12/07/2016
La número dos de Sanidad dimite tras enchufar a su hija en Fisabio durante años
Dolores Salas deja el puesto un mes después de que LAS PROVINCIAS sacara a la luz el contrato
El paso que dio ayer la número dos de Sanidad despeja las dudas en torno al futuro que le esperaba en el departamento autonómico después de que su nombre se mencionara entre los que el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, manejaba como susceptible de cese ante una crisis en su gobierno. También la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, abrió la puerta a que Salas, junto con la directora general de Internacionalización, Mónica Cucarella, abandonaran el Gobierno si las investigaciones impulsadas por la Conselleria de Transparencia establecían que se produjeron irregularidades.
La familiar de Salas fue contratada como «técnico de apoyo a la investigación» entre septiembre de 2015 y el pasado abril. El objetivo, formar parte de los proyectos de investigación en cáncer y salud pública del proyecto «European Guide on Quality Improvement in Comprehensive Cancer Control».
También se conoció que con anterioridad había formado parte al menos desde 2010 de la plantilla de investigadores de la fundación dependiente de la Generalitat. En el «historial del grupo de investigación» sobre Cáncer y Salud Pública de la página web de Fisabio consta la hija como técnico en un grupo encabezado por su madre para el periodo de 2010 a 2015.
Desde que LAS PROVINCIAS sacó a la luz la colocación de la hija de Salas en Fisabio, la número dos de Sanidad no se había pronunciado. Las únicas declaraciones que sobre este asunto han llegado han sido las de la vicepresidenta del Consell.
En un primer momento Mónica Oltra defendió su permanencia en el puesto si bien admitió que Salas está relacionada con una situación ni «estética», ni «ética» y que obedece a la «endogamia» del sector sanitario.
En dos ocasiones LAS PROVINCIAS solicitó a Salas su criterio y en ambas evitó pronunciarse. La primera vez, pocos días después de que se conociera la contratación, respondió que consideraba que «el Consell tiene una portavoz para hablar de asuntos del gobierno» en referencia a Oltra, quien ya había ofrecido sus valoraciones. La semana pasada, de nuevo eludió una respuesta cuando se dirigía a clausurar la jornada 'Viure en Salut' en la sede de Fisabio-Salud Pública.
El silencio de Salas
Hasta ayer nada había dicho. La respuesta a la situación que se ha generado en su entorno, llegando incluso a desencadenar tensiones en el seno del Consell, llegó con el anuncio de su dimisión. En el escrito, no admite responsabilidad alguna, mantiene que la postura que ha adoptado «no significa reconocer irregularidad alguna».
Sostiene que el «contrato sobre el que se basan las acusaciones se ha realizado de acuerdo a las condiciones de legalidad». Salas, insiste en que del proceso que comportó la contratación de su hija se abstuvo «de participar en las comisiones de valoración, tal como establece la norma cuando existe 'conflicto de intereses'. Durante el periodo de secretaria autonómica, cuando ya no realizaba las funciones de coordinación del grupo investigador, no ha habido relación alguna con el proceso».
En la renuncia indica que su puesto «exige una dedicación total y un estado de ánimo que permita afrontar todas las complicaciones propias del reto planteado y en estos momentos eso no se da».
Pese a que en ninguna ocasión hasta ahora ha habido pronunciamientos por su parte, en la renuncia mantiene que desde el primer momento estuvo a disposición de quien le nombró. Pero «la presión a la que se me ha sometido» es lo que, según apunta, la ha llevado a decirse por dejar el puesto.
Se da la circunstancia de que la dimisión de Salas y la explicaciones que ofreció se conocieron casi al mismo tiempo que la Inspección General de Servicios, adscrita a la Conselleria de Transparencia, concluyó la investigación sobre las presuntas irregularidades en determinadas convocatorias de selección de personal temporal en el centro de investigación biomédica Fisabio. Y entre las conclusiones que ese organismo ofreció observa defectos en el sistema de selección de personal de la entidad.
El proceso que ha acompañado a la polémica contratación de la hija de Salas en Fisabio fue desencadenando distintos acontecimientos. A mediados de junio la Conselleria de Transparencia anunció que abría la investigación cuyo resultado se conoció casi al mismo tiempo que la decisión de Salas de dejar el puesto al que accedió al actual gobierno de la Generalitat de la mano de Compromís.
La reunión de hoy
No ha sido esta la única investigación que se ha impulsado en torno a la contratación. Como también adelantó LAS PROVINCIAS el Protectorado y Registro de Fundaciones de la Comunitat se pronunció en la misma dirección al conocer que Fisabio no le había comunicado que iba a contratar a la hija de la número dos cuando acababa ser nombrada patrono tras su designación como secretaria autonómica.
También avanzó entonces este periódico que la investigación podía acabar en los tribunales si el organismo autonómico encargado de controlar la gestión de las fundaciones valencianas decidía remitir el caso a la fiscalía.
En su momento la Conselleria de Justicia explicó que desde el Protectorado de Fundaciones se requirió al centro científico la información que esté en su poder sobre la contratación de la hija de la alto cargo de Compromís. «Una vez que recibamos la documentación se elevará al pleno para que decida la gravedad y adopte las medidas que considere oportunas».
Y el Protectorado vuelve hoy a la actualidad de la mano de la reunión que el patronato de la fundación científica tiene prevista para abordar una solicitud de información del Protectorado que, según pudo confirmar este periódico, hace referencia al contrato de la familiar de Dolores Salas. A esta reunión, cuyo orden del día sólo incluye el mencionado punto, no asistirá la consellera de Sanidad Pública, Carmen Montón, circunstancia que ya se conocía desde el pasado viernes. Fuentes consultadas sobre este asunto no descartaron la posibilidad de que del resultado del encuentro se deriven consecuencias para otros directivos de la fundación Fisabio.
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