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24/10/2025

El último lujo: Descubrir los secretos de los grandes ríos navegando por sus aguas

Cruceros fluviales en el Mekong, Nilo, Amazonas y en los lagos y cauces de África Austral

El último lujo: Descubrir los secretos de los grandes ríos navegando por sus aguas
Fuente: El último lujo: Descubrir los secretos de los grandes ríos navegando por sus aguas
Texto: Enrique Sancho
Fotos: CroisiEurope y archivo
 
Contemplar el extraño abrazo de la selva con los templos de Angkor navegando por el Mekong y luego relajarse sorteando infinitas islas en la Bahía de Halong; recorrer el Nilo con calma a merced del viento a bordo de una elegante dahabieh, un barco de vela del siglo XIX, con solo 18 pasajeros a bordo; adentrarse en la naturaleza y la vida animal que bordean las orillas del río Zambeze para luego sobrevolar las impresionantes cataratas Victoria; penetrar la Amazonía desde el río Negro, rodeado de guacamayos de colores deslumbrantes, monos traviesos, caimanes ocultos entre los troncos flotantes o delfines rosados jugando en el agua... Son momentos conmovedores suspendidos en el tiempo que se pueden realizar en los nuevos cruceros fluviales que están llegando a los espectaculares ríos del mundo.
 
Además de seguir surcando los grandes cauces europeos –Danubio, Rin, Sena, Duero, Loira...– y los un poco menos grandes como el Mosela, Oder, Elba, Sava, Tisza, Ródano, Guadalquivir, Sava, Garona, Saina... algunas compañías especializadas en cruceros fluviales han decidido buscar nuevos entornos para sus barcos en otros continentes y permitir que sus pasajeros descubran los grandes tesoros que se asoman a sus aguas. Este es el caso, por ejemplo, de la naviera CroisiEurope, la mayor de Europa con más de 65 barcos distribuidos en los ríos del mundo.
 
De los Templos de Angkor al Delta del Mekong
 
La primera de las propuestas fuera de Europa fue el Delta del Mekong entre Vietnam y Camboya, pero más recientemente se ha ampliado incluyendo uno de los iconos más conocidos y espectaculares en la zona: la Bahía de Halong. Cuando el río es historia y el paisaje es leyenda, lo que uno encuentra no es simplemente un viaje: es un descubrimiento. En el corazón del Sudeste Asiático, entre las raíces de los templos milenarios de Angkor y las aguas tranquilas del delta del Mekong, discurre una travesía que conecta dos mundos: el pasado imperial y la vida fluvial, la espiritualidad de piedra y la sencillez de las aldeas que flotan. Esta es la propuesta del itinerario “De los templos de Angkor al delta del Mekong y la bahía de Halong”. Un recorrido donde el tiempo fluye como el río: sin prisas, con hondura.
 
Este no es un crucero cualquiera. Aquí no hay casinos ni espectáculos nocturnos. Hay clases de cocina camboyana, conferencias sobre budismo y paseos silenciosos al atardecer. Hay caminatas entre arrozales, encuentros con monjes, ceremonias de bienvenida en templos locales. Cada parada es una oportunidad de encuentro. Cada tramo del río, una historia nueva. CroisiEurope ha diseñado este viaje con un equilibrio admirable entre confort, cultura y conciencia. Todas las excursiones están incluidas, los grupos son reducidos y la organización es impecable. Se nota la experiencia de una compañía que, tras dominar los ríos de Europa, ha sabido entender el alma del Mekong.
 
El viaje puede comenzar (o terminar) en Siem Reap, Camboya, con la majestuosidad de los templos de Angkor como punto de partida. El amanecer en Angkor Wat, con el sol tiñendo de oro las piedras que durante siglos han custodiado el legado jemer, marca el primer gran momento del itinerario. A lo largo de dos días, se exploran los principales templos, como el místico Ta Prohm, envuelto por raíces centenarias; el Bayón, con sus icónicas caras sonrientes; y las vastas terrazas ceremoniales donde alguna vez marcharon ejércitos imperiales.
 
Desde allí, el viaje continúa hacia el gran lago Tonlé Sap y sus aldeas flotantes. En barcas locales, se recorren canales estrechos donde la vida ocurre sobre el agua: niños que reman a la escuela, mujeres que cocinan en plataformas de bambú, pequeños templos budistas que parecen flotar. Esta transición marca el inicio de la navegación.
 
El Mekong: una arteria viva
 
El Mekong no es un río cualquiera. Es una arteria cultural que ha dado forma a reinos, religiones y estilos de vida. A bordo de un barco fluvial con encanto colonial —como el RV Indochine II—, se ofrece una experiencia íntima: solo 48 pasajeros en cabinas con balcón, de estilo colonial, completamente vestido de maderas exóticas y elementos vegetales, el barco combina encanto y comodidad, gastronomía local, excursiones guiadas y una tripulación que combina la hospitalidad asiática con la precisión europea.
 
La travesía recorre ciudades como Kampong Chhnang, famosa por su cerámica, y Koh Chen, donde aún trabajan orfebres del cobre y la plata. En Phnom Penh, la vibrante capital camboyana, se entrecruzan los recuerdos del esplendor monárquico —en su Palacio Real y la Pagoda de Plata— con las cicatrices del régimen de los Jemeres Rojos, visibles en lugares como el Museo del Genocidio Tuol Sleng. Historia viva y a flor de piel.
 
Del templo a la ciudad imperial
 
El barco cruza la frontera hacia Vietnam. El paisaje cambia, pero el espíritu permanece. El delta del Mekong es un laberinto de canales, arrozales, manglares y mercados flotantes donde la vida se rige por las mareas. En lugares como Cai Be o Sa Dec, los viajeros visitan talleres de papel de arroz, casas coloniales francesas y pagodas ocultas entre la vegetación.
 
Pero el viaje no se detiene en lo rural. La opción de itinerario extendido incluye algunas de las joyas urbanas del antiguo imperio vietnamita. En Hué, capital de la dinastía Nguyen, se visita la Ciudadela Imperial, los mausoleos de los emperadores y los jardines reales. En Hoi An, el tiempo parece haberse detenido: farolillos de seda, arquitectura japonesa, puentes centenarios y una atmósfera serena invitan a caminar sin rumbo.
 
Cuando el barco se detiene en el último embarcadero y se desembarca en Ho Chi Minh City (la antigua Saigón), uno comprende que el verdadero viaje ha ocurrido dentro. El delta se queda atrás, pero la mirada cambia. Porque después de recorrer templos milenarios, flotar sobre aldeas anfibias, cruzar fronteras naturales y conversar con quienes habitan estas aguas, el viajero ya no es el mismo. Así es este crucero: un relato vivo entre ruinas sagradas y mercados flotantes. Un hilo que cose imperios, ciudades, paisajes y emociones. Una invitación a dejarse llevar por el fluir de la historia y del agua. Y a descubrir que el Sudeste Asiático, más que un destino, es una experiencia que permanece para siempre.
 
El encanto caótico de Hanói
 
Pero ningún viaje a Vietnam es completo sin conocer el norte del país y la espectacular y única Bahía de Halong. Tras la emoción del delta y el cierre del crucero en Ho Chi Minh City, el viaje continúa hacia el norte de Vietnam. Un vuelo doméstico traslada a los viajeros a Hanói, la capital milenaria, mezcla de historia colonial francesa, espiritualidad oriental y pulso moderno. La extensión añade un nuevo capítulo al viaje: un epílogo sereno, estético y profundamente vietnamita.
 
