21/06/2016
Una celebración sin entusiasmo
En el Día de la Música, los profesionales valencianos radiografían la situación del sector en la Comunitat
«Lo peor ha pasado. Pero aún quedan muchas cosas por hacer en el sector musical valenciano». Pocas personas tienen la autoridad que el maestro valenciano Enrique García Asensio para analizar el sector musical de la región. Todo un veterano de la dirección de orquesta que confiesa que, pese a todo, «no todo está tan mal como pensamos». Junto a él, y en el Día de la Música, que se conmemora hoy, LAS PROVINCIAS ha querido radiografiar la actual situación del sector musical en la región. Intérpretes, directores, músicos, gestores y promotores describen el momento actual. ¿Hay razones para celebrar? La mayoría afirma que la debacle ha quedado atrás y hay indicativos que demuestran el resurgimiento de la actividad cultural. Pero sin entusiasmo. Porque si en algo coinciden es en poner sobre la mesa la necesidad de incentivar la creación musical, mejorar la educación en las escuelas, impulsar una Ley de mecenazgo, rebajar el IVA cultural, dar oportunidades a los compositores contemporáneos valencianos y recuperar la tradición musical de la región.
El director García Asensio también destaca un problema al que continúan enfrentándose los profesionales de la Comunitat: los sueldos bajos y la precariedad. «Yo me reduje el caché un 20%. Todos debemos arrimar el hombro», afirma. Asimismo, es de los que asegura que el cambio de gobierno en la Comunitat apenas se ha notado en materia cultural. Defiende que los compositores valencianos suenen en las bandas y en los auditorios. «Teniendo tantos músicos, hay que fomentar nuestro patrimonio», reitera.
El clarinetista y miembro de la Orquesta de la Comunitat Joan Enric Lluna cree que «estamos en un momento de cambio». Se muestra preocupado porque «cuando se habla de música clásica hay quien la tacha de elitista». Por esta razón, es el que mayor hincapié hace de la necesidad de educar en esta materia. «¿Por qué los niños salen del colegio sin saber leer música? Es un lenguaje humano», reivindica. Lluna habla de una política cultural que se establezca «a largo plazo». «Las instituciones deben apoyar la música. Pero el ámbito privado valenciano también tiene mucho que decir. La música no es un objeto, como puede ser un cuadro, pero necesita ayuda. Estamos a años luz de tener una Ley de Mecenazgo como la que tienen otros países», asevera.
De recuperación de la tradición musical valenciana sabe mucho Carles Magraner, el director del grupo Capella de Ministrers. Su diagnóstico del sector de la región pasa, irremediablemente, por atraer más público. «Quedan muchas cosas por hacer como establecer programas específicos que acerquen la música a los ciudadanos. Hay que abrir auditorios como el Palau de les Arts o el Palau de la Música a todos los valencianos», añade. Insiste en que «sigue sin haber un planteamiento en el que educación y difusión se den la mano». «Valencia no tiene un gran festival de música antigua. En la regióm para un grupo como nosotros, es más fácil ofrecer un concierto en Granada que en Orihuela», cuenta.
En la escena más independiente se mueve Gilbertástico. El músico valenciano aporta una visión menos pesimista de la situación actual. «La escena musical nunca se ha parado. Ahora, además, se han abierto algunas salas, los garitos programan cada vez más conciertos y el número de locales de ensayo ha proliferado en los últimos tiempos», narra. Es consciente del auge de los festivales en la ciudad, aunque, asegura, parece que siempre sean los mismos artistas los que copen el cartel. «Aunque supongo que es lo que el público demanda», dice. Y reitera que la escena musical de la ciudad vive un buen momento. «A partir del miércoles, puedes encontrarte con varias propuestas al día en muchas salas que son muy interesantes», concluye.
La visión más institucional sobre el sector la aporta el subdirector provisional del Instituto Valenciano de la Música (IVM), Leonardo Marqués. Cree que la recuperación «va por buen camino» y pone de relieve el nivel de los grandes músicos valencianos. «Jordi Bernácer, Pablo Rus, Amparo Edo... son el ejemplo de que el reconocimiento a los grandes talentos sigue creciendo», reivindica. Para la cantante Eva Dènia, la buena voluntad de los gestores culturales se ha notado en algunos ayuntamientos, que han decidido prescindir de los grandes nombres para contratar a más músicos. Pero, en la actualidad, asegura que «falta profesionalización». «Al músico se le considera un titiritero», dice.
En opinión del promotor de concierto Sergi Almiñana, hay tres problemas a los que la música en directo lleva enfrentándose desde hace años. La problemática no sólo se da en Valencia y, a nivel general, el IVA cultural del 21%, los derechos que hay que pagar a la SGAE y la falta de incentivos -«que no ayudas», especifica- lastran la recuperación. También la falta de espacios intermedios. «Aquí, o accedes a un auditorio de mil personas o pasas a uno de seis mil. No hay unos recintos adecuados», asegura. Cree que ha habido una cierta mejora en el número de espectadores que acuden a los conciertos. Pero insiste en la urgencia de un «verdadero plan estratégico que desarrolle la música en directo con el ocio y el turismo».
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