«Lo retiramos. Puede haber un malentendido». Con estas palabras el alcalde de Valencia,
Joan Ribó, daba por finiquitada hace dos semanas la posibilidad de que los concejales pudieran percibir
dos años de sueldo tras abandonar su cargo. Atrás quedaba la polémica por una iniciativa, propuesta por la propia Alcaldía y que contó con el beneplácito de los dos socios de gobierno (PSPV y València en Comú), que abría la puerta a
indemnizaciones para los ediles atendiendo al régimen de incompatibilidades para trabajar en el sector privado. Primero Ribó planteó una modificación y, luego, la
supresión alegando que no se había entendido el contenido del artículo.
El año con más cambios en las decisiones fue 2016 mientras que en éste ya se han dado cinco
Pero
no ha sido el único cambio de parecer del equipo de gobierno en las últimas semanas. Ha habido otras dos con los concejales de Acción Cultural, María Oliver (València en Comú), y Movilidad,
Giuseppe Grezzi(Compromís). Por un lado, las
ayudas a las salas privadas de teatro; por otro, la rampa de
acceso de coches al sótano del Mercado Central. En ambos casos, se ha rectificado la decisión inicial.
Y así ha sido hasta en
una veintena de ocasiones desde que el tripartito accedió al gobierno en julio de 2015 y en temas tan variados como movilidad, urbanismo, fiestas, cultura o cuestiones relativas a la gestión municipal. Desde la misa de difuntos del cementerio General hasta las inversiones de los proyectos participativos o el asfaltado nocturno, pasando por la tala de moreras sanas o los horarios de las bibliotecas municipales.
El año con más cambios fue 2016 y en éste ya van cinco.
También hubo idas y venidas en la
prohibición de aparcar en el carril bus por la noche , vigente desde mayo del año pasado pero con varias modificaciones motivadas por la unilateralidad de
Giuseppe Grezzi a la hora de anunciar la medida y la discusión con uno de los socios de gobierno (PSPV), lo que obligó a Ribó a frenar a
Giuseppe Grezzi hasta en dos ocasiones.
Vecinos, asociaciones, comisiones falleras, profesionales de varios sectores, sindicatos y los grupos de la oposición (PP y Ciudadanos) están detrás de las
modificaciones del equipo de gobierno a unas medidas que, en la mayoría de casos, provocaron estupor y revuelo.
Traslado de la misa del día 2
Fue una de las primeras polémicas del tripartito y llegó acompañada de la retirada de símbolos religiosos en las capillas del crematorio y del tanatorio. El Consistorio decidió que la misa de difuntos del 2 de noviembre se celebrara en la capilla de la iglesia en vez de a cielo abierto. En apenas una semana, el gobierno rectificó.
La bandera regresa a su sitio
Fue en la primera asamblea de presidentes celebrada en el Palau cuando la Junta Central Fallera decidió guardar la bandera de España y colocar únicamente la de la Senyera. La ausencia no pasó desapercibida para los asistentes y así lo hicieron constar en sus intervenciones. Fuset no tuvo más remedio que volver a colocarla.
Dos poemas y una publicación
Nunca dos sonetos habían dado tanto que hablar. Los poemas de Ampar Cabrera, ganadora del concurso dels Jocs Florals de Lo Rat Penat, consiguieron superar el veto impuesto por el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, y se publicaron en el libro fallero. La oposición de las
Fallas logró la rectificación de Fuset.
Plazas de policías y bomberos
El gobierno municipal rectificó a comienzos de 2016 una decisión adoptada dos meses antes al presentarse los presupuestos municipales. La queja, en este caso de un socio de gobierno, el PSPV, obligó a Ribó a aumentar las plazas previstas para nuevos policías locales y bomberos para reforzar una plantilla mermada.
Un año para acordar una calle
Tuvo que pasar más de un año para que, tras la rectificación de Ribó, Valencia aprobara que las víctimas del terrorismo tuvieran una calle en la ciudad. Fue en julio de 2017 tras un debate agrio en el que se acordó que todas las víctimas fuesen reconocidas.
El bilingüismo llega a las señales
A tan solo un día de que acabara el plazo del requerimiento dado por la Delegación del Gobierno,
Giuseppe Grezzi anunciaba el cambio en la rotulación de las señales de tráfico para que fuesen bilingües, es decir, que estuviesen en castellano y valenciano, al haberse vulnerado la Ley de Tráfico y el Reglamento de Circulación.
