11/04/2016
Nuevas clases de caqui para diversificar la oferta y alargar la campaña
La previsión es que se llegue a 650.000 toneladas dentro de cuatro años, lo que obliga además a ganar consumidores
Rafael Perucho, gerente de la DO 'Kaki de la Ribera del Xúquer', confirmó que las 240.000 toneladas de producción que hubo el año pasado se van a incrementar en fuerte progresión en las próximas campañas, esperándose que hasta se multiplicar por más de tres y llegue a 650.000 toneladas en 2020.
El principal problema, y también la mayor esperanza, es que una gran mayoría de los consumidores siguen desconociendo esta fruta, por lo que se supone que hay margen para crecer en ventas y colocar esa producción al alza. Perucho dijo que el conocimiento llega en España al 60% y en Alemania, que es primer mercado exterior, al 30%. Además sólo la mitad de los que lo conocen lo compran. Sin embargo, entre los clientes asiduos hay gran fidelidad: el 80% asegura que lo hace por su sabor y el 90% que está dispuesto a repetir.
Francisco Borrás, subdirector general de Anecoop, señaló que el caqui es una fruta que a nivel internacional se exporta poco. España es la gran excepción, puesto que más de dos tercios de la cosecha se vende fuera gracias a la modalidad y marca 'Persimon' (caqui duro sin astringencia), que ha conseguido implantarse como la fruta clásica del otoño. Ante los posibles problemas de sobreoferta en años venideros señaló varias salidas: consolidar que la campaña de venta se alargue a cinco meses (de septiembre a enero, o incluso algo más), abrir nuevos mercados, así como segmentar calidades y diversificar presentaciones para conquistar a más consumidores.
Más precoces y más tardíos
Para alargar la campaña resultará básico diversificar la oferta con nuevas variedades, ya que ahora todo descansa sobre la 'Rojo Brillante', y en ello están trabajando las investigadoras del IVIA Marisa Badenes y Mar Naval. Hay dos líneas de trabajo que ya han dado resultados esperanzadores que están en fase de prueba y selección, con nuevos caquis que son más precoces y más tardíos. Por un lado se trata de introducir nuevas clases no astringentes que complementen al 'Rojo Brillante' y no desmerezcan ante su gran calidad. Por otra, mejoras genéticas de esta variedad autóctona valenciana para lograr iguales objetivos.
Mar Naval también trabaja sobre dos problemas de cultivo que han irrumpido últimamente en el caqui: la salinización de suelos y la polinización cruzada, que provoca la indeseada aparición de semillas en los frutos, lo que desmerece su valor comercial, igual que ocurre en el caso de las mandarinas.
Para tener idea clara de lo que ha sido la progresión del cultivo de esta fruta baste decir que en 2010, tan sólo seis años atrás, la producción era de 12.000 toneladas. Así pues, en el paso de cinco campañas, hasta la pasada de 2015, esta cifra se multiplicó nada menos que por veinte. Ahora se espera que se vuelva a multiplicar por tres en cuatro años más.
La superficie de este cultivo se estima en cerca de 17.000 hectáreas y el 90% se sitúa en la Comunitat Valenciana, muy mayoritariamente en la Ribera del Júcar, donde es bien visible cómo ha ido sustituyendo a plantaciones de cítricos y de otros frutales.
Las exportaciones ya superan las 160.000 toneladas, con destinos en 48 países, la mayoría europeos, pero también con crecimientos esperanzadores en Norteamérica, especialmente en Canadá.
La nota negra de la exportación es Rusia, con su veto que dura más de dos años, lo que ha introducido complicaciones muy serias. A las cifras de ventas que se han perdido en dicho país se suma el hecho de que la mayor parte de la fruta que iba allí era de calibres medianos, porque los consumidores rusos los prefieren, lo que ayudaba a diversificar la comercialización colocando formatos que en otros mercados son más difíciles de vender.
las provincias