30/06/2014
Alimentación biológica
Al consumir alimentos de origen biológico, no solo estamos colaborando a evitar nuestra propia contaminación y degeneración celular, sino también a disminuir el consumo generalizado y la producción de alimentos impregnados de sustancias químicas que tardan centenas de años en desaparecer de nuestro entorno y del subsuelo, poniendo en grave e inminente peligro la vida de nuestros descendientes y de todas las especies del planeta.
Es importante asumir esta responsabilidad, que es ineludible para todos los seres humanos que tengan un mínimo nivel de moralidad. En las cuestiones de la vida y del medio ambiente, que disfrutamos y legamos a nuestra descendencia, no debe haber excusa. La realidad es que no existe una postura neutral en esta cuestión, como en nada que tenga que ver con la maravilla perfecta de la Creación.
En los años 70, del pasado siglo XX, comenzó una carrera imparable enfocada tanto a engrosar los ingresos materialistas de las multinacionales agrícolas, como a contaminar y degradar toda la vida, animal y vegetal, que existe en el medio ambiente natural (*véase en Internet información ecológica sobre Monsanto Company). Desde entonces las estructuras celulares de las semillas naturales son invadidas, mediante manipulación genética en el laboratorio experimental, por genes de bacterias resistentes a los fungicidas y a los antibióticos, llegando al punto de conseguir especies vegetales (maíz, colza, soja, y muchas otras) que aunque sean fumigadas, aguantan el ataque del veneno, mientras que el resto de las especies del entorno vegetal natural desaparecen bajo la agresión, dejando el terreno cargado de elementos altamente contaminantes. A la vez, muchas especies de cultivo, genéticamente alteradas, segregan toxinas venenosas procedentes de los genes bacteriales inoculados, que matan a los insectos que tratan de chupar su savia o comer sus granos, ingresando el veneno en la cadena alimentaria, tanto mediante los animales que se alimentan de dichos insectos, como por medio de los vegetales alterados genéticamente que ingieren los humanos.
(*Ver en Internet listados de alimentos con manipulación genética publicados por Green Peace.
*Ver en www.onairos.eu [sección artículos]: Nutrición. “Guía roja y verde de alimentos transgénicos”. G. Peace.)
Debido a todo el proceso anterior, desde la época indicada hasta la fecha, el aumento de las enfermedades alérgicas ha sido galopante, lo que ha hecho eclosionar los ingresos económicos de las multinacionales farmacéuticas, que evidentemente solo tratan los síntomas de las alergias y otros procesos degenerativos, causados por la alteración genética y la contaminación, sin corregir nunca las causas. De ahí la tolerancia de los sistemas políticos ante tales agresiones contra la salud pública, de cuyos beneficios obtienen una sustanciosa financiación. Evidentemente, el triángulo multinacional que forman los intereses agrícola-político-farmacéuticos, tiene muy bien controlado el panorama económico y consumista a nivel global, aún a sabiendas de que tales experimentos masivos y destructivos tienen potencial suficiente como para acabar con la vida en la tierra.
La trampa legal de los productos nutricionales está en el etiquetado. Si los alimentos con manipulación genética no llevan dicha información en la etiqueta, jamás se podrá demostrar que los productos alterados genéticamente son los responsables de muchas de las graves alergias, y otras muchas patologías, causadas por ciertos alimentos, lo cual deja en entredicho la utilidad de los sistemas político-sanitarios cuando están comprados por los poderes económicos.
GRUPOS DE ALIMENTOS
Entrando ahora, en el aspecto práctico de la ley bioquímica, que nos exige mantener un pH equilibrado en nuestro plasma, para que la salud humana llegue a ser una realidad, tengamos en cuenta que el pH normal del plasma humano debe encontrarse entre 7.38 y 7.45. Si el pH cayera por debajo del 7, el ser humano entraría en un estado de coma próximo a la muerte, como ocurre cuando se produce una ingesta excesiva de alcohol, fármacos, productos químicos, comidas indigestas o drogas.
