William Willet fallece en 1915 sin ver aplicada su idea.
Alemania inició el cambio de hora
A raíz de la 1ª guerra mundial y con el propósito de ahorrar combustible, el kaiser Guillermo II de Alemania decretó el inicio del cambio de hora el 30 de abril de 1916, que también se aplicó a sus aliados y las zonas ocupadas, siendo los primeros países europeos en emplear el horario de verano.
Varios países beligerantes y neutrales de Europa les siguieron, Rusia y otros países esperaron al año siguiente.
Estados Unidos al igual que España no lo hicieron hasta 1918. Desde entonces, se han producido muchas propuestas, ajustes y revocaciones.
Adelantar una hora los relojes durante los meses de mayor insolación demostró ser una medida tan eficiente que algunos países decidieron conservarla permanentemente.
El cambio se generaliza en 1974
Después de la Segunda Guerra Mundial, cada vez más países se han adherido al Horario de Verano, y las reglas para su aplicación se han ido desarrollando para ser lo más claras y universales posible. En 1973 los países miembros de la OPEP impusieron un embargo petrolero de importantes consecuencias económicas, por lo que las naciones industrializadas comprendieron la urgencia de impulsar medidas del cuidado de la energía, que al mismo tiempo permitieran reducir la fuerte dependencia que actualmente se tiene de los combustibles fósiles, tales como el petróleo y el gas. En 1974 comenzó a generalizarse el cambio horario de verano, aunque de manera desigual.