29/11/2013
El eneagrama para la práctica del profesional de la salud
El Eneagrama describe nueve tipos de caracteres que nos formamos de niños, para sobrevivir en un mundo hostil que no nos acepta como originalmente somos. Con pocos años tuvimos que construirnos una máscara, una armadura y un papel social con el que sobrevivir. Este carácter es un compendio de manipulaciones, mentiras y artilugios para atender nuestras necesidades manipulando a los demás. Teníamos que ser como nuestros mayores nos deseaban, y así nos va.
Con estas nueve apariencias se nos presentan nuestros clientes en consulta. El 90% no vienen a que los cures, sino a que les ayudes a que funcionen mejor sus mecanismos neuróticos de manipulación, su apariencia. Te los voy a presentar del Uno al Nueve, con rasgos exagerados solo por propósitos didácticos; luego, en la realidad, no los verás venir tan fácilmente.
Así te llega tu primer cliente, el Perfeccionista Normativo, que siempre lleva la razón y tiene una especial afición a enmendarte el tratamiento, el diagnóstico y el mobiliario de la consulta, si te descuidas.
O ese Seductor que te hace sentirte excepcional y guapísima mientras pierdes los papeles.
No digamos del Ejecutivo agresivo con traje caro, que cuestiona tu eficacia y ve tu entorno como muy cutre, poco profesional, mientras decide no volver.
Verás sentarte ante ti al Dramático, todo queja y dolor, entonando su “pobre de mí”, y víctima de todo el mundo, que no piensa curarse porque le encanta ir de apenado sufridor. Llama mucho la atención ese rol.
Si recibes al Ermitaño se leerá todo lo que le recomiendes, pero no pasará a la acción, no va a cambiar su manera de ser y de estar. Aspira a prescindir de los demás, y también de ti.
El Pensador te hará mil preguntas que camuflan su enorme desconfianza en todo y en todos, y, por supuesto en tu tratamiento.
Qué decir del Optimista, quien cree que no le pasa nada, que viene solo por curiosidad, y para que su mujer no le dé más la tabarra. Si le das la palabra te venderá a ti otro tratamiento mejor que el tuyo.
El Guerrero fanático del mando y el control intentará que bailes a su son, y después te desahuciará.
El más simpático es el Huevón que te dice, muy sumiso, sí a todo, pero que no piensa hacer los cambios que le recomiendas. Odia los cambios, vive acomodado en sus rutinas.
Todos ellos tienen muchas más maneras para que fracase el tratamiento, pero son tantas que no me caben en este artículo que quiere ser breve. Un profesor mío decía: “La falta de brevedad es indicio de enfermedad”.
Si tus clientes te lían en sus manipulaciones, irán luego por ahí diciendo que no eres buen profesional, porque no les curaste, cuando, en realidad, fueron ellos los que hicieron todo lo posible por no curarse. Si levantas la alfombra verás que le están sacando partido a su enfermedad. No les conviene curarse. Desde su mente consciente te juran y perjuran que se quieren curar, y están convencidos de ello; pero su inconsciente, que es el que manda, les boicotea las buenas intenciones, y también las tuyas. El Eneagrama les descubre la jugada.
Pero no tires la toalla, no todo es tan negro. Si conoces el Eneagrama le puedes dar la vuelta a la tortilla y tornar sus defectos en virtudes, que trabajarán a favor de tus tratamientos, elevando tus niveles normales de éxito, eficacia y satisfacción. El cómo se hace se explica en talleres prácticos, pues el espacio de un artículo no da para tanto, y menos en éste que ya está llegando a su fin, por aquello de la brevedad, que mencionábamos antes.
Para más información, visite mi Página Web: www.bioneuroterapia.com