30/10/2015
La capilla del cementerio General celebra casi 3.000 entierros católicos al año
La práctica totalidad de los sepelios requiere la presencia de los símbolos cristianos que Ribó ocultará en las capillas
Este proceso está en marcha y los visitantes ya pueden ver algunos de sus efectos: la imagen de la Mare de Déu ha desaparecido de la capilla 1 del tanatorio, mientras que la vidriera del crematorio se tapa con una cortinilla. Al margen de esos elementos principales, los cambios afectarán a multitud de detalles como la retirada del cirio, la imagen de un santo, un misal y los mismos letreros de las estancias, que se rotularán con el término «sala de ceremonias» en lugar de capillas.
Los servicios laicos ascienden a medio centenar anuales
La última estadística publicada por el Ayuntamiento corresponde a 2013, donde el cementerio General registró 2.987 inhumaciones y 3.711 incineraciones. La anterior concejal de Cementerios, Lourdes Bernal, dijo que un año después, último del mandato anterior, la cifra de servicios religiosos católicos en inhumaciones «no bajó de 3.000 en el ejercicio».
La cifra contrasta con la reiteración del gobierno municipal en que hay una demanda de oficios laicos. El alcalde de Valencia, Joan Ribó, dijo ayer mismo que «hay demanda» de las familias para que las salas principales que ofrece el Consistorio en los sepelios tengan una imagen sin símbolos religiosos.
La transformación está en marcha y no hay fechas para el final de la remodelación. En la capilla 1 falta por ocultar la cruz situada junto al altar, lo mismo que unas vidrieras modernas de gran tamaño que representan la Ascensión. La concejalía de Cementerios debe decidir con la empresa concesionaria del tanatorio si coloca cortinas, estores o algún otro elemento para taparlas. El edificio se abrió al público en 2000 y se encuentra en la prolongación de la avenida Gaspar Aguilar, junto a la V-30.
Se da la circunstancia de que, dada la reciente construcción del inmueble, el Consistorio ya dispuso una capilla que puede transformarse en una sala laica simplemente tapando la cruz de la pared. Su aforo es de 80 personas, comentó Bernal, aunque el alcalde indicó ayer antes de un acto con universitarios que es pequeña para la demanda actual.
La delegada de Cementerios, Pilar Soriano, defendió la remodelación que impulsa: «todos los ciudadanos tienen el mismo derecho, con una sola persona es suficiente», dijo en referencia al predominio casi absoluto de oficios católicos en el tanario municipal.
La idea es que sean los operarios de la contrata y los propios funcionarios los que se encarguen del traslado de los atributos religiosos. De momento, la ausencia más llamativa de la capilla 1 es la imagen de la Mare de Déu, que volverá a ser colocada en su peana dentro de una especie de armario, que será abierto en caso de que el servicio pedido por la familia sea católico.
Esta decisión es quizás una de las que más ha sorprendido por el fervor que hay en Valencia hacia la Virgen. «A nadie le molesta esa imagen aunque el acto sea laico», indicaba ayer uno de los usuarios del tanatorio. Bernal recordó que «se han dado casos de misas donde decenas de personas cantan una salve mirando una peana vacía».
El regreso de la imagen carece de fecha, igual que el resto de cambios. En opinión de Ribó, el gobierno municipal está «democratizando los símbolos ante un hecho importante como es la muerte». El primer edil aseguró que no se quiere «atacar ningún símbolo» y destacó que la voluntad es «respetar la pluralidad en un Ayuntamiento que no es católico, es de todos los valencianos».
El grupo municipal Ciudadanos se sumó ayer a la polémica por los cambios en el tanatorio y el crematorio. El edil Manuel Camarasa comentó que «dada la gran mayoría de ciudadanos que hoy en día viven y profesan las creencias católicas, incluso sin ser practicante, vemos improcedente la retirada de los símbolos por no estar de acuerdo con la mayoría. Apostamos por el mantenimiento de los mismos y los vecinos que aprueben otras creencias están en su derecho de solicitar su retirada y el Ayuntamiento, obligado a hacerlo».
Ribó añadió que «si una persona es de religión católica lo único que tiene que hacer es decirlo y tendrá sus símbolos, como antes, pero si una persona no lo es, también podrá disfrutar de la simbología que ella quiera. Hemos aumentado el grado de libertad de todos los valencianos, de los que son católicos y de los que no lo son». La medida no afecta a la capilla situada en el acceso principal del cementerio General, dedicada al culto católico y gestionada por el Arzobispado gracias a un convenio que se remonta a 1979.
La polémica por la transformación de las capillas en lo que desde el gobierno municipal se denominan «salas neutras» ha coincidido con la festividad de Todos los Santos, pese a que la concejal Soriano asegura que las primeras decisiones se tomaron hace dos meses. Una red social ha recogido más de 25.000 firmas en internet para pedir al alcalde que anule los cambios.
Sobre el día de Difuntos, la Policía Local comenzará hoy el refuerzo de agentes en el entorno del cementerio General, mientras que la EMT también ha previsto un aumento de la frecuencia de paso en las líneas 9, 10 y 72 hasta el próximo domingo. Este año, los homenajes previstos por el Consistorio pasarán de 17 a 51 personas en toda la ciudad, con un acto central el domingo en la explanada principal del cementerio General.
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