Hanói es una ciudad de contrastes: miles de motos veloces que no respetan ni semáforos ni aceras y templos silenciosos, estatuas de Confucio, lagos sagrados y bulevares de inspiración parisina. En su casco antiguo, las “36 calles” conservan el trazado de los gremios medievales; en el Templo de la Literatura, aún resuenan los ecos de los sabios del pasado. Durante la visita, se recorren lugares emblemáticos como el Mausoleo de Ho Chi Minh, la Pagoda del Pilar Único, la ópera, el barrio francés, y el lago Hoan Kiem, donde los hanoienses hacen tai chi al amanecer. También hay tiempo libre para explorar mercados, disfrutar de la exquisita gastronomía del norte o simplemente observar el discurrir de la ciudad desde una terraza con café vietnamita.
 
Bahía de Halong: el arte de flotar entre leyendas
 
Desde Hanói, un trayecto por carretera conduce a uno de los paisajes más reconocibles de Asia: la Bahía de Halong. Declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, esta joya natural se extiende como un océano de jade salpicado por más de 1.600 islotes de roca caliza que emergen del mar como dragones petrificados. El momento más interesante es una noche a bordo de un barco tradicional, adaptado al confort moderno, para navegar entre estas formaciones mágicas. Dormir en la bahía es uno de los momentos más especiales del viaje. El silencio es total. La noche cae sobre el agua inmóvil. Y al amanecer, cuando el sol empieza a iluminar los picos de caliza, se comprende por qué los vietnamitas creen que esta bahía fue creada por un dragón sagrado para proteger el país.
 
El viaje completo —incluyendo Angkor, Camboya fluvial, delta del Mekong, ciudades imperiales, Hanói y Bahía de Halong— tiene una duración de entre 17 y 18 días. Todo está incluido: crucero fluvial, vuelos internos, alojamientos, comidas, excursiones con guías francófonos, traslados y asistencia. Una logística impecable pensada para que el viajero solo tenga que dedicarse a contemplar, aprender y sentir. Para quienes buscan una gran travesía, sin renunciar al detalle ni al alma de los lugares visitados, esta propuesta es —literalmente— un viaje a través del tiempo, del agua y de las civilizaciones. Y, como todo gran viaje, deja huella más allá del mapa. El viaje cuesta desde unos 2.000/2.500 euros el más básico de 9 días, hasta algo más de 6.000 euros el de 17 días.
 
Odisea por el Nilo a merced del viento
 
Hay ríos que marcan un territorio. Y hay otros, como el Nilo, que marcan una civilización. Durante siglos, sus aguas han regado desiertos, alimentado imperios y conectado ciudades donde los dioses, los hombres y los reyes convivían entre templos colosales y tumbas eternas. Hoy, ese mismo río ofrece otra clase de travesía: íntima, cultural, silenciosa. CroisiEurope ha diseñado un crucero diferente, poético y profundo. Su propuesta “Odisea por el Nilo a merced del viento” combina la navegación tradicional con un recorrido cuidadosamente diseñado por las joyas del Alto Egipto. Un viaje donde no hay prisa, y cada escala es un salto en el tiempo.
 
El itinerario parte de Lúxor, epicentro espiritual del antiguo Egipto. Pero aquí, el viaje empieza mucho antes de zarpar, lo hace con la emoción de abordar una embarcación con alma. El crucero se realiza a bordo de una dahabeya, un velero tradicional de dos velas latinas, impulsado en gran parte por el viento. Esta elección no es un detalle romántico, sino un gesto cultural: devolverle al Nilo su ritmo natural. Nada de ruidos de motor ni prisas por llegar. Aquí se navega como lo hacían los nobles del siglo XIX, y cada meandro es un espectáculo. La vida a bordo tiene otro tempo. El sol marca las horas y las palmeras o los toldos proyectan sombras sobre la cubierta mientras se degusta un té o se observa la vida rural egipcia pasar lentamente: agricultores con túnicas azules, niños saludando desde la orilla, rebaños cruzando los campos de caña. El barco es pequeño, íntimo, con capacidad limitada (entre 10 y 16 cabinas), lo que garantiza un ambiente familiar, servicio personalizado y la posibilidad de fondear donde los grandes cruceros no llegan.
 
Escalas de leyenda
 
El itinerario incluye algunas de las paradas más míticas del Egipto faraónico. El primero de los grandes asombros se produce en Lúxor, donde se visita el Templo de Karnak —el mayor complejo religioso del mundo antiguo—, con sus columnas ciclópeas y relieves infinitos. También se recorre el Templo de Lúxor, conectado con el anterior por la Avenida de las Esfinges, recientemente restaurada.
 
En la orilla oeste del Nilo espera el Valle de los Reyes, con sus tumbas excavadas en la roca, donde descansaron Tutankamón, Ramsés II y otras figuras inmortales. Allí, las paredes aún conservan pigmentos de hace más de 3.000 años. Cerca, el templo funerario de Hatshepsut se alza como un homenaje a la única faraona que gobernó como rey.
 
En Esna, la visita al templo de Khnum —dios creador y alfarero de la vida— permite admirar una joya casi oculta, mientras que en Edfu se explora uno de los templos mejor conservados de Egipto, dedicado al dios Horus. En Kom Ombo, se visita un santuario único por su simetría doble: dos entradas, dos salas hipóstilas, dos dioses (Sobek, el cocodrilo; y Haroeris, el halcón).
 
Asuán y el susurro del sur
 
La última gran escala es Asuán, con su atmósfera cálida, luz dorada y ritmo pausado. Se navega en faluca —embarcación con una pequeña vela triangular— entre las islas del Nilo, se visita la cantera de granito con su obelisco inacabado y el templo de Philae, dedicado a Isis, salvado de las aguas por la UNESCO y recolocado piedra a piedra. El que lo visita al atardecer, rodeado de agua y silencio, entiende por qué los egipcios creían en la inmortalidad.
 
A quienes opten por una extensión, les espera el templo de Abu Simbel, excavado en roca viva por orden de Ramsés II, y famoso por sus colosos de 20 metros. A diferencia de los circuitos masivos, este viaje permite contemplarlos sin aglomeraciones, con tiempo para entender su simbolismo y su proeza técnica.
 
Una experiencia completa, no un simple crucero
 
A bordo, todo está incluido: pensión completa, bebidas, excursiones guiadas con egiptólogos expertos y actividades culturales. Los guías no sólo narran la historia, la hacen vivir. Se organizan charlas, se comparte la gastronomía local y se disfruta de una hospitalidad auténtica. El crucero se convierte en una escuela flotante, pero también en un refugio de contemplación. CroisiEurope ha apostado por una fórmula que mezcla confort, autenticidad y respeto por el entorno. El uso de velas o motores silenciosos reduce el impacto medioambiental. Las visitas son escalonadas para evitar las multitudes, y muchas noches se fondea en lugares poco frecuentados, donde se puede cenar bajo las estrellas, lejos del bullicio turístico.
 
Quizás lo más fascinante de esta “odisea por el Nilo” no sean los templos ni las tumbas —que, por supuesto, impresionan—, sino la posibilidad de vivir Egipto con calma. De sentir el desierto respirando al fondo. De escuchar los remos acariciando el agua. De mirar al cielo y ver las mismas estrellas que vieron los faraones. Porque en esta navegación, el tiempo se diluye y se vuelve circular. Para quienes sueñan con un viaje profundo, envolvente y cultural, sin perder el confort ni la autenticidad, esta propuesta no es solo una ruta: es un homenaje a la civilización más duradera de la historia. Y una invitación a abandonarse, por unos días, a merced del viento. Este completísimo viaje, una de las joyas de CroisiEurope, que solo tiene dos salidas en octubre de 2026, cuesta 7.540 euros por persona.
 
