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11/12/2017

Gas de estiércol para cocinar

Gas de estiércol para cocinar
Fuente: Arriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LP
El gas que consumimos a diario para cocinar o calentarnos, como los demás combustibles fósiles (gasolina, gasóleo...), son resultado de la transformación de materia orgánica acumulada en el subsuelo en épocas geológicas. El proceso de formación natural de esos hidrocarburos ha durado millones de años, pero en la actualidad no podemos permitirnos que los residuos orgánicos que produce nuestra sociedad se acumulen sin más, porque generan problemas crecientes de contaminación. Sin embargo, hay disponibles tecnologías que facilitan que esos mismos desechos puedan ser transformados en combustible, en biogás, una fuente de energía renovable, obteniendo además materia orgánica útil para fertilizar en agricultura y jardinería. De un plumazo se resuelven varios problemas medioambientales, en la línea de promover soluciones de economía circular.

El 'Clúster Valenciano de la Energía', que agrupa a firmas del sector energético que se ocupan de aportar actuaciones renovables, ha presentado una atractiva solución para transformar los residuos orgánicos de grandes explotaciones ganaderas y de otras actividades agrícolas y de la industria alimentaria en biogás para su uso energético en las propias granjas o fábricas, si fuera necesario, o para inyectarlo directamente en la red de distribución gasista.

La iniciativa del 'clúster' energético cuenta con el apoyo del Ivace (Instituto Valenciano de la Empresa) y el ITE (Instituto Tecnológico de la Energía), en cuya sede, en Paterna, tuvo lugar esta presentación.

El aprovechamiento del biogás podría cubrir el 8% del consumo de electricidad en España

Luis Alberto Sebastián, director técnico de Genia Global Energy, firma valenciana con experiencia internacional en este tipo de proyectos, ha explicado que su empresa ha desarrollado una tecnología eficaz y competitiva que ha sido homologada por la compañía Gas Natural, con la que mantiene un acuerdo que permite realizar instalaciones para aprovechar dichos residuos y valorizarlos energéticamente.

La propuesta a los ganaderos y demás empresarios con disponibilidad de importantes cantidades de desechos orgánicos que gestionar es en síntesis la siguiente: Gas Natural financia el 100% de la instalación necesaria para convertir los residuos en biogás (metano, biogás o gas natural es lo mismo, sea de yacimientos fósiles o de transformación actual). A cambio vende la energía producida a la explotación agropecuaria durante diez años. Pasado dicho periodo, la instalación quedará de propiedad de la propia explotación, rentabilizando al cien por cien lo obtenido a partir de entonces.

De esta manera, sin invertir nada, cualquier granja ganadera, cooperativa, almacén de productos hortofrutícolas, almazara de aceite, bodega y demás industrias agroalimentarias, tienen la oportunidad de disponer de un sistema para deshacerse de sus problemáticos residuos y obtener de ellos una rentabilidad.

Es evidente que Gas Natural obtiene el retorno de su inversión y la potencial ganancia mediante la venta del gas obtenido durante diez años. En el caso de que se trate de explotaciones o actividades que no necesitan consumir ese gas está la opción de venderlo inyectándolo en la red gasista de distribución general

También existe la alternativa de utilizar el metano obtenido de los detritus de animales para general electricidad, empleándose parte en la propia granja y vendiendo el resto a la red eléctrica. Es lo que se hace por ejemplo en la Granja San Ramón, ubicada en Campo Arcís (Requena), una de las más grandes y modernas explotaciones lácteas de Europa, que llega a producir muchos más kw/h de los que consume.

Gas Natural ha cifrado el potencial del biogás en España en 20.000 GWh al año. (Un GWh es un gigavatio-hora, un millón de kilovatios-hora). Teniendo como referencia que el consumo medio anual de electricidad en España es de algo menos de 250.000 GWh, el biogás podría abastecer al menos el 8% de las necesidades energéticas del país.

Este tipo de aprovechamientos energéticos, transformando los residuos orgánicos en biogás, está ya muy extendido en países del centro y norte de Europa, donde existen más de 17.000 instalaciones en marcha, de las cuales nada menos que 10.000 funcionan en Alemania.

De todas ellas, 365 grandes plantas de biogás inyectan su producción a la red gasista, y es en este terreno donde más se trabaja actualmente, promoviendo además modernas instalaciones de producción en vertederos y depuradoras de aguas residuales. Otra prometedora línea en investigación es la 'RICE2', que busca aprovechar para igual fin la paja de arroz que ahora se quema y es foco de molestias y controversias.


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Gas de estiércol para cocinar
Arriba, granja de cerdos, cuyos residuos, los 'purines', son difíciles de gestionar sin causar contaminación. A la izquierda, digestor de la Granja San Ramón, en Requena, que obtiene metano del estiércol de sus vacas y produce electricidad. / LP
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Alberic renueva su apuesta solidaria para que todas las familias cuenten con un puchero navideño

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Alberic renueva su apuesta solidaria para que todas las familias cuenten con un puchero navideño

Ninguna familia de Alberic sin puchero navideño. Ese es el propósito de la renovación de la campaña que, desde hace años, particularizan los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Alberic y que cuenta con una gran acogida, tanto por los beneficiados como por el resto de la población, que valora el acto de solidaridad en unas fechas muy especiales, que este año, además, estarán enmarcadas en la recesión económica como fruto de la pandemia del Coronavirus. “Un putxero per Nadal” ha permitido desde hace años (y también este) suplir las carencias de las familias más necesitadas del municipio, a las que el consistorio entregará un vale canjeable en los comercios locales para que adquieran los alimentos necesarios para cocinar un típico plato navideño en fechas tan señaladas. La solicitud con la documentación para acceder al donativo se tendrá que presentar desde el 12 al 25 de noviembre. Para poder optar a los alimentos, las familias deben cumplir unos requisitos que permiten a la corporación municipal comprobar el grado de necesidad. Entre las medidas que se exigen figura estar empadronado en la localidad, presentar la solicitud junto al certificado de pensiones, el del Servef y la última nómina en el caso de trabajar. Después del proceso, los seleccionados recibirán un vale mediante el cual podrán adquirir en los comercios de Alberic los alimentos para elaborar el puchero. “La propuesta nació hace ya muchos años y la verdad es que siempre ha disfrutado de muy buena acogida porque es un acto solidario muy bonito en unas fechas de gran tradición familiar. El Ayuntamiento se ha definido siempre por la solidaridad con aquellos que más lo necesitan y, desgraciadamente, la situación de crisis nos hace pensar que pueden ser más los que accedan a este tipo de ayudas porque la crisis del Covid-19 ha provocado que las complicaciones económicas sean mayores entre las familias. Es por ello que ratificamos la apuesta y continuamos nutriendo a los Servicios Sociales para que desarrollen un trabajo hercúleo en beneficio de los vecinos y vecinas de Alberic”, argumenta el alcalde y concejal de Servicios Sociales, Toño Carratalá.             Sin ir más lejos, el Ayuntamiento de Alberic, dentro del Plan de Emergencia y Reactivación Económica para paliar los daños en la economía local provocados por la pandemia del Covid-19, hizo crecer la partida destinada a los Servicios Sociales en 65.000 euros para abastecer las nuevas necesidades ciudadanas. Otras propuestas han permitido diseñar una campaña multiárea en la que también se integran las concejalías de Sanidad de Isabel Beta o la de Seguridad de María Dalmau para coordinar a los agentes locales de la Policía con las técnicas de los Servicios Sociales para tener una mayor presencia junto, por ejemplo, a las personas mayores que viven solas y que por lo tanto no cuentan con la compañía necesaria.