31/10/2018
Resucitar ya tiene precio en Valencia: 200.000 euros
Valencia cuenta con el primer centro de Europa para criopreservar a fallecidos
Cecryon se ha gestado de la mano de Demium Startups, una incubadora de empresas también valenciana en la que desarrollan su proyecto desde finales del año pasado. Ya cuentan con espacio físico y material. En breve, llegarán las cápsulas de criopreservación en las que mantener los cuerpos. Y, lo más importante, ya hay dos clientes que han contratado los servicios de la firma valenciana y otros muchos más interesados.
El médico barcelonés Albert Estrada es el eje científico de Cecryon. «La técnica que utilizamos es la vitrificación, la misma que ya se emplea para preservar óvulos o embriones que luego se reimplantan», detalla. En esencia, añade el director médico, se puede criopreservar cualquier cuerpo que conserve «al menos la cabeza», pieza indispensable por albergar el cerebro.
La firma cobra 200.000 euros por mantener un siglo al difunto a 196 grados bajo cero
Eso sí, para que la técnica sea posible, el cuerpo debe ser tratado minutos después del fallecimiento ante posibles deterioros. «Tras un enfriamiento progresivo de unos cinco días que se prepara en quirófano, el cadáver se mantiene en cápsulas con nitrógeno líquido a una temperatura de 196 grados bajo cero». En estas condiciones, los cuerpos vitrificados por el frío se pueden conservar durante años. A partir de ahí, su futuro queda en manos del progreso científico y de una legislación que autorice revivir a fallecidos congelados.
El precio por el servicio es de 200.000 euros, pero la empresa también prevé fórmulas de pago a través de aseguradoras. Javier Tapia es director general de Cecryon y también desea confiar su muerte a la criopreservación. «Nuestro compromiso inicial es mantener el cuerpo 100 años por contrato, con la voluntad de preservarlo más tiempo si, pasado el siglo, aún no se puede recuperar». ¿Qué pasa si la empresa quiebra? «Se va a crear una fundación sin ánimo de lucro para garantizar que eso no ocurra. Hay mucha gente interesada y pensamos que hay mercado para que funcione. En Estados Unidos hay ya 350 personas criopreservadas. En Rusia, medio centenar. Además de miles de clientes vivos que han contratado el servicio, algunos europeos».
Emilio Sánchez es vicepresidente y portavoz de la Asociación Criónica Española. Agrupa a medio centenar de personas interesadas en este procedimiento una vez mueran. Constata que el de Ribarroja es el primer centro de Europa y se congratula de su inminente puesta en funcionamiento. «Para nosotros es de gran interés y esperamos que pronto sea una realidad», expone. «Es esencial que haya un centro así en Europa que evite la burocracia de trasladar los cuerpos a otros países. Nosotros ya conocemos el caso de dos mujeres españolas criopreservadas en Estados Unidos».
Los criónicos prefieren hablar de pacientes en vez de fallecidos. Ante la hipotética fractura existencial de revivir en un tiempo futuro completamente distinto, Sánchez aconseja que la criopreservación «sea una decisión a nivel familiar, para recuperar la vida conjuntamente». Además «estamos seguros de que cuantas más personas confíen sus vidas a la criónica se abaratarán los actuales precios».
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