Existen alimentos que alcalinizan el plasma y otros que lo acidifican. Este conocimiento implica una lección imprescindible que todos los jóvenes deberían aprender en la escuela primaria, sobre todo conociendo, como se conoce, que el exceso de acidosis en el organismo desplaza el oxígeno, y cuando una célula se encuentra privada de oxígeno por más de 48 horas, se sale de su ritmo o proceso normal y se transforma progresivamente en célula cancerosa; y aunque el sistema inmunológico tiene suficiente potencial para regular este problema, circunstancialmente, si tal situación se mantiene por un tiempo prolongado, las células degenerativas comienzan a invadir el organismo. Por lo tanto una alimentación antifisiologica, basada en alimentos contaminados, procesados, conservados o refinados, unida al sedentarismo, con evidente falta de ejercicio y de oxigenación, crean un medio ambiente orgánico potencialmente activado para el desarrollo de patologías degenerativas.
Por lo tanto, podemos clasificar a los alimentos en tres grupos principales, valorando su poder alcalinizante o acidificante que resulta determinante para regular el pH del plasma que baña nuestras células:
1. Alimentos de Alta Calidad.
2. Alimentos de Término Medio.
3. Alimentos con Carga Tóxica.
IDENTIFICACION DE LOS DIVERSOS ALIMENTOS:
1. Alimentos de alta calidad: “ALCALINIZANTES”.
- Frutas jugosas. (Sandía, melón, uva, manzana, naranja, piña, fresa, kiwi, pera, granada, mango, etc.)
- Frutas secas dulces. (Higos, dátiles, pasas de uva, ciruela, orejones, plátano maduro, chirimoya, etc.)
- Frutos secos oleaginosos. (Almendras, avellanas, anacardos, aguacate, semillas crudas, sésamo, etc.)
- Hortalizas, verduras tiernas y legumbres tiernas. (Berenjena, calabacín, lombarda, col, coliflor, calabaza, apio, lechuga, hojas de aloe vera, semillas o granos germinados, judías verdes, habas tiernas, etc.)
- Raíces comestibles. (Zanahoria, remolacha, cebolla, rábano, puerro, ajo, nabo, etc.)
- Hortalizas con féculas o hidratos. (Patata, batata, boniato, yuca, etc.)
- Jugos recién licuados, en especial de verduras, o de frutas, o bebidas de soja, avena, arroz, chufa, etc.
- Miel natural sin tratar.
2. Alimentos de término medio: (Aceptables en combinación con alimentos alcalinizantes).
- Cereales. (Arroz, centeno, avena, mijo, espelta, cebada, maíz, etc.).
- Legumbres secas. (Judías pinta, judías rojas, soja, garbanzos, lentejas, etc.).
- Productos lácteos animales de origen biológico. (Leche, nata, quesos, etc.).
- Alimentos grasos hidrogenados o procesados. (Margarina, mantequilla, aceites, etc.).
- Aceitunas aliñadas al natural, nueces, cacahuetes.
- Huevos.
- Azúcar integral.
3. Alimentos con carga tóxica: “ACIDIFICANTES”.
- Productos cárnicos y derivados. (Carnes, pescados, vísceras, embutidos, conservas).
- Azúcares y alimentos refinados. (Azúcar blanco, panes, pasteles, etc.)
- Alcoholes y gaseados. (Coñac, ron, wiski, licor, vino, cerveza, bebidas con gas, etc.)
- Alcaloides. (Café, té, tabaco, cacao, cola, coca, etc.)
- Condimentos y especias irritantes. (Sal de cocina, vinagre, mostaza, pimienta.)
*En los alimentos con carga tóxica se debe valorar la toxicidad en sus diferentes niveles. Por ejemplo, es más favorable tomar pescado fresco, o carne de ave de origen biológico a la plancha, con vegetales, ajo, limón y aceite virgen, que tomar hamburguesas de dudosa composición, o embutido, o carne de cerdo, junto con pan blanco.
EL PH, EL DOLOR Y LA INFLAMACIÓN
Para evitar o aliviar patologías dolorosas o inflamatorias, elimine temporalmente de su alimentación, los alimentos con “carga tóxica” y los alimentos de “término medio” junto con ciertos vegetales cocinados como las setas, champiñones, espárragos, espinacas, brécol o bróculi, coles de Bruselas, aceitunas y nueces o cacahuetