Le preguntaría a Obama si conoce el modelo Alzira, porque si no, debería.
Actualmente está escribiendo un libro que analiza modelos sanitarios de todo el mundo, entre ellos el valenciano Abby Bloom Profesora de la Universidad de Sydney y experta en gestión sanitaria internacional
-¿Qué ha podido ver de la sanidad española y valenciana?
-He visitado cinco hospitales, entre ellos el de Elche en construcción y he tenido reuniones con los consejeros de Sanidad de Madrid y de Valencia. Mi contacto con el modelo Alzira se inició en 2007, en un encuentro con responsables de Adeslas, en un acto para presentar experiencias sobre la colaboración entre el sector público y las empresas. Y me di cuenta de que lo que ha nacido en Alzira y después se ha trasladado a otros lugares es muy importante. Llevan casi 15 años trabajando y desarrollando un modelo con énfasis en que hay un rol muy importante del sector privado con la participación de bancos y organizaciones sin ánimo de lucro con raíces muy profundas en la Comunitat.
-¿Y qué le ha llamado la atención?
-Principalmente que hay una sostenibilidad sobre la ganancia de dinero. Cada participante gana. Entiendo que hay un consenso sobre la participación del sector privado. En algunos países como la India el 80% del sector es privado. Entiendo ese consenso porque la salud es algo precioso y cada persona tiene derecho. Pero también es sobre el dinero. El modelo Alzira incorpora un número de medios efectivo para conseguir el mejor valor para el dinero de la gente. Con este libro tengo una responsabilidad porque espero contribuir a la diseminación del modelo en otros lugares.
-¿Qué mejoraría del modelo?
-(Piensa unos segundos). No creo que este aquí lo suficiente como para saberlo. Mi impresión es que el modelo se mejora por sí mismo y por las experiencias por las que pasa. Es muy interesante. Muchos otros lugares del mundo están buscando adaptar este modelo a su país. Así, por ejemplo, han visitado el hospital responsables de Chile, Kazajstán, Italia, Portugal, Nueva Zelanda o Argentina entre otros.
-Algunas formaciones políticas critican el modelo porque rechazan que se dé dinero a las empresas.
-La salud siempre es foco de la política. La razón es que se trata de una cuestión de vida o muerte. El rol del gobierno es asegurar la salud y utilizar las mejores medidas para hacerlo. Nunca habrá dinero suficiente para darle a la gente servicios ilimitados. La responsabilidad del Gobierno es asegurar que el dinero, que no es suyo sino de la gente, se gaste bien.
-¿Dónde ve el modelo en 20 años?
-Este modelo será duplicado en muchos más lugares. Es una manera de asegurar la salud y de ver los resultados para mantener y mejorar la salud de una manera más eficiente siempre con énfasis en el paciente. Hay una cosa muy importante en este modelo, la atención primaria. La población mayor es lo más importante, hay que manejar las enfermedades crónicas en la atención primaria.
-¿Qué importancia tendrá el 'modelo Alzira' en su libro?
-Analizo la situación de varios países, algunos de la OCDE como Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y España y otros en vías de desarrollo como Vietnam, India, Lesoto, Colombia y Brasil. Alzira ocupa una parte en este libro que se publicará en Estados Unidos.
-Precisamente desde España no es que tengamos una buena imagen de la sanidad de Estados Unidos. ¿Ve extrapolable de algún modo este modelo?
-Hay diferencias con Alzira. El 'modelo Alzira' mantiene una asociación con los gobiernos locales. Aquí hay un compromiso con la salud y el desarrollo económico y un muy fuerte apoyo político.
-Y precisamente ahora está de actualidad la reforma sanitaria del presidente Obama...
-Al presidente Obama le preguntaría si conoce el modelo Alzira, porque si no lo conoce, debería. Una de las razones por las que escribo este libro es para que lo lean los expertos y asesores de Obama, para que vean que hay una variedad de modelos, especialmente el de Alzira, que vale la pena investigar.
-¿Qué podemos aprender de otros sistemas sanitarios?
-Todos podemos aprender. En España no hay especialidad en emergencias mientras en otros países se ve como una especialidad importante. A veces es muy valioso aprender lo que no hay que hacer, creo que el modelo de Estados Unidos es un buen ejemplo.
-También analiza la situación de países en vías de desarrollo.
-En países como Camboya o la India la gente gasta mucho para su salud pero en cosas que no les ayudan mucho. Los gobiernos tienen la responsabilidad de darle a la gente un mínimo de servicios efectivos para que, en combinación con el sector privado, colaboren por el bien de la gente. Los gobiernos no sólo tienen el rol de prestar servicios, sino también el de vigilar y asegurarse de que el dinero sea bien gastado.
-La crisis mundial va a obligar a replantearse las estrategias en todos los campos incluida la sanidad. ¿Cómo ve su futuro?
-Esta región tiene un compromiso muy fuerte con la salud. Los representantes políticos entienden que una población con buena salud es más productiva e invertir en salud vale la pena. Sabemos que en momentos de crisis hay más problemas de salud, por eso es más importante mantener este sistema.
-Porque la tentación es recortar...
-Es muy difícil, porque los gobernantes deben contribuir también a crear empleo, a hacer obras públicas... pero para mí es importante que no se recorte ni en educación ni en sanidad. Mi intención es regresar en 18 meses a ver cómo ha evolucionado el modelo y observar el impacto de la crisis en el mismo. Cambiar un sistema de salud es un proceso de 20 años. Aquí llevan 15 años de trabajo. Faltan algunos más pero estamos en el buen ciclo. Será muy importante ver si el modelo sobrevive intacto en un tiempo.
Las Provincias