10/05/2017
Nacho Larraz: «La cultura está gravemente en peligro»
Licenciado en Comunicación Audiovisual, Larraz es librero por vocación. Desde el negocio familiar, la librería Cresol en el barrio de Patraix, hace apología del libro y de la cultura. En julio de 2016, tomó el testigo al frente del Gremi de Llibrers de David Cases, quien a su vez sustituyó a Gloria Mañas: «No es un relevo generacional, sino el cambio de los tiempos. La sociedad valenciana de hoy no es igual a la de hace 10 años».
¿Cómo afronta su primera Fira del Llibre, que arranca el próximo jueves 20 de abril?
Con ilusión, ganas de trabajar y con el objetivo de hacer fuerte al sector. La literatura, las librerías como espacios culturales y los libros han perdido su valor social. Mi finalidad primordial es reorganizar y poner de nuevo en valor todo esto.
¿Cómo?
Potenciando la figura del librero como el mayor prescriptor de libro y reivindicando las librerías como lugar de encuentro entre lectores y libros.
¿Cuáles son los puntos fuertes y los débiles de la Fira del Llibre?
Somos la segunda feria más importante de España, tenemos un programa muy amplio alrededor del libro e integramos a todo el sector (editores, autores, librerías, etc). Respecto a lo mejorable, todo se puede perfeccionar pero estaría bien que la Fira contara con más escritores, más autores valencianos, más editores...
¿Ha introducido cambios en el Gremi de Llibrers?
Sí, desde la junta directiva hemos puesto en común los objetivos y las acciones en grupos de trabajo. Se han creado una comisión de la Fira del Llibre, que nos premite ser más rápidos a la hora de tomar decisiones; una comisión de formación del librero y otra de texto (libros de texto) para depurar Xarxa Libres con la Administración.
Cuántas más librerías asociadas, el gremio será más fuerte, ¿no?
Sí, lógicamente. Ahora somos 68 asociados. Queremos elaborar un mapa de librerías y nuestra intención es llegar al máximo de establecimientos posibles.
¿La nueva junta o usted ha hablado con las librerías expulsadas en 2012, como Ramon Llull, Gaia o Shalakabula?
No, no he tenido la oportunidad.
Bajo su mandato, ¿se recuperarán las librerías expulsadas?
Esa medida se adoptó en una asamblea. La nueva junta no viene a deshacer las decisiones que se han tomado a lo largo de los años. No estamos para eso.
Su primera feria tampoco se ha librado de la crítica dado que se han realizado tres sorteos de casetas y finalmente se ha impugnado el resultado.
Hubo errores humanos y la solución técnica más justa fue repetir el sorteo. Se ha dado todo tipo de información. Ha habido gente a la que no le ha gustado la situación y ha ejercido su derecho a la protesta.
¿Las librerías valencianas están suficientemente unidas?
Hubo sólo dos librerías, una minoría, que impugnaron. Es un caso aislado de alguien que no está de acuerdo, se ha hablado y se ha debatido. Es algo que puede ocurrir en cualquier empresa u organización.
¿Cuáles son las amenazas para la supervivencia de las librerías?
Son numerosas: el salvajismo capitalista, que Amazon representa tan bien; el bajo nivel de lectura de la sociedad; la piratería digital; y la pérdida del valor del libro, de la cultura y de la información. La cultura está gravemente en peligro porque hay personas con nombres y apellidos que actúan de forma irresponsable. Me refiero a políticos, pero a ninguno en concreto ni tampoco valencianos.
¿Se refiere al Gobierno de Rajoy?
No, disparo más alto. Apunto a la derechización ultra y al populismo.
¿Qué necesita una librería: más mimos de la Administración o mayor apoyo de la ciudadanía?
Una librería necesita lectores. Muchas veces en nuestras organizaciones se habla de ayudas y subvenciones, pero la librería no necesita dinero sino lectores. Las librerías estamos para vender libros y hacer lectores.
¿La Administración contribuye a hacer lectores?
Ha habido muchas Administraciones y con numerosas direcciones. Siempre hemos reclamado más apoyo y estamos un poco lejos de los grandes modelos que perseguimos. La actual Administración tiene mayor sensibilidad.
Los índices de lectura en la Comunitat Valenciana, que se sitúan por debajo de la media española, ¿son preocupantes?
Sí, es una mochila que siempre se ha cargado desde Valencia. Son preocupantes y las cifras de lectura en valenciano son escandalosas. Estamos intentando poner en valor la lectura e invitar a cuanta mayor gente, mejor, porque es un hábito muy saludable y beneficioso para todos. Estamos trabajando para que aumenten los bajos índices de lectura. Todo el sector está unido en la Fundació del Llibre i la Lectura (FULL) y se ha avanzado con la Administración en el Plan de Fomento del Libro y la Lectura, pero la estrategia no se pone en marcha en dos días, requiere muchos años e inversión. Ahí estamos, avanzando poco a poco.
¿Hay resultados concretos?
De momento, estamos analizando el sector, los índices de lectura y los hábitos. Estamos diseñando unas líneas generales, porque ponerse en marcha es muy complicado si no se tiene clara la dirección.
¿El Gremi de Llibrers estrechará lazos con otras citas literarias de la ciudad, como el festival Valencia Negra o Jornadas Cómic Valencia?
Nuestra estrategia de sacar a las librerias a otros espacios nuevos pasa por tener presencia en festivales. Queremos llegar a acuerdos de colaboración para que las librerías valencianas estén presentes en estos certámenes. Ha habido un auge de festivales culturales, sobre todo del libro, pero el panorama se tiene que asentar. Estamos en conversaciones con Valencia Negra y también con Splash Sagunt.
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