El encanto del África Austral
 
La siguiente propuesta no es un crucero, o al menos no es solo eso. Se trata de una magnífica combinación de navegación en el lago Kariba, safaris en parques nacionales descubriendo los “Cinco grandes”, estancia en un lodge de lujo, seguir las huellas de Nelson Mandela y el Apartheid para culminarlo con el espectáculo de las “humaredas resonantes” como Livingstone bautizó a su descubrimiento de las cataratas Victoria. En los confines del mundo conocido, el programa "Africa Austral" permite explorar lo mejor en África del Sur, Namibia, Botsuana y Zimbabue, escenarios naturales que cortan el aliento. No se trata solo es un recorrido por cuatro países y decenas de paisajes de postal; es una inmersión tranquila, silenciosa y asombrosa en el corazón del África más auténtica... con todas las comodidades a bordo.
 
Navegando entre elefantes
 
Todo arranca en Johannesburgo, donde el viajero se acomoda, se empapa de historia en el Museo del Apartheid y se prepara para desconectar del mundo que conoce. Capital financiera de África del Sur, Johannesburgo es además la ciudad de los récords de África: la más rica, con los edificios más altos, pero también es la ciudad con mayor desigualdad social. A pesar de esto, conserva una de las atmósferas más bellas jamás encontradas. Desde allí, la naturaleza toma el mando: vuelos domésticos, caminos de tierra y barcos fluviales conducen hasta la frontera entre Botsuana y Namibia; por el camino se podrán ver las diferentes especies de aves que habitan en estas llanuras aluviales y encontrar tal vez uno de los muchos hipopótamos o una familia de cocodrilos que toman el sol en la orilla, hasta llegar al exclusivo lodge.
 
No es un alojamiento cualquiera. Son bungalows de lujo en plena selva fluvial, con techos de paja, maderas nobles y ventanales abiertos a la sabana. Allí no hay ruidos artificiales. Solo pájaros, insectos, monos y, si hay suerte, alguna jirafa que aparece entre los arbustos. Las noches se iluminan con velas, y el murmullo del río reemplaza al wifi.
 
Desde allí se explora el Parque Nacional de Chobé, una de las reservas más famosas del continente. No hace falta tener suerte: los elefantes están por todas partes. A veces cruzan delante del jeep 4x4 con parsimonia, otras beben agua en silencio junto al río. El Parque presenta la particularidad de albergar a más de la cuarta parte de la población total de paquidermos en África. También hay hipopótamos, jirafas, búfalos, impalas, aves exóticas... y si el día acompaña, hasta leones o leopardos entre la maleza. Tras un almuerzo africano en plena naturaleza se sale para un safari náutico a bordo de una embarcación privada en el río Chobé hacia los pantanos de la isla Sedudu. De regreso al lodge hay tiempo libre y relajación para disfrutar de la piscina y las cómodas infraestructuras. Pero el safari más especial llega al atardecer: una embarcación silenciosa se desliza por el río mientras el cielo arde en colores. Un brindis, una fotografía imposible, y la certeza de estar en un lugar que ya no se querrá olvidar.
 
Sigue el safari en crucero
 
Al día siguiente, salida desde el lodge para un último safari náutico en la región del Parque Nacional de Chobe para luego llegar al aeropuerto de Kasane. Se podrán admirar los paisajes cambiantes de la sabana y del lago Kariba durante el vuelo Kasane/Kariba en aviones privados. Traslado al barco e inicio de la navegación por el lago. Con sus 200 km. de largo y 40 de ancho en algunos tramos, el lago ha inundado llanuras, colinas y bosques convirtiendo sus paisajes en emblemáticas imágenes. Hay tiempo para disfrutar del barco. Hay que olvidarse de cruceros masivos. El RV African Dream —y su hermano, el Zimbabwean Dream— son yates fluviales de lujo diseñados para solo 16 pasajeros. Todo está pensado para que la experiencia sea íntima, tranquila y personal. Los camarotes son amplios, con camas orientadas al exterior y baño privado. La cubierta panorámica se convierte en salón, comedor y observatorio, según el momento del día. La comida mezcla sabores locales con cocina internacional, y el ambiente a bordo es relajado, sin horarios fijos ni prisas.
 
Navegar por el lago Kariba es algo sorprendente: las siluetas de los árboles secos que emergen se reflejan en las aguas como en un espejo y le dan al lago una atmósfera misteriosa, los pequeños arroyos que se hunden en el Parque Nacional de Matusadona y las especies animales que albergan, sus meandros, sus grandes curvas y sus pequeñas bahías salvajes sumergirán al viajero en un cuento de hadas. Por la noche, el cielo se llena de estrellas. Y cuando la luna se refleja en el agua, se comprende que este no es un crucero más.
 
Ya en el séptimo día de viaje, mañana de safari dedicada al descubrimiento del Parque Nacional Matusadona, situado entre los ríos Sanyati y Ume. Con una superficie de más de 1400 km², este territorio salvaje alberga numerosas especies de animales como elefantes, hipopótamos, cocodrilos y búfalos, pero también miles de aves como la mítica águila pescadora africana, las majestuosas cigüeñas de pico amarillo o la garceta negra y su increíble técnica de pesca. Y si en el corazón de la sabana la suerte sonríe, se podrá ver algún felino. La historia del parque está vinculada a la del lago: en la crecida de las aguas que tuvo lugar durante la construcción de la presa, varios miles de animales fueron salvados y llevados a Matusadona, donde la caza está estrictamente prohibida; se trata de la "Operación Noah" que salvó a los grandes mamíferos, a las fieras e incluso a los impalas.
 
Camino de las “humaredas resonantes”
 
Se acerca el glorioso final del viaje, pero todavía hay tiempo de navegar al amanecer en dirección a Kariba y llegar al "dam wall", la gigantesca presa que desvió el cauce del Zambeze para crear el lago en 1955 que genera aproximadamente el 70% de la electricidad de Zimbabue. El viaje culmina en una de las maravillas naturales del mundo: las Cataratas Victoria, entre Zimbabue y Zambia. Una muralla de agua de más de 100 metros de altura que ruge con fuerza y genera su propia lluvia, su propio arcoíris, su propia emoción. Aquí se puede simplemente admirar su belleza, o añadirle adrenalina: vuelo en helicóptero, paseos en balsa, o algo más tranquilo como mercados locales, arte africano. Es el broche perfecto a una experiencia que ha sabido combinar la elegancia del viaje pausado con el asombro del encuentro salvaje.
 
Este safari-crucero no es barato, ni tiene que serlo: nueve días por 5859 € por persona con casi todo incluido. Pero lo vale. Cada detalle está pensado: los traslados, los guías, la gastronomía, el confort, la seguridad. Se viaja con calma, con ojos abiertos, con el alma disponible para todo lo que África tiene por ofrecer. Porque África no se visita. África se siente. Y este viaje, propuesto por CroisiEurope, es quizás una de las formas más bellas y respetuosas de hacerlo.
 
Travesía íntima por el corazón del Amazonas
 
Por primera vez, CroisiEurope se aventura en el continente sudamericano con una propuesta única: un crucero boutique por el Amazonas brasileño. Esta nueva ruta, que comenzará a operar en 2027, promete una grata experiencia en una de las regiones más fascinantes y biodiversas del planeta.
 
Esta exclusiva travesía invita a descubrir la selva amazónica en condiciones excepcionales, entre comodidad de alta gama, ambiente acogedor e inmersión auténtica. A lo largo del río, cada escala revela un rostro poco conocido de este territorio fascinante: pueblos indígenas, bosques inundados, fauna exuberante y tradiciones vivas. El Amazonas se revela sereno, casi onírico, cuando inmensos bancos de arena blanca se extienden hasta el horizonte, bordeados por las aguas cristalinas del Tapajós. Estas orillas efímeras, bañadas por la luz, ofrecen un escenario incomparable para observar la naturaleza. Cada atardecer es un espectáculo en sí mismo, cuando el cielo se enciende en tonos dorados y anaranjados, envolviendo la selva en una luz mágica: una pintura viviente de sobrecogedora belleza.
 
