04/11/2013
Todo sobre las vacunas de tu perro
Para empezar, las vacunas de nuestros perros no se centran únicamente en la rabia. Estamos todos los veterinarios de acuerdo que es muy importante y que gracias a las campañas de vacunación que se han hecho tiempo atrás y que se siguen haciendo, es una enfermedad muy difícil de ver en un perro que viva aquí. Eso sí, hay que tener mucho cuidado con confiarse porque muy cerca de nosotros (por ejemplo, en animales salvajes en España y en perros en Marruecos) sigue habiendo casos de rabia. Y precisamente el seguir vacunando a nuestros perros (y gatos, por qué no) contra la rabia hará que podamos seguir sin tener que preocuparnos de esa enfermedad tan grave que puede acabar con la vida del perro pero también de una persona.
Dicho todo esto, y esperando que no os quedéis en: “vaya, si me muerde un perro me puedo morir. Ahora para qué voy a seguir leyendo si ya me quedo preocupado…”, voy a describir brevemente las enfermedades más importantes de las cuáles vacunamos a nuestros perros:
Parvovirosis: es la más famosa y frecuente. Suele producirse en cachorros sobre todo. Está producida por el virus Parvovirus, que suele transmitirse a través del contacto con heces contaminadas y también ropa o suelo contaminado. Los síntomas son vómitos y diarrea hemorrágica. Debido a su gran virulencia es un virus muy peligroso y su tratamiento solo se puede realizar con ciertas garantías hospitalizando al animal. El pronóstico es malo y muchos perros no pueden superarlo.
Moquillo: producida por el virus Morbillivirus y se transmite a través de las gotitas de aerosol procedentes de la respiración, hocico, etc. de los animales infectados. Normalmente esta enfermedad tiene tres fases: en la primera aparecen vómitos y diarrea, falta de apetito y pérdida de peso, después suelen aparecer síntomas respiratorios (secreciones con infección en ojos y nariz, neumonía) y por último aparecen síntomas nerviosos como temblores, tics, etc. En la mayoría de los casos al llegar a esta fase ya no se puede hacer nada. Es una enfermedad muy grave, y la mayoría de las veces, mortal.
Hepatitis infecciosa canina: enfermedad producida por el adenovirus tipo I. Se transmite a través de la orina y heces contaminadas y afecta principalmente al hígado. Normalmente el pronóstico es bueno si se empieza con el tratamiento en una fase temprana.
Traqueobronquitis infecciosa: es similar al resfriado en las personas y llamada vulgarmente “tos de las perreras”. Puede estar producida por distintas bacterias y virus, entre ellos el adenovirus tipo II y el virus de la parainfluenza, los cuáles están incluidos en la vacunación. Normalmente el pronóstico es bueno y suelen recuperarse en unos días. Con la vacuna solo protegemos de las causas más importantes pero no evita al 100% que nuestros perros se contagien con esta enfermedad, sobre todo si están en contacto con muchos perros (criaderos, residencias, etc.).
Leptospirosis: en este caso, está producida por dos tipos de bacterias, Leptospira canicola o Leptospira icterohemorrhagiae. Es una enfermedad poco común (gracias a la vacunación) pero con mucha importancia ya que se encuentra en muchos animales (ratones, etc.) y es una zoonosis (enfermedad que se puede contagiar a las personas a través de los animales). El contagio se produce a través del contacto directo o indirecto con orina infectada. Es bastante grave e incluso mortal porque suele afectar a los riñones y a veces al hígado.
Leishmaniosis: desde principios de 2012 la hemos añadido al protocolo de vacunación pero ya hablamos de ella en el anterior reportaje.
El protocolo de vacunación depende de cada clínica e incluso de cada zona pero lo recomendable es empezar al mes y medio más o menos y luego otras dos vacunas más. Después se debe revacunar una vez al año. Por último, desde Marzo de 2005 es obligatoria la identificación con microchip junto con el pasaporte y la vacuna contra la rabia. Y sí, a todos los perros, desde los perritos de 500 gramos hasta los perros de 100 kg (espero que no haya uno tan grande). No solo porque es obligatorio, pensad en que si se pierden por desgracia, es muy fácil devolvérselos a sus dueños.
Espero que a partir de ahora ya tengáis claro lo que estáis previniendo cada vez que le hacéis pasar ese mal trago a vuestro pequeño amigo.
Recordad: “Más vale prevenir, que curar”.
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