10/12/2020
El claustro del Convento de las Freylas será el elemento integrador de la nueva sede del Instituto de Arqueología
Según se desprende del proyecto presentado, para la adaptación del Convento de las Freylas a la sede del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) será necesario acometer intervenciones de rehabilitación y restauración en la edificación existente, así como intervenciones de obra nueva aprovechando la parte suroeste de la parcela en la que no existe nada edificado prácticamente.
La idea que subyace en la propuesta refleja claramente la idiosincrasia del monumento en su recorrido histórico. Las bóvedas y fachadas reflejan la realidad del monumento contextualizado en su historia.
Se ha querido recuperar ambos conceptos para remarcar la propuesta que bebe de esas fuentes y generar los espacios necesarios para la restauración, rehabilitación y nueva construcción de la sede del Instituto, así como para ordenar la plaza exterior ofreciendo una visión de conjunto a la Basílica y al Convento.
Las bóvedas de cañón del monumento traducen en una realidad tangible la excelsa historia del Convento y se ha querido recuperar esa idea potenciándola y proponiéndola para la zona de ampliación en la que se ubicarán los espacios más singulares entrelazados generando una sucesión de espacios a doble altura entre las dos bibliotecas y el salón de actos conformando cuatro bóvedas de cañón alineadas y de tamaños seriados como las que encontramos en la planta baja de la crujía este del Convento
Organización del edificio
La planta primera recoge en la zona de ampliación la sala de reuniones como elemento definitorio del ala oeste del claustro original, junto a él, el salón de actos ocupa una de las bóvedas centrales de la nueva zona.
En el ala este del edificio preexistente se colocan los despachos de investigadores y una sala de trabajo, y, con posición predominante, el laboratorio de arqueología en el ala sur, abierto hacia la plaza pública.
En esta planta se organizan los elementos principales de los Espacios comunes para la interacción del personal, esto es, la sala de reuniones y el salón de actos. Ambas se habilitan bajo sendas bóvedas que hacen referencia a las existentes en la planta baja del ala este del Convento. Las otras dos bóvedas, menores en su luz conforman las dobles alturas para las bibliotecas de la planta baja creando una sucesión de estancias en los que el protagonista es el espacio catalizado por la luz que se filtra desde el norte a través del acristalamiento bajo las bóvedas.
Un gran vestíbulo abovedado al que se abre la escalera volada recoge el acceso a estas dos estancias. Esta zona se organiza de forma que, junto con su correspondiente en planta baja, permita un uso independiente del resto de la sede del IAM.