Desde Santarém, la perla del Tapajós, hasta el encuentro de las aguas del Amazonas y del río Negro, en Manaos, se explora la región en embarcaciones privadas, guiado por expertos apasionados. En el programa: encuentros auténticos, rituales nocturnos, caminatas por la selva primaria y observación privilegiada de la biodiversidad amazónica. Esta experiencia excepcional combina descubrimiento cultural, belleza salvaje y momentos fuera del tiempo. Un viaje profundamente humano y sensorial, al ritmo apacible de las aguas del Amazonas.
 
Un lujo de embarcación
 
La travesía se realiza a bordo del RV Brasilian Dream, un barco de nueva construcción diseñado específicamente para surcar los ríos amazónicos. Con capacidad para solo 32 pasajeros, este crucero ofrece un ambiente íntimo y exclusivo, lejos del bullicio de los grandes buques turísticos. A bordo, los viajeros disfrutarán de suites con balcones privados, gastronomía inspirada en los sabores locales, un salón climatizado con vistas panorámicas, solárium y comodidades de alta gama, todo ello con un enfoque ecológico y responsable con el entorno natural.
 
El itinerario varía según la temporada, pero todos los recorridos tienen un elemento común: la profunda conexión con la naturaleza salvaje del Amazonas. Algunas rutas parten desde Manaus, la capital del estado, y se adentran en los misteriosos afluentes como el río Negro o el Tapajós, explorando áreas apenas tocadas por el turismo. Otras, recorren zonas cercanas a la frontera con Colombia y Perú, visitando comunidades indígenas y poblados ribereños donde se mantiene viva una forma de vida ancestral.
 
Durante el viaje, los pasajeros pueden avistar delfines rosados, guacamayos, caimanes y monos en su hábitat natural. Se realizan excursiones guiadas por la selva tropical, visitas a playas de arena blanca como Alter do Chão —conocida como el “Caribe amazónico”— y navegación en pequeñas embarcaciones por lagos, canales y zonas inundadas. Los atardeceres sobre el río, el silencio profundo de la selva y la autenticidad de los encuentros culturales convierten este crucero en una experiencia transformadora.
 
Conexión con el entorno
 
Cada escala es una inmersión en la cultura local y en la naturaleza salvaje: conocer a las comunidades indígenas, descubrir sus tradiciones ancestrales, sus rituales espirituales y su profundo vínculo con esta tierra milenaria. Durante la navegación, le acompañarán expertos naturalistas y guías apasionados, que guiarán en la observación de la naturaleza y lo animales.
 
A diferencia de los cruceros convencionales, esta propuesta de CroisiEurope no busca entretenimiento masivo ni espectáculos. Aquí lo importante es la contemplación, la conexión con el entorno y el disfrute pausado de un viaje que respeta los ritmos naturales. Es ideal para viajeros que valoran la autenticidad, el confort discreto y el contacto directo con la naturaleza y las culturas locales.
 
En definitiva, el crucero por Sudamérica de CroisiEurope no es solo un viaje: es una inmersión total en uno de los últimos grandes santuarios naturales de la Tierra. Una oportunidad para descubrir el Amazonas desde dentro, sin renunciar al confort, la seguridad ni la calidad de servicio que caracterizan a esta naviera europea. Ya sea navegando entre la niebla matinal, escuchando los sonidos de la selva o compartiendo una comida típica con los habitantes de un pueblo ribereño, cada instante de esta travesía deja una huella profunda en la memoria del viajero. El crucero de 11 días cuesta unos 5.000 euros.
 
Más información: agencias de viajes, tel.: 91 295 24 97 y www.croisieurope.es
El último lujo: Descubrir los secretos de los grandes ríos navegando por sus aguas
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Más noticias