Sin sueldo al dejar el cargo
Primera modificación en el nuevo reglamento del pleno. Curiosamente, impulsada y retirada por el propio alcalde. Porque el blindaje del sueldo a los concejales tras abandonar sus cargos finalmente se suprimió. Eso a pesar de que Ribó propuso una modificación al considerar que no se había entendido.
Las inversiones, por barrios
En el caso de los últimos presupuestos participativos no convenció que los proyectos votados fueran globales (para toda la ciudad) en vez de distribuirse por distritos. Así, tras las protestas vecinales, la concejalía de Participación anunciaba cambios para la cuarta edición, entre ellos, que las inversiones se repartirán por barrios.
Las Fallas, en femenino
Las Fallas también han sido objeto este año de idas y venidas del Consistorio en cuestión de días. Fue el caso de la decisión de posponer el debate para el análisis del tratamiento de la mujer en la fiesta, su proyección en los órganos directivos, su representación en los ninots o las canciones machistas en las verbenas.
El asfaltado, para la noche
Ni en días laborables ni por el día. La intención de
Giuseppe Grezzi de evitar el asfaltado de calles durante la noche se quedó en prueba por los atascos registrados cuando se intentó y la afección sobre el transporte público. El socialista Vicent Sarrià echó mano de ordenanza para volver a los trabajos nocturnos.
Las moreras sanas no se talan
El Consistorio anunció la tala progresiva de las moreras sanas para evitar su suciedad y las caídas de los viandantes por resbalones. Vecinos y expertos se opusieron y Ribó se vio obligado a corregir a su concejal de Medio Ambiente, Pilar Soriano, para intervenir sólo sobre las moreras de más de 50 años con problemas.
Las motos se van del teatro
Al concejal de Movilidad no le quedó más remedio que retirar las plazas de aparcamiento de motos que había situado en la fachada del Teatro Principal, en calle de las Barcas, y que bloqueaban las salidas de emergencia. Sin informe favorable, hasta la Diputación de Valencia tuvo que pronunciarse para instar a su retirada.
Las bibliotecas se mantienen
«Reordenar mejor los recursos». Fue la explicación dada por la concejalía de Acción Cultural para justificar el cierre de bibliotecas y su transformación en agencias de lectura, con la consiguiente reducción de horarios. Las protestas vecinales obligaron a reconsiderar la decisión.
El himno nacional volvió a sonar
La orden de no tocar el himno nacional en las fiestas de las pedanías en verano de 2016 fue considerada «un error» por parte del Consistorio. La prohibición se había realizado mediante un correo electrónico remitido a la Coordinadora de Sociedades Musicales de Valencia. La concejalía paralizó su aplicación cuando se hizo público.
El 73 mantuvo su recorrido
El anuncio de la modificación de 12 líneas de la EMT causó revuelo entre los vecinos de los barrios afectados, lo que se tradujo en protestas y recogidas de firmas, entre ellas en Nou Moles o Tres Forques. La presión de los residentes de esta zona provocó que
Giuseppe Grezzi rectificara y se mantuviera, en parte, el recorrido del 73.
El repique de las campanas
Trece días duro el veto del Consistorio al sonido de las campanas de San Nicolás, acalladas tras la denuncia de un vecino por ruido excesivo. La presión popular obligó al cap i casal a autorizarlas de nuevo. El acuerdo fue sencillo: sólo se sustituyó el volteo de las 09.30 horas por toques simples; el resto quedaron como antes de prohibirse.
Una prohibición en varios tiempos
La prohibición de aparcar en el carril bus por las noches está vigente desde mayo del año pasado. Sin embargo, hasta llegar a esa fecha hubo varias modificaciones en las decisiones del equipo de gobierno motivadas por la unilateralidad del concejal de Movilidad,
Giuseppe Grezzi a la hora de anunciarla medida.
Se recuperan las ayudas al teatro
Un malentendido. Así calificó la concejalía de Acción Cultural la eliminación de las ayudas a las salas privadas de teatro en la convocatoria de subvenciones. Tras las protestas de las salas valencianas, al Consistorio no le quedó mas remedio que dar marcha atrás y confirmarles que regresarán en la próxima convocatoria.
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