27/08/2010
Los pabellones de Shanghái, un deleite de arquitectura para los visitantes.
Mas de 200 paises participantes.
Unas obras que, por otra parte, son muestras de cómo los avances tecnológicos permiten construir edificios que consuman un mínimo de energía (e incluso la generen ellos mismos), en un planeta que necesita una fuerte conciencia medioambiental. Pero, sobre todo, en un país que ha vivido un “boom” urbanístico frenético y que debe reflexionar sobre la necesidad de una edificación, urbana sostenible. El concepto de “bajo carbono”, para reducir las emisiones del gas nocivo, está presente, además de en los pabellones nacionales, en el espectacular Eje blanco de la Expo. Este espacio, que será permanente, tiene un kilómetro de largo y tiene una estructura que permite que la energía solar penetre en las zonas subterráneas. Hasta habrá ocasión de ver, en el Pabellón del Futuro, como será la ciudad a finales del siglo XXI.
Pero, dentro de este contexto común ecológico, hay otras variables que influyen en las construcciones, como la reafirmación de la identidad de los países participantes ante la gran potencia emergente y la concepción de muchos de los pabellones con gran fantasía, el empleo de nuevos materiales (a veces reciclados) y la aguzamiento del ingenio de los arquitectos ante los plazos y la limitación presupuestaria. Por esto, proponemos un breve paseo por ocho de las joyas que están listas para atraer las miradas de los visitantes.
1. El orgullo chino, reflejado en su pabellón
El del anfitrión es el más grande de todos los edificios, al contar con 160.000 metros cuadrados en su interior y estar situado en un lugar elevado. Es una construcción ambiciosa, inspirada en construcciones históricas como la Ciudad Prohibida china, que perdurará en el tiempo como un nuevo hito arquitectónico nacional. Su color rojo es llamativo, pero su disposición con forma de pirámide invertida lo hace más majestuoso e incluso desafiante con sus más de sesenta metros de altura.
2. Reino Unido planta su "Catedral de las semillas"
El país británico parece que ha querido dar una profunda imagen de modernidad, alejada de la visión china de la Inglaterra del siglo XIX. El diseñador Tomas Heatherwick ha diseñado un pabellón de seis niveles y veinte metros de altura con 60.000 fibras ópticas envolviendo el edificio, almacenando cada una diversas semillas del Jardín Botánico londinense. De día las fibras conducen la luz al interior y de noche iluminan el exterior según la dirección del viento con una variedad de colores. Esto nos da un resultado entre un mundo de fantasía y un jardín victoriano.
3. Las bicicletas de Copenhagen en Shanghái
El edificio de Dinamarca creado por Bjarke Ingels junto a la consultora ARUP y 2+1 ha sido uno de los que han conseguido mejores alabanzas por su estética. Ofrece al visitante un recorrido continuo por un espacio helicoidal, que acaba conformando una especie de velódromo con una capacidad de 1.500 bicicletas en su interior. Y, para demostrar el alto grado de compromiso danés contra la contaminación, el plato fuerte es una piscina con agua del puerto de Dinamarca, en la que el visitante se puede bañar... y contemplar la famosa estatua de "La Sirenita" (basada en el cuento de Andersen). "Es más fácil llevar la escultura allí que trasladar a un billón de chinos a Copenhagen", ha afirmado con ironía el arquitecto del pabellón.
4. La sombra de Foster es alargada
El pabellón de Emiratos Árabes Unidos será uno de los espacios más visitados en esta Expo 2010, solamente por la firma de Foster & Partners, el estudio que se ha inspirado en una duna de arena desértica a la hora de ejecutar el proyecto, con un lado de apariencia rugosa y otra más suave. Los paneles de acero inoxidable que recubren el edificio, fácilmente montables y desmontables, le dan una apariencia dorada con efectos luminosos muy interesantes. En el pabellón, también de gran tamaño, se expondrá el ejemplo de compromiso medioambiental del Masdar City (en Abu Dhabi), un complejo que no emite dióxido de carbono.
5. El Meteoworld, un paseo por las nubes
Este pabellón, financiado por Naciones Unidas, tiene forma de membrana blanca con una especie de pulverizadores encima que dan la apariencia de neblina. Está realizado con materiales altamente reciclables, consciente de la temporalidad del edificio. Ya dentro, el edificio alberga una central meteorológica de última generación que simula desastres climáticos.
6. Corea del Sur desprende píxeles de colores
Elevado sobre el nivel del suelo, agrupa una combinación bloques a modo de píxeles y un alarde de geometría excelente del equipo de arquitectos Mass Studies. El juego de proyección de luces y sombras y de texturas estará en perfecta sintonía con los dos tipos de bloques decorativos, unos con caracteres del alfabeto coreano y otros realizados de aluminio con trabajos de distintos artistas coreanos.
7. Suiza: tecnología y naturaleza
La intención del pabellón es concienciar de la gran cantidad de energía aprovechable que hay a nuestro alrededor. El aspecto más destacado del edificio es, en contraposición con la vida de la gran ciudad china, el gran techo con vegetación y la intercomunicación entre las zonas verdes y las zonas urbanas, interconectadas por un sistema de doble hélice de rampas, así como el telesilla circular.
8. Alemania sorprende con un "pabellón balanceable"
En un simple golpe de vista, da la apariencia que un paseo por el pabellón germano es toda una "promenade" arquitectónica. Es un proyecto con una gran variedad de espacios interiores que solamente demuestra estabilidad cuando el visitante está en el interior, dando un mensaje de diversidad para conseguir el equilibro en las ciudades del futuro. (Fuente: noticias.terra.es)