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

29/07/2026

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

Enrique Sancho Hay lugares en el mundo que no solo deben visitarse; se sienten, se respiran y se quedan grabados en la memoria para siempre. Corea del Sur es uno de esos destinos raros y fascinantes donde los contrastes no chocan, sino que se abrazan: rascacielos ultramodernos de neón que rozan el cielo se alzan a pocos pasos de palacios imperiales del siglo XIV; templos budistas milenarios esconden paz absoluta en medio del bullicio metropolitano, y una de las culturas pop más vibrantes del planeta convive con tradiciones artesanales ancestrales. Si buscas un viaje que despierte todos tus sentidos, te saque una sonrisa en cada esquina y te demuestre que el mañana ya ha llegado, prepárate, Corea te espera. En el corazón de Seúl y en muchos otros rincones de Corea del Sur, conviven los rascacielos de última generación que nunca duermen y los templos centenarios envueltos en silencio. El país asiático se ha convertido en un imán global, con paisajes espectaculares, demostrando que es posible liderar el futuro tecnológico del planeta sin renunciar jamás a las raíces de su pasado. Ya no es solo la música que arrasa en estadios de todo el mundo o las series que baten récords en las plataformas de streaming. Corea del Sur ha conquistado el planeta exportando una cultura vibrante que marca el ritmo de toda una generación, convirtiéndose en la gran superpotencia del entretenimiento actual. De las cenizas de la devastación a la vanguardia mundial en apenas unas décadas. La historia de Corea del Sur es un vertiginoso viaje de resiliencia, innovación y ambición que ha transformado a una nación entera en un gigante tecnológico e industrial indispensable para entender el siglo XXI. Si estás buscando un lugar que combine rascacielos futuristas, templos budistas milenarios, una gastronomía callejera adictiva y una cultura pop imparable, Corea del Sur es la elección perfecta y uno de los destinos que más va a crecer en los próximos meses y años. Hay que ir cuanto antes. Más allá de los típicos circuitos turísticos, este país es un auténtico cofre de sorpresas. Aquí tienes algunas de ellas en un recorrido muy ameno por algunas de sus curiosidades y lugares más fascinantes que te atraparán antes de hacer la maleta y emprender el recorrido. Estas son algunas preguntas (y respuestas) básicas para que el viaje sea un éxito. ¿Cuándo es el mejor momento para ir? Primavera (abril a junio): Es la época estrella. Los cerezos en flor tiñen todo el país de rosa y el clima es templado y agradable. Otoño (septiembre a noviembre): Una opción igual o mejor para muchos. Las montañas se llenan de colores rojizos y dorados (danphung), y las temperaturas son frescas y secas. Hay que evitar si se puede los meses de verano (julio y agosto), ya que coinciden con el monzón (lluvias intensas) y un calor húmedo muy pesado. ¿Cómo manejarse?: imprescindibles tecnológicos En Corea no funcionan Google Maps ni Apple Maps para navegar a pie o en coche con precisión debido a restricciones de seguridad nacional. Para sobrevivir como un local, descarga estas aplicaciones antes de volar: Naver Map o KakaoMap: Son los navegadores locales. Te dirán exactamente qué metro tomar, el andén, el tiempo de trayecto e incluso la ruta a pie más rápida. Papago: El traductor definitivo creado por Naver. Funciona mucho mejor que Google Translate para el coreano, permitiéndote traducir texto, voz y carteles en tiempo real con la cámara. KakaoT: La aplicación para pedir taxis oficiales (equivalente a Uber), muy útil si te cansas del transporte público a altas horas de la noche. ¿Cómo moverse?: Conectividad y Transporte Tarjeta T-Money: Nada más llegar al aeropuerto o en cualquier tienda de conveniencia (como CU o GS25), compra una tarjeta T-Money física o digital. Es una tarjeta recargable que sirve para pagar el metro, los autobuses e incluso en algunas tiendas. Internet: Lo más cómodo es llevar una eSIM contratada desde casa o alquilar un Pocket WiFi en el aeropuerto al aterrizar. La conexión en Corea es de las más rápidas del planeta, así que volarás digitalmente. ¿Dónde comer y qué pedir? Comer en Corea es una experiencia social increíble. En algunos restaurantes elegantes con suelo de tatami, es obligatorio quitarse el calzado en la entrada. Olvídate de los modales occidentales: aquí se comparte todo al centro de la mesa. Platos que debes probar sí o sí: Kimchi: Es un icono de la cocina coreana. Parece una sencilla combinación fermentada de verduras en salmuera sazonadas pero se le suele añadir mariscos frescos o col china y otras cosas, hasta conseguir 200 tipos de kimchis. Los coreanos suelen preparar distintos tipos para consumir a lo largo del año, incluso se han diseñado frigoríficos especiales para conservarlo. Samgyeopsal: Panceta de cerdo a la brasa que tú mismo cocinas en la mesa. Bibimbap: Es muy popular, colorido y nutritivo ya que combina diferentes ingredientes como arroz, diversas verduras, carne de res, gochujang (salsa picante a base de chiles rojos) y aceite de sésamo. Korean Fried Chicken: El pollo frito crujiente coreano (suele acompañarse con cerveza helada, una combinación clásica llamada Chimaek). Tteokbokki: Pasteles de arroz glutinoso en una salsa roja picante (perfectos para un puesto callejero). Comienza el viaje: Seúl imprescindible Si tienes pocos días para descubrir Seúl, donde suele comenzar el viaje por Corea, la clave es combinar los contrastes que hacen única a esta megalópolis: palacios imperiales milenarios, mercados tradicionales caóticos y barrios ultra modernos. Este es el itinerario definitivo para exprimir al máximo lo mejor de la capital coreana: El contraste de palacios e historia viva Es casi imprescindible comenzar el recorrido por el Palacio Gyeongbokgung, es el más grande y espectacular de los cinco grandes palacios de la dinastía Joseon. No te pierdas el Cambio de Guardia Real (suele ser a las 10:00 y a las 14:00). Un consejo: Si vas vestido con un hanbok (el traje tradicional coreano), la entrada al palacio es totalmente gratis. Justo al lado del palacio se encuentra la Aldea Bukchon Hanok, un barrio de callejuelas empinadas flanqueadas por cientos de casas tradicionales de madera y tejados curvados (hanok). Las vistas de los tejados tradicionales con los rascacielos modernos al fondo son icónicas. Se puede terminar el día en el Mercado de Gwangjang, uno de los más antiguos y animados de Seúl. Es el paraíso de la comida callejera. Hay que probar los mayak gimbap (rollitos de arroz), los fideos cortados a mano (kalguksu), y las tortitas de judías mungo o soja verde (bindaetteok). Si hubiera que elegir lo mejor de Seúl, sin duda es su capacidad única para fundir pasado y presente. La magia reside en caminar por una avenida futurista rodeada de pantallas gigantes y tiendas de alta tecnología, doblar una esquina y encontrarte de repente con un palacio real del siglo XIV o con un arroyo restaurado (como Cheonggyecheon) donde la gente descansa descalza al atardecer. Es una ciudad que te atrapa porque respeta profundamente sus raíces mientras acelera hacia el futuro. Juventud, tecnología y las mejores vistas Para otro día hay que dejar la visita a Myeongdong, el distrito de las compras por excelencia y el paraíso absoluto de la cosmética coreana (K-Beauty). Aunque no vayas a comprar, pasear por sus calles llenas de puestos de comida callejera es toda una experiencia sensorial. Más tarde vale la pena subir hasta el monte Namsan (puedes ir en teleférico o dando un paseo agradable) para llegar a la icónica torre de telecomunicaciones N Seoul Tower. Es el mejor lugar para ver el atardecer y contemplar cómo el mar de rascacielos de Seúl se ilumina por completo. La zona está llena de los famosos "candados del amor" que se popularizaron hace años. Hay que terminar el día, –y comenzar la noche– en Hongdae, el barrio universitario y el epicentro de la cultura urbana y nocturna. Aquí encontrarás música en directo en plena calle, bailarines improvisados, tiendas de diseño independiente y un ambiente joven e imparable hasta altas horas de la madrugada. Seúl y otras ciudades de Corea vibran de noche. Si te cansas de caminar, puedes vivir la experiencia de un Noraebang (un karaoke privado donde cantar a pleno pulmón con amigos) o relajarte en un Jjimjilbang (un spa tradicional coreano abierto las 24 horas que cuenta con saunas de sal, zonas de descanso y los famosos cascos de toalla enrollada en la cabeza estilo "huevo duro"). Lo mejor en el resto de Corea del Sur Si ya te enamoraste de la capital, prepárate porque el resto del país guarda auténticos tesoros que van desde la historia imperial hasta paraísos naturales volcánicos. Aquí tienes las paradas obligatorias para completar tu viaje: Gyeongju: El museo sin paredes. Si te interesa la historia, esta ciudad es una visita obligada. Gyeongju fue la capital del antiguo Reino de Silla durante casi mil años. Hay que visitar el Templo Bulguksa (una obra maestra de la arquitectura budista) y la Gruta de Seokguram en la montaña, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En el centro de la ciudad, pasea por el parque de los grandes túmulos funerarios reales (Daereungwon). Busan: Playas y templos junto al mar. Es la segunda ciudad más grande de Corea y ofrece un ambiente completamente diferente al de Seúl, mucho más relajado y marinero. Hay que ver el Templo Haedong Yonggungsa, A diferencia de la mayoría de los templos coreanos (que están en las montañas), este está encaramado directamente sobre los acantilados frente al mar. Gamcheon Culture Village: Un colorido pueblo de casas escalonadas en la colina, lleno de arte urbano, callejones laberínticos y miradores alucinantes. Mercado de pescado de Jagalchi: El mercado de marisco más grande del país, donde puedes probar pescado ultra fresco. La Isla de Jeju: El "Hawái" coreano. Situada al sur del país, esta isla volcánica es el destino de vacaciones favorito de los propios coreanos y un paraíso natural, considerada una de las maravillas naturales. Allí podrás conocer a las Haenyeo, mujeres, muchas de ellas octogenarias, que practican el buceo libre a pulmón hasta a 10 metros de profundidad sin bombona de oxígeno para pescar marisco fresco. Su valentía y tradición forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. También hay que subir a la cima volcánica Seongsan Ilchubong (perfecta para ver amanecer), las cascadas de Cheonjiyeon y recorrer alguna de sus rutas costeras flanqueadas por campos de mandarinas y estatuas de piedra volcánica (Dolhareubang). Jeonju: Tradición y el origen del plato nacional. Si buscas el verdadero sabor de la cultura tradicional y de la gastronomía, este es tu sitio. Su Aldea Tradicional (Jeonju Hanok Village) cuenta con más de 800 casas de estilo clásico. Además, Jeonju es mundialmente famosa por ser la cuna oficial del Bibimbap (el plato de arroz con verduras, carne y salsa picante servido en cuenco caliente), así que comer aquí es obligatorio. De compras por Corea Corea del Sur es un auténtico paraíso para las compras, y lo mejor es que puedes encontrar desde auténticas joyas culturales hasta productos de tecnología y cosmética a precios imbatibles que en Europa o América costarían el doble. Aquí tienes la guía definitiva de qué comprar y qué resulta especialmente económico: Cosmética Coreana: La gran ganga. Si hay algo que vale la pena comprar en cantidades industriales en Corea, es cosmética. Las marcas locales como Innisfree, Etude House, Missha o Laneige son famosas en todo el mundo por su calidad innovadora. Mascarillas faciales de un solo uso (pueden costar desde menos de 1 euro la unidad en tiendas como Olive Young), cremas hidratantes, protectores solares de textura ultraligera y tintes labiales. En Seúl encontrarás tiendas en cada esquina (especialmente en el barrio de Myeongdong) con ofertas constantes de "compra 10 y llévate 10 gratis" o packs promocionales muy económicos. Papelería creativa y diseño cuqui. A los coreanos les encanta el diseño bonito y minimalista. Las tiendas de papelería son un peligro porque querrás llevártelo todo: Agendas, libretas ilustradas, washi tapes (cintas decorativas), pegatinas y estuches con diseños adorables de personajes locales como los de Kakao Friends o Line Friends. Son económicos (suelen costar pocos wones), ocupan muy poco espacio en la maleta y son el regalo perfecto y original para amigos y familiares. Té verde de Jeju e infusiones tradicionales. La isla volcánica de Jeju y la zona de Boseong son famosas por sus plantaciones de té. Entre los mejores está el té verde orgánico de alta calidad o tés tradicionales coreanos a base de raíces y frutas (como el omija, el té de cinco sabores, o el yuja-cha, una mermelada dulce de cítricos que se mezcla con agua caliente). Son ligeros, fáciles de transportar y una forma deliciosa de revivir el viaje al volver a casa. Calcetines originales y divertidos. Puede sonar a tópico, pero los calcetines en Corea son toda una institución cultural. Calcetines con estampados hipercoloridos, caras de dibujos animados, animales, obras de arte famosas o motivos típicos coreanos. Se venden en puestos callejeros (como en los mercados de Myeongdong o Hongdae) por precios ridículos (a veces a 1 o 2 euros el par). Tienen una calidad excelente, son súper suaves y duraderos. Palillos y juegos de cubiertos de acero inoxidable. A diferencia de Japón o China, donde se usan palillos de madera o bambú, en Corea tradicionalmente se utilizan palillos planos de acero inoxidable, acompañados de una cuchara alargada. Son también un original recuerdo para practicar al volver a casa. También vale la pena comprar un juego de cubiertos tradicionales coreanos (sujeo), a menudo decorados con grabados de nácar o estuches elegantes. Es un recuerdo con mucha identidad cultural, barato y que durará toda la vida en tu cocina. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo) Cuando el avión despegue de vuelta a casa y dejes atrás el mar de luces de Seúl, el aroma a brochetas picantes de los mercados callejeros y el murmullo de las olas en las costas de Jeju, comprenderás que Corea del Sur deja una huella imborrable. No te llevarás solo una maleta llena de cosmética, calcetines coloridos y recuerdos únicos; te llevarás la calidez de su gente, el compás de una cultura que honra su pasado mientras acelera hacia el futuro y la certeza de que este viaje no fue solo un destino marcado en el mapa, sino un capítulo inolvidable de tu propia historia. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo).

