07/03/2016
Máxima alerta, vigilancia total
Si el mal tarda varios años en presentarse aquí hay posibilidades de que para entonces ya se disponga de patrones tolerantes
Dado el interés permanente que suscita este problema de la citricultura mundial y las alertas planteadas en toda España, la Sociedad Económica de Amigos del País y la Conselleria de Agricultura han organizado sendos actos de divulgación sobre esta enfermedad y lo que se está haciendo para tratar de combatirla, con un invitado de excepción: el investigador Joseph M. Bové, del INRA francés, considerado el máximo especialista en esta materia. Bové viene estudiando el comportamiento de la bacteria y de los vectores que la transmiten desde antes de que estallara el problema con la enorme incidencia que está teniendo en lugares como Brasil, Florida o China (de donde partió el mal).
El mismo día en el que Bové explicaba los principales conceptos relacionados con la enfermedad a investigadores, técnicos, políticos, citricultores y miembros de organizaciones agrarias valencianas, en Sevilla se desarrollaba otra importante convocatoria en la que otro prestigioso investigador, Jude Grosser, de Florida, anunciaba que dispone de varios patrones de cítricos que, según considera, por lo que han mostrado hasta ahora, son tolerantes al Greening. Al menos no han manifestado por el momento síntomas del mal, pese a comprobarse que han sido infectados. De todas formas falta que se ratifique la cuestión durante más tiempo y en nuevas pruebas, aparte de que habrá que considerar también si los patrones posiblemente tolerantes son adecuados para inducir producciones citrícolas comerciales y no resultan, por otro lado, excesivamente sensibles a otros problemas.
Un investigador de Florida presenta en Sevilla híbridos que son considerados resistentes
Si, por el contrario, la bacteria se propagara pronto podríamos quedarnos sin cítricos
El camino a seguir es claramente éste: buscar denodadamente patrones (pies) tolerantes o resistentes a esta enfermedad que, por otra parte, no se puede combatir directamente. Sería muy similar a lo acontecido con la ''tristeza'', que sacó de la circulación el patrón amargo y otros pies sensibles, pero se superó la dificultad a base de utilizar masivamente otros patrones tolerantes (Troyer, Carrizo, Cleopatra, FA5...) sobre los que se basa la citricultura actual.
Juan Salvador Torres, secretario general de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), ha sintetizado de esta manera el estado de la cuestión:
«Todos los expertos creen que será inevitable que la bacteria del Greening acabe llegando a la citricultura española, aunque nadie sabe cuánto tardará. La globalización determina un trasiego humano y de material vegetal de todo tipo que hace imposible impedirlo. Algunos aventuran que por más que se extreme la vigilancia en plantaciones de cítricos y viveros, como se está haciendo, y sobre el control de los insectos (psilas) propagadores, la bacteria puede llegar, por ejemplo, en una planta ornamental. Si tenemos la suerte de que tarde unos diez años, es muy posible que para entonces ya dispongamos de patrones tolerantes o resistentes que vayan sustituyendo a los sensibles actuales. Si por el contrario sólo se retrasa en presentarse tres o cuatro años, lo podemos pasar realmente mal; estará en peligro toda la citricultura; llegado el caso podríamos quedarnos sin apenas producción».
Este análisis no es nada exagerado ni alarmista y más valdría que los citricultores y toda la sociedad se concienciara cuanto antes sobre el alcance del problema en ciernes. El Greening empezó a propagarse en Brasil en 2004 y en este tiempo ha arrasado una superficie de cítricos mayor que la de la Comunitat Valenciana. En Florida llegó tres años después, en 2007, y ya se ha 'comido' 220.000 hectáreas, casi el 80% de la superficie dedicada a este cultivo en España.
Lo único que pueden hacer en Brasil y Florida es detectar focos y decretar el arranque de las plantaciones donde se presentan, quemando los restos del arbolado, en un intento de aislar las fincas todavía no infectadas, pero a medio plazo no hay freno posible y en ambos sitios no paran de perder superficie.
Aún así, los especialistas diferencian los efectos de las estrategias seguidas en ambos casos. Florida prefirió esforzarse sobre todo en investigar, creyendo que acudiría a tiempo, y la expansión de la enfermedad ha sido terrible. En Brasil cuadriculan zonas, arrancan y logran mantener por un tiempo el resto. Al final todo llega al mismo desenlace, aunque con vigilancia efectiva y actuación inmediata se logra aletargar algo el avance. A la espera siempre de contar pronto con nuevos patrones de árboles que sean tolerantes.
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