15/07/2016
Masacre terrorista en Niza
La Policía abate al conductor del vehículo, un hombre de origen franco-tunecino de 31 años que iba disparando contra las personas congregadas en el lugar
En el interior se encontraron réplicas falsas de armas de largo alcance y una granada inactiva
Ocho meses después de la matanza del 13-N, el terrorismo volvió a golpear con contundencia cruel Francia anoche en la fecha señalada de su fiesta nacional. Al menos 84 personas han perecido cerca de la medianoche en Niza, sudeste del país, y 120 resultaron heridas, 18 de ellas en estado grave, al ser atropelladas por un camión que embistió contra la multitud que asistía a una exhibición de fuegos artificiales con motivo del 14 de Julio. La sección antiterrorista de la Fiscalía de París se hizo cargo del caso mientras la Policía gala mantenía en marcha una operación de madrugada en previsión de que tuviera cómplices el conductor del vehículo, un tráiler blanco de gran tamaño, que fue abatido por las fuerzas del orden.
Los hechos comenzaron alrededor de las once y veinte de la noche, cuando un camión arremetió a toda velocidad contra el gentío concentrado en el paseo marítimo de Niza, a la altura de la plaza Masséna cerca del hotel Negresco, para contemplar un castillo de fuegos artificiales. Testigos presenciales declararon que el pánico cundió entre la gente que comenzó a huir despavorida en todas direcciones. El viceprefecto Sébastien Humbert comunicó que el conductor del vehículo tenía 31 años y era de origen franco-tunecino, según el documento de identidad hallado en la cabina. Además disparó varias veces con una pistola antes de ser abatido por la policía. No estaba fichado por los servicios secretos, sino por asuntos de violencia menor como una pelea reciente, señala 'France Info'. El propietario del carné había nacido en la misma ciudad de Niza en 1985, y ahora uno de los primeros objetivos de la policía es verificar si se trata de la misma persona que el asesino, que fue abatido por la policía. Fuentes de la investigación citadas por el canal 'BFM TV' señalaron que esa verificación se está haciendo con las huellas dactilares.
En el interior del vehículo, que era alquilado, se encontraron armas, fusiles y granadas. En concreto, una fuente cercana a la investigación señala que en el interior del camión de 19 toneladas se encontraron una granada "inactiva" y "varias réplicas de armas largas".
Varios espectadores de los fuegos artificiales, un espectáculo al que habían acudido numerosas familias con hijos pequeños, intentaron impedir que el vehículo pesado prosiguiera su marcha hacia la multitud, «pero iba a demasiada velocidad», según algunos testimonios. El diputado francés Eric Ciotti describió «imágenes terroríficas en el lugar, una escena de horror absoluto, con muchos niños entre los muertos».
«Ese camión de la muerte pasó a unos metros de mí y vi cuerpos volar como si fueran bolos a su paso. Oí ruidos y gritos que no olvidaré jamás. Estaba aterrorizado, sin moverme. Seguí ese coche fúnebre con la vista. A mi alrededor cundió el pánico. La gente corría, chillaba y lloraba», declaró el periodista del diario local ‘Nice Matin’ Damien Allemand, testigo de la tragedia. «Los fuegos artificiales acababan de finalizar. Estaba mal aparcado, así que con mi mujer y mis dos hijos nos fuimos rápido a comprar unos helados. La multitud se echó a correr, era el pánico total. Corrí en dirección contraria para ver si podía ayudar. No debí hacerlo. Lo que vi es horrible. Cuerpos de mujeres aplastadas, llenas de sangre. No había nadie a quien socorrer», declaró otro testigo.
La Prefectura (gobierno civil) de la provincia de Alpes-Marítimos, con capital en Niza, calificó los hechos de atentado y llamó a los habitantes a permanecer en sus casas, apartados de puertas y ventanas. Las fuerzas del orden, incluidas unidades militares, establecieron un perímetro de seguridad en el sector, al que se trasladaron gran cantidad de ambulancias y vehículos de socorro. Según las autoridades, la elevada cantidad de víctimas se explica por la circunstancia de que el camión recurrió un par de kilómetros por la Promenade des Anglais, el paseo marítimo que linda con las playas, antes de que su conductor fuera neutralizado.
Célula de crisis
El vestíbulo y los salones del hotel Negresco fueron transformados en improvisado hospital de campaña para atender a los numerosos heridos. El presidente de la República, François Hollande, que se encontraba en Aviñón donde asistió al festival internacional de teatro, regresó de inmediato a París para dirigir la célula de crisis organizada en el Ministerio del Interior. Desde allí ha prolongado en tres meses el estado de emergencia vigente desde noviembre de 2015. «He decidido que el estado de emergencia, que debía finalizar el 26 de julio, sea prolongado tres meses», dijo Hollande en un mensaje televisado desde el palacio del Elíseo.
El expresidente francés Nicolas Sarkozy expresó su «emoción profunda y tristeza infinita». «Solidaridad con Niza y los habitantes de Alpes-Marítimos», escribió en su cuenta oficial de Twitter. En esta red social se habilitó el hashtag #PortesOuvertesNice para que voluntarios dispuestos a abrir las puertas a personas en busca de refugio comunicaran las direcciones de sus domicilios. Por su parte Facebook activó la función ‘SafetyCheck’ para que sus usuarios pudieran notificar que se encontraban a salvo. Los taxistas se hicieron cargo gratuitamente de muchos damnificados para evacuarlos de la zona.
El atentado se produjo en Niza, capital de la Costa Azul, una de las zonas más turísticas de Francia en pleno comienzo de la temporada veraniega. El país sigue en estado de emergencia desde los atentados yihadistas del pasado 13 de noviembre en París y Saint-Denis, que causaron 130 muertos y medio millar de heridos. El régimen de excepción estaba previsto que concluyera el día 26, una vez finalizado el Tour, como había confirmado horas antes el presidente de la República, en una entrevista por televisión.
El dispositivo de seguridad continuaba en alerta máxima a pesar de que la Eurocopa de fútbol se había desarrollado entre el 10 de junio y el 10 de julio sin atentados masivos como se temía por los servicios secretos franceses y de algunos países occidentales como Estados Unidos.
El jefe de los servicios de información, Patrick Calvar, había alertado en mayo en una comisión de investigación parlamentaria de la posibilidad de que el Estado Islámico o Al Qaida perpetraran «un nuevo tipo de ataque»: detonar bombas en lugares de gran afluencia de público «para crear un clima de pánico».Francia, que interviene militarmente en Siria contra el autoproclamado Estado Islámico, es objetivo prioritario del movimiento yihadista internacional. «La amenaza sigue ahí porque tenemos el mismo adversario» que está en Siria, en Irak, pero también en Europa y que es «el islamismo integrista, el fanatismo», había advertido Hollande. La misión militar antiterrorista Sentinelle de protección de centros religiosos e instalaciones estratégicas iba a pasar de 10.000 soldados a 7.000, dijo el presidente, quien añadió que no disminuiría el dispositivo de policías y gendarmes y que se reforzarán los servicios secretos.El jefe del Estado también anunció el envío de más consejeros militares a Irak para adiestrar a su ejército en la lucha contra el Daesh y avanzó que el portaaviones ‘Charles de Gaulle’ volverá a la región en otoño.
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