18/04/2018
UN CENTENAR DE PERSONAS VISITAN UN REFUGIO ANTIAÉREO EN LA JORNADA ORGANIZADA POR LA CONCEJALÍA DE CULTURA Y MEMORIA HISTÓRICA DE SILLA EL 14 DE ABRIL
El pasado 14 de abril, un centenar de personas asistieron a la jornada «Los refugios antiaéreos de Silla», organizada por la Concejalía de Cultura y Memoria Histórica de Silla. La convocatoria finalizó con la visita a un antiguo refugio antiaéreo, que fue cuartel del ejército republicano durante la Guerra Civil. El refugio, situado en una propiedad de la calle de Valencia, fue construido por ingenieros y arquitectos de las Brigadas Internacionales que se recuperaban en Silla de sus heridas de guerra.
El concejal de Cultura y Memoria Histórica, Valentín Mateos, explicó que era la primera vez que el refugio se abría al público y que, por ello, se había «adecuado para la ocasión». Mateos subrayó que es un objetivo de esta concejalía conseguir la completa rehabilitación del refugio antiaéreo «porque forme parte del patrimonio histórico municipal» y para que pueda ser visitado por las personas que «desean conocer esta parte de nuestra historia».
Un refugio muy bien conservado
El refugio fue descubierto con la iniciativa de un vecino que contactó con un arqueólogo en enterarse de la presencia de este habitáculo en su propiedad. Según Lorenzo Alapont, arqueólogo y antropólogo de Silla, es el refugio mejor conservado que ha conocido hasta ahora. Se trata de una construcción de entre sesenta y setenta metros de largo y casi dos metros de anchura, revestido con ladrillo macizo y volteada. Cuenta con tres salidas también volteadas y revestidas con la misma baldosa, «un aspecto poco habitual y la razón por la que se ha mantenido en tan buen estado», según Alapont. Dos salidas daban a viviendas particulares y, la otra salida, en medio del corredor, conectaba con lo Alapont piensa que fue el patio de una antigua fábrica, «Razón que explicaría las grandes dimensiones de la construcción que podría albergar a unas cincuenta o sesenta personas». El refugio tiene dos bancadas perfectamente conservadas que servían para sentarse durante los bombardeos, que no están construidas en línea recta, sino que dibujan un pequeño giro. «Está claro que su construcción fue encargada a profesionales y todo indica que fue dirigida por un ingeniero, ya que está muy bien construido, y que esté volteado le confiere más valor», reconoce Alapont. Los siguientes pasos a seguir serán hacer la topografía del refugio para determinar las dimensiones y el recorrido exacto, trabajo que ya realizó Lorenzo Alapont en otro refugio de la misma época encontrado en Silla y conocido como «La Sirena», que se encontraba en un estado de conservación mucho más inferior. El refugio tiene dos bancadas perfectamente conservadas que servían para sentarse durante los bombardeos, que no están construidas en línea recta, sino que dibujan un pequeño giro. «Está claro que su construcción fue encargada a profesionales y todo indica que fue dirigida por un ingeniero, ya que está muy bien construido, y que esté volteado le confiere más valor», reconoce Alapont. Los siguientes pasos a seguir serán hacer la topografía del refugio para determinar las dimensiones y el recorrido exacto, trabajo que ya realizó Lorenzo Alapont en otro refugio de la misma época encontrado en Silla y conocido como «La Sirena», que se encontraba en un estado de conservación mucho más inferior. El refugio tiene dos bancadas perfectamente conservadas que servían para sentarse durante los bombardeos, que no están construidas en línea recta, sino que dibujan un pequeño giro. «Está claro que su construcción fue encargada a profesionales y todo indica que fue dirigida por un ingeniero, ya que está muy bien construido, y que esté volteado le confiere más valor», reconoce Alapont. Los siguientes pasos a seguir serán hacer la topografía del refugio para determinar las dimensiones y el recorrido exacto, trabajo que ya realizó Lorenzo Alapont en otro refugio de la misma época encontrado en Silla y conocido como «La Sirena», que se encontraba en un estado de conservación mucho más inferior. «Está claro que su construcción fue encargada a profesionales y todo indica que fue dirigida por un ingeniero, ya que está muy bien construido, y que esté volteado le confiere más valor», reconoce Alapont. Los siguientes pasos a seguir serán hacer la topografía del refugio para determinar las dimensiones y el recorrido exacto, trabajo que ya realizó Lorenzo Alapont en otro refugio de la misma época encontrado en Silla y conocido como «La Sirena», que se encontraba en un estado de conservación mucho más inferior. «Está claro que su construcción fue encargada a profesionales y todo indica que fue dirigida por un ingeniero, ya que está muy bien construido, y que esté volteado le confiere más valor», reconoce Alapont. Los siguientes pasos a seguir serán hacer la topografía del refugio para determinar las dimensiones y el recorrido exacto, trabajo que ya realizó Lorenzo Alapont en otro refugio de la misma época encontrado en Silla y conocido como «La Sirena», que se encontraba en un estado de conservación mucho más inferior.
Más refugios localizados
El refugio encontrado incluye dentro del mapa elaborado por el cronista e historiador de Silla, José Antich, que ya anunciaba la existencia de éste, aunque nunca pudo acceder: «Muchas personas aseguraban que había un refugio entre la calle de San Vicente y la calle de Valencia, pero nunca pude conseguir la autorización de los propietarios para comprobarlo », afirma Antich. El historiador cree que son doce los refugios situados en Silla: tres públicos, realizados por el Ayuntamiento a la estación, al Toll, y en la plaza del Pueblo, este último detectado por un georradar. Los otros, todos ellos privados, aparecieron en realizar obras, como es el caso del refugio de la calle del Maestro Ribera. Algunos fueron tapados tras comprobar el mal estado de conservación y otros fueron destruidos con las obras de suministro de agua potable de 1961.
El perfecto estado de conservación del último refugio encontrado y la reciente modificación de la Ley del Patrimonio Cultural ha permitido que el Ayuntamiento pueda negociar con el propietario para incluir el refugio dentro del catálogo de bienes de interés cultural local, y así poder invertir en su preservación y adecuación para poder abrirlo al público. Hacer visitable el refugio es hacer valer una parte muy importante del patrimonio Silla y de la historia reciente del municipio.