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

13/07/2026

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

China no se visita, se experimenta. China es un país que no te deja indiferente; es un choque de escalas, de tiempos, de historias y de tecnología. El itinerario que comienza en los mostradores de Air China en Madrid, no es solo un vuelo directo de larga distancia; es un puente temporal que nos traslada a un universo donde el tiempo se mide en dinastías y la seda aún se hila a mano. Al llegar a un aeropuerto como el de Pekín-Daxing, lo primero que golpea al viajero no es el caos (como muchos esperan), sino un orden tecnológico casi abrumador y una primera visión de la capacidad china en cualquier modalidad. Cualquiera de los más de 100 millones de pasajeros que recibe al año no tarda más de 8 minutos en llegar a su puerta de embarque desde el centro, está equipado con reconocimiento facial para el check-in y sistemas robóticos de estacionamiento. Además, cuenta con un centro de transporte intermodal subterráneo que conecta directamente con trenes de alta velocidad que te llevan al centro de Pekín en menos de 20 minutos. Esta es solo la primera impresión de este país, a lo largo del viaje que propone Chinavisión Travel, especialistas en dar a conocer China a los turistas españoles. Un viaje en el que uno puede sentir el olor a comida callejera en un viejo callejón hutong cercano que, como las grandes avenidas presumen de una limpieza impecable y la sensación de seguridad absoluta. Donde el efectivo es casi una reliquia. Todo se mueve con códigos QR (Alipay o WeChat), o cámaras de reconocimiento facial que también permiten el pago, sin otro requisito, conviviendo con templos milenarios y maravillosos paisajes. Es como haber aterrizado en el año 2050 pero con los pies en la dinastía Ming. Explorar China es como hojear un libro de historia que cobra vida. El itinerario que propone Chinavisión Travel nos lleva por el "Triángulo de Oro" (Pekín, Suzhou, Hangzhou y Shanghái), donde cada parada revela una faceta distinta de la identidad asiática. Lo esencial de Pekín Hay que comenzar, naturalmente, por Pekín, una ciudad de escala titánica. La llegada es el impacto de lo colosal. Lo primero que nos golpea son las grandiosas medidas: avenidas de seis carriles, nudos de autopistas que parecen imposibles y una arquitectura que busca, ante todo, imponer respeto, y que también sirve de gigantescas pantallas donde mostrar todo tipo de productos de lujo... en un país que se dice comunista. De lo que más sorprende nada más pisar la calle es que, a pesar del tráfico denso, los miles de scooters eléctricos que inundan las calles no hacen ruido; se deslizan a nuestro lado como fantasmas, algo con lo que hay que tener precaución, ya siguen sus propias normas de circulación y entre ellas no siempre está el respetar los pasos de cebra. También sorprende la cantidad de coches eléctricos que ya hay en la ciudad, se calcula que más de la mitad ya lo son. Tras la breve estancia en algunos de los grandes hoteles (hay 190 de cinco estrellas en la ciudad), toca ir a lo esencial porque Pekín es gigantesco – 16.410 km² de superficie (el doble que toda la Comunidad de Madrid) y 22 millones de habitantes–. Y la primera visita es a la mítica Plaza de Tiananmén. Es el punto de partida obligado. No es solo una plaza, es mucho más que un espacio público; es el centro simbólico y político de China. Con una extensión de 44 hectáreas, es una de las plazas más grandes del mundo, y ha sido el escenario de los eventos más definitorios de la historia moderna del país. Su nombre significa "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial", en referencia a la entrada principal a la Ciudad Prohibida que se encuentra en su extremo norte. Fue aquí donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949. La plaza alberga edificios de gran importancia, como el Gran Salón del Pueblo (sede del Parlamento) y el Mausoleo de Mao Zedong, donde su cuerpo está embalsamado, como el de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. A nivel internacional, es recordada principalmente por las protestas pro-democracia de 1989, que terminaron con una intervención militar. Hoy en día, es un lugar de altísima seguridad lleno de vallas que hace complicado el acceso al centro de la plaza, por lo que mejor ir con tiempo, y un destino imprescindible para entender la compleja identidad de la China contemporánea. Un palacio con 9.999 habitaciones El siguiente paso es la Ciudad Prohibida (se llama "Prohibida" porque, durante siglos, nadie podía entrar o salir del recinto sin el permiso explícito del emperador), se trata del complejo palaciego más grande del mundo; cruzando el Puente de las Aguas Doradas se entra en un complejo de 980 edificios y hay que prepararse para recordar los bellos nombres que aquí, y en toda China, tienen los palacios, jardines y monumentos: Salón de la Armonía Suprema, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la Longevidad Tranquila, Pabellón de los Mil Otoños, Pabellón de la Fragancia de Buda, Salón de las Olas Generosas, Jardín del Humilde, Pabellón de la Luna que se encuentra con la Brisa, Altar de la Oración por las Buenas Cosechas... y así por miles en todo el país. Se dice que el palacio tiene 9.999 habitaciones, porque solo el Cielo podía tener 10.000. Es una obra maestra del Feng Shui. Todo el complejo está alineado de norte a sur y los colores predominantes son el amarillo (color exclusivo del emperador) y el rojo (buena fortuna). En las esquinas de los tejados, hay filas de pequeñas figuras de cerámica. Representan animales mitológicos y su función era proteger el edificio de los incendios y los malos espíritus. Cuanto más importante era el edificio, más figuras tenía; el Salón de la Armonía Suprema es el único que tiene el máximo permitido. En el sistema de construcción de las dinastías Ming y Qing, el número de figuritas siempre debía ser impar (3, 5, 7 o 9) según la importancia del edificio. El Salón de la Armonía Suprema es el único edificio en toda China que tiene permiso para romper esta regla y llevar 10, lo que reafirma que es el lugar de mayor rango de todo el imperio. Una muralla de 21.000 kilómetros El siguiente paso en el viaje es la Gran Muralla China, aunque, en realidad, habría que hablar de murallas, porque no es una sola línea continua, sino una red de murallas, fosos y torres de vigilancia construidas por diferentes dinastías a lo largo de más de 2.000 años. Su objetivo principal no era solo frenar invasiones (principalmente de los nómadas mongoles), sino funcionar como un sistema de fronteras, controlar el comercio de la Ruta de la Seda y servir como una "autopista" elevada para transportar tropas rápidamente. La sección más famosa y mejor conservada (la que construyó la dinastía Ming) mide unos 8.800 km. Aunque se ha dicho lo contrario, no se ve desde el espacio. Para su construcción se utilizaron diversos materiales, en las zonas desérticas usaron arena, grava y ramas de tamarisco. En las montañas, piedra caliza tallada. Pero el gran secreto de la dinastía Ming (la sección más famosa) fue el mortero de arroz pegajoso. Mezclaron cal con caldo de arroz flotante, lo que creó una especie de cemento súper flexible y resistente que evitó que creciera maleza y soportó terremotos. La construcción de la primera gran fase de la muralla (bajo el emperador Qin Shi Huang) fue sumamente costosa. Para financiarla, además de exprimir a la población con impuestos, el emperador creó una de las primeras loterías registradas de la