04/06/2018
¿Debo renovar o reparar mis electrodomésticos?
En momentos de aprieto, lo más seguro es que quieras repararlos, esperando que el resultado sea el esperado y no sea una pérdida de tiempo y de dinero. Pero si el dinero no te supone tanto problema, lo mejor que podrías hacer es comprar uno nuevo, que además sea eficiente y más ecológico.
Aquí comentamos unos pasos que deberías de seguir antes de tomar una determinación que te podría costar más dinero del que debería.
¿Se encuentra en garantía?
Por algo es que siempre recomendamos guardar las garantías de los productos junto a su respectivo paquete. Si aún la conservas, fíjate si la garantía del fabricante sigue cubriendo el producto. A veces, incluso el propio lugar donde lo compramos nos ofrece una prolongación de la propia garantía del fabricante. Ponte en contacto con quien debas, y asegúrate de si la garantía cubre el problema de tu aparato o no.
¿Se le acabó la “Vida Útil”?
Todos los electrodomésticos tienen adjudicada una “vida útil”, y es que, si durasen para siempre, los fabricantes tendrían que cerrar sus puertas. La siguiente lista te muestra, de manera aproximada, cuál es la vida útil de diferentes tipos de electrodomésticos. Si tu aparato está cerca de cumplir esta “edad”, o la ha sobrepasado, lo mejor será que lo cambies por uno nuevo.
- Microondas: de 7 a 11 años
- Frigoríficos: de 10 a 15 años
- Lavavajillas: de 13 a 15 años
- Trituradores de basura: 12 años
- Estufas eléctricas: 13 años
- Estufas de gas: 15 años
- Campanas de estufa: 14 años
- Congeladores: 11 años
- Lavadoras: de 8 a 10 años
- Secadoras: de 10 a 12 años
- Hornos: 15 a 20 años
- Calefacciones eléctricas: 11 años
- Calefacciones de gas: 11 años
- Detectores de humo: 5 a 10 años
- Sistemas de seguridad: 5 a 10 años
- Aspiradoras: de 6 a 8 años
- Cocinas de gas y cocinas eléctrica: de 13 a 17 años
La regla del 50%
Si un electrodoméstico ha sobrepasado la mitad de su vida útil, y la reparación te va a costar más del 50% de lo que te costaría comprar un modelo nuevo, no repares, compra.
Recuerda
Recuerda que hay veces, que el reemplazo podría suponer algún coste a mayores. Por ejemplo, si compras un horno de gas, pero tu cocina no tiene las conexiones para tal tipo de horno, te supondrá tener que realizar una instalación, lo cual te podría suponer mucho, mucho dinero. Si compras una nevera nueva, más ancha o alta que la que tenías, quizá no quepa en donde se encontraba la anterior. Entonces deberás de hacer unas pequeñas modificaciones en tu mobiliario para conseguir que tu nueva nevera encaje. Siempre asegúrate de medir hasta el último milímetro antes de comprar.
Por cierto, si al final decides reparar escoge un profesional cualificado y con experiencia. En la entrevista te presentamos una de las empresas más relevantes de la comarca. -Mister Clima-