17/09/2020
Más de doscientas familias tienen ya residencia fija en Proserpina
Andrés Vicente se fue a vivir a Proserpina en mayo para pasar el verano. Respiro tras el confinamiento.
En un principio volvería a Mérida en septiembre. Pero ha cambiado de planes.
Esta semana ha quedado con el fontanero para instalar una nueva caldera, ha contratado la señal de Internet por radio (en la urbanización no hay cobre ni fibra) y hace pocos días terminó el pintor. Su casa de verano se ha convertido en su residencia habitual. Pasará el otoño en Proserpina. «No soy el único, mucha gente de aquí lo ha hecho. Tengo tres vecinos que se vinieron también después del confinamiento y se han quedado».
Aunque la zona ha ganado población con los años, sigue sin red de saneamiento, una reivindicación histórica
Salvador Romo es el tesorero de la Asociación de Vecinos de Proserpina. El interés por la charca, cuenta, no viene de ahora. En su opinión se ha acelerado una tendencia que empezó hace varios años con el ensanche de la carretera entre el pantano y la ciudad.
Cuesta dar con un número fijo de residentes. Muchos de los ahora fijos en la Charca siguen censados en la ciudad. Pero por el volumen de propietarios que se ponen en contacto con la asociación, calcula que ya hay más de doscientas familias residentes.
La tendencia es clara, explica, porque se genera más basura, hay más tráfico entre semana y muchas casas en obra. Por lo que cuenta Salvador Romo, la Charca cierra un verano casi de pleno.
Red de saneamiento
Las casas habitualmente vacías se han alquilado en julio y agosto y los que acostumbraban a pasar allí fines de semana han permanecido largas temporadas, incluso el verano completo.
Aunque el inicio del colegio marca un éxodo cada septiembre, este año ha sido menor. «Algunos padres nos han dicho que este año prefieren llevar a sus hijos al colegio en coche y quedarse aquí. La amplitud de espacio que aquí tienen es una de las razones».
Aunque ha ganado población, la urbanización sigue sin red de saneamiento. Después de tantas promesas incumplidas –el proyecto ha estado en muchos programas electorales– y muchos aplazamientos, entre los residentes hay más resignación que esperanza. Todas las casas vierten en sus fosas sépticas y cuando se llenan, cada dos o tres años, avisan a FCC para vaciarlas de forma periódica.
Lo que sí ha mejorado ha sido el asfaltado de esta zona de recreo. La asociación de vecinos cree que más del 90% de las calles tienen pavimento, a pesar de las dificultades. Porque en algunos casos no sabían a qué administración debían reclamar. Ahora falta por mejorar la limpieza en los puntos de acopio de restos de jardines y ver si se materializan algunos de los proyectos en la zona. Salvador Romo recuerda el interés de algunos empresarios por reabrir el camping o por construir una urbanización de apartamentos para jubilados.
No solo la zona de baño tiene interés, también las familias emeritenses han descubierto el merendero y la gran zona verde que hay junto a la rotonda que está junto al Tiro Pichón.
Fuente: Hoy