historia. La excursión permite disfrutar de esta maravilla del mundo durante unas horas. Para aprovechar el día, vale la pena una parada para hacerse una foto frente al estadio Nacional de Pekín, construido para ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y que se conoce popularmente como nido de pájaro. Después, una visita a una fábrica de perlas y recorrer uno de sus hutongs en Rickshaws, su nombre proviene del término japonés jinrikisha, que significa "vehículo impulsado por fuerza humana” y es que es el conductor quien pedalea para avanzar. Al caer la noche, hay que pasear por la calle peatonal Wangfujing, que es un festín sensorial, y cenar un buen pato a la pekinesa. Antes de abandonar Beijing hay que hacer una visita al Templo del Cielo, ubicado en un parque donde los jubilados practican Tai Chi y juegan al Jianzi o bádminton con los pies, este templo es una joya de la arquitectura Ming. Allí está el llamado Muro del Eco que tiene una curiosidad acústica increíble. Si dos personas se colocan en extremos opuestos del muro circular y susurran, pueden escucharse perfectamente gracias a la curvatura y densidad del material. También está el Ciprés de los Nueve Dragones: Un árbol de más de 500 años cuyas ramas retorcidas parecen dragones trepando hacia el cielo. Los locales creen que su forma retorcida es producto de la energía espiritual del Templo del Cielo. Es el símbolo de la longevidad y un lugar sagrado para la fotografía. Paraíso en la Tierra La siguiente etapa del viaje supone pasar de la monumentalidad de la Gran Muralla y los grandes palacios al romanticismo de las "ciudades del agua". En China hay un proverbio clásico que dice: "En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou". Suzhou, la "Venecia de Oriente", es un oasis de elegancia clásica donde el agua y el arte se fusionan. Famosa por sus canales serpenteantes cruzados por puentes de piedra milenarios y sus exquisitos jardines tradicionales —diseñados meticulosamente para recrear paisajes naturales a escala microscópica—. El Jardín Liuyuan (también conocido como el Jardín de la Demora) es uno de los tesoros más grandes de la arquitectura paisajística china. No es un jardín cualquiera; está considerado uno de los cuatro jardines clásicos más famosos de toda China. Al avanzar hacia el sur se llega a Hangzhou, la capital del té y la naturaleza, cuyo corazón late a orillas del legendario Lago del Oeste (Xi Hu). Este paisaje, que parece sacado de una pintura tradicional con sus pagodas recortadas entre la niebla y sus sauces llorones, ha inspirado a poetas y emperadores durante siglos. Hangzhou ofrece una desconexión total a través de sus colinas verdes, donde se cultiva el famoso té verde Longjing (Pozo del Dragón). Es un destino donde la espiritualidad de los templos budistas, como el de Lingyin, se mezcla de forma única con la serenidad de sus aguas, cerrando con broche de oro una de las rutas más bellas de toda China. Rumbo al futuro Si Suzhou y Hangzhou son el alma de la China antigua, Shanghái, última etapa del viaje, es el sistema nervioso de la China del futuro. Es el lugar donde el té Longjing se cambia por un espresso y las barcas de madera por trenes Maglev que flotan a 431 km/h. Llegar a Shanghái es como aterrizar en el set de rodaje de una película de ciencia ficción. La ciudad es un duelo visual constante: de un lado del río Huangpu está Puxi, más conocida como el Bund, un desfile de edificios coloniales que parecen sacados del Londres de los años 20; del otro, Pudong, un bosque de rascacielos que parecen diseñados por un arquitecto que viajó en el tiempo. Como casi siempre en toda China, salen al paso los contrastes. En una misma mañana uno puede perderse en las callejuelas de la Antigua Concesión Francesa y diez minutos después estar rodeado de pantallas LED gigantes y robots que te sirven el café en Nanjing Road. O visitar el Museo de Shanghái, dedicado al arte chino antiguo y que contiene más de 120.000 piezas y después subir a la Torre de Shanghái, que no solo es un gigante de cristal; es un recordatorio de que en esta ciudad el único límite es el cielo, y a veces ni eso, cuando la niebla abraza su cima a 632 metros de altura. Shanghái no se visita, se experimenta a través de sus luces de neón reflejadas en el río al anochecer. Un paseo en barco al anochecer es, seguramente, la experiencia visual más potente de todo el viaje y el broche de oro perfecto para un recorrido que empezó en la piedra milenaria de la Gran Muralla y termina en el brillo cromado de la metrópolis más eléctrica del mundo. No hay que olvidar la gastronomía china Un aspecto importante e imprescindible en cualquier viaje a China es el gastronómico. En el viaje que proponemos se incluyen todas las comidas. A diferencia de Occidente, donde cada uno pide su plato, en China la comida es comunitaria. Una gran variedad de platos se colocan en el centro para que todos prueben de todo. La mesa redonda elimina las jerarquías físicas: todos están a la misma distancia de la comida y de los demás, fomentando la conversación y la cercanía. En el centro de la mesa suele haber un gran disco de vidrio giratorio que suelen llamar "Lazy Susan" donde se ponen los distintos platos y permite que cada comensal se sirva del que quiera girándolo. Es importante girarlo despacio y con cortesía cuando nadie esté sirviéndose. No hay que sorprenderse si el arroz blanco llega al final. Se considera un "saciador" por si te quedaste con hambre. La sopa también suele servirse a mitad o al final de la comida para ayudar a la digestión. Un detalle de cortesía: Servir primero el té o los mejores trozos de comida a los demás (especialmente a los mayores o invitados) antes que a uno mismo es el mayor gesto de respeto en una mesa china. La cocina de Pekín está influenciada por la cercanía a Mongolia, el clima frío del norte y los banquetes de la corte imperial. Los sabores son más intensos, salados y con un uso generoso del ajo, el jengibre y la pasta de soja dulce. Imprescindible probar el Pato laqueado a la Pekinesa (Beijing Kaoya), es el rey indiscutible. La piel crujiente y la carne jugosa se cortan en finas lonchas frente al comensal. La tradición indica que el chef lo debe cortar en exactamente 108 lonchas, pero pocas veces se cumple... y nadie las cuenta. Se come enrollado en una fina tortita con tiras de pepino, cebolleta y salsa dulce de judía. Otros platos habituales en Pekin es la Olla caliente de Pekín (Beijing Huoguo) una especie de fondue con agua o caldo suave (no con aceite o queso) de herencia mongola. En ella se cocinan al momento finísimas láminas de carne de cordero, verduras, setas... que luego se mojan en una rica salsa de sésamo. Más información: https://www.chinavisiontravel.com Sobre Chinavisión Travel Chinavisión es una marca registrada de Wenjing Global S.L. Somos una agencia de viajes Mayorista/ minorista con sede en Madrid. Nuestro propósito es dar a conocer al mercado de habla hispana, el impresionante legado cultural de China , así como su actual pujanza. Nuestro personal esta formado por empleados chinos y españoles, con años de experiencia en el turismo emisor a China y en el turismo receptivo hacia España. Para la elaboración de nuestra programación de viajes a China contamos con la inestimable colaboración de importantes empresas del sector turístico, relacionadas con China, como son Air China, China Eastern Airlines, Capital Airlines, la Oficina Nacional de Turismo de China en España, que nos ayudan a dar a conocer a nuestros clientes lo mejor que el gigante chino puede ofrecer.

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

12/07/2026

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

Enrique Sancho   Tras el éxito de los Juegos Olímpicos del año pasado, la capital francesa afronta una nueva prueba internacional, de carácter muy distinto. La élite de los videojuegos competitivos ha encontrado un nuevo hogar este verano. Por primera vez en su historia, la Esports World Cup (EWC) sale de Arabia Saudita para celebrar su tercera edición en Europa. Desde el 6 de julio hasta el 23 de agosto de 2026, la vibrante ciudad de París acoge el evento de deportes electrónicos más grande del planeta. El centro de operaciones principal se ha instalado en el prestigioso recinto Paris Expo Porte de Versailles, transformando la capital francesa en un festival masivo que combina competición extrema, cultura geek y entretenimiento para todos los públicos.   Las cifras récord del evento   Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en París, basta con mirar los números que maneja la organización este año: Duración: 7 semanas de competición ininterrumpida. Participación: Más de 2,000 jugadores de élite y 200 clubes internacionales provenientes de más de 100 países. Bolsa de premios: Un récord histórico de 75 millones de dólares a repartir entre todas las disciplinas. Variedad: 25 torneos en total que cubren 24 de los videojuegos más populares del mundo.   ¿Qué juegos están en el menú?   La EWC 2026 destaca por su diversidad, ofreciendo competiciones de primer nivel divididas en grandes categorías para satisfacer a cualquier fanático del gaming: Tácticos y Shooters: Counter-Strike 2, VALORANT, Call of Duty: Black Ops 7, Rainbow Six Siege. Estrategia y MOBA: League of Legends, Dota 2 y torneos digitales de Ajedrez. Lucha y Deportes: Street Fighter 6, Tekken 8, Rocket League y Trackmania. Battle. Royale y Móviles: Fortnite (en su modo Reload), PUBG Mobile y Honor of Kings.   El Campeonato de Clubes: La joya de la corona   A diferencia de los torneos tradicionales donde solo importa el campeón de un juego individual, la EWC premia la consistencia global. El Club Championship cuenta con una bolsa reservada de 30 millones de dólares. Aquí, organizaciones multidisciplinarias gigantes como Team Vitality (los héroes locales franceses), G2 Esports, T1 o los vigentes defensores del título, Team Falcons, compiten entre sí sumando puntos con los resultados de sus divisiones en cada juego. El club que demuestre ser el más dominante y versátil en múltiples videojuegos se llevará el gran trofeo a casa.   ¿En qué consisten las "Pruebas"?   En total se celebran 25 eventos en 24 disciplinas de esports. En el mundo de los videojuegos competitivos, las pruebas varían drásticamente según la disciplina. En las siete semanas de competición se abarcan todos los grandes géneros del gaming competitivo: FPS, juegos de estrategia, títulos deportivos, MOBA, battle royale, juegos de lucha, juegos de carreras, ajedrez...   1. Pruebas por Objetivos y Rondas (Shooters Tácticos)   Juegos como Counter-Strike 2 o VALORANT se juegan en equipos de 5 contra 5. La prueba consiste en que un equipo debe plantar un artefacto explosivo en una zona designada y el otro debe evitarlo o desactivarlo. Se juegan a mapas completos; el primer equipo en ganar 13 rondas se lleva el punto del mapa.   2. Destrucción de la Base Rival (MOBA)   En League of Legends y Dota 2, la estrategia es total. También juegan 5 contra 5, y cada jugador controla a un "campeón" con habilidades únicas. La prueba consiste en avanzar de forma coordinada a través de un mapa custodiado por torretas automáticas para destruir el núcleo o base del enemigo (llamado Nexo o Ancestro). Estas partidas pueden durar entre 25 y 50 minutos llenos de tensión táctica.   3. Modos de Supervivencia Masiva (Battle Royale)   Para títulos como Fortnite o PUBG Mobile, la prueba cambia por completo: no es un cara a cara directo, sino un "todos contra todos". Docenas de equipos caen simultáneamente en una isla gigante con el objetivo de recolectar armas y recursos. A medida que una tormenta eléctrica reduce el espacio de juego, los equipos se eliminan entre sí. La prueba premia la supervivencia absoluta: el último equipo en pie gana.   4. Duelos 1 contra 1 (Lucha y Deportes Digitales)   Juegos como Tekken 8, Street Fighter 6 o los torneos de ajedrez virtual son el equivalente al tenis o al boxeo tradicional. Es un enfrentamiento directo e individual a base de reflejos puros o estrategia mental, donde el jugador que comete el más mínimo error queda fuera del torneo.   El Orgullo Hispano en París   La comunidad hispanohablante tiene varios de sus proyectos más potentes compitiendo codo con codo contra los gigantes asiáticos y norteamericanos en la EWC 2026:   Team Heretics (España): El club fundado por el creador de contenido TheGrefg es una de las organizaciones con más peso en la escena de shooters de Europa. Llegaron a la cita parisina pisando fuerte en el torneo de VALORANT y buscan arañar puntos vitales para el Campeonato de Clubes.   Movistar KOI (España): La alianza entre el streamer Ibai Llanos y el exfutbolista Gerard Piqué se mide a nivel internacional, especialmente en competiciones de estrategia y arenas de batalla como League of Legends.   9z Team (Argentina): La "Violeta" es el estandarte absoluto de América Latina en los juegos tácticos, destacando su presencia en las fases finales del torneo de Counter-Strike 2.   Leviatán (Argentina): El club del dragón se ha ganado a pulso su plaza internacional, aportando plantillas multiculturales muy potentes a la competición general.   Estrellas más allá de la pantalla   El evento no solo ha atraído a leyendas del teclado y el mando. La EWC 2026 ha vuelto a fichar a grandes figuras del deporte y la cultura tradicional como embajadores globales, destacando la presencia del astro del fútbol Cristiano Ronaldo y el genio del ajedrez Magnus Carlsen. Además de la acción competitiva, los asistentes en París disfrutan del Fan Fest, zonas de juego libre para probar lanzamientos recientes y un despliegue de retransmisión masivo que planea superar las 7,000 horas de contenido en directo en más de 40 idiomas. En paralelo a las pruebas se celebra el Festival EWC, una celebración mundial de la cultura gamer que acompaña a los torneos. Reúne competiciones de esports, conciertos de música en directo, salas de arcade retro, cafés temáticos, concursos de cosplay, estudios creativos y mucho más, ofreciendo a millones de fans una experiencia total. En París, esta dimensión festiva se desplegará dentro y alrededor de Paris Expo Porte de Versailles. París no solo celebra el verano físico, sino que ya se ha coronado como el epicentro digital del año.   Más información: Valerie.Watine@atout-france.fr https://www.atout-france.fr/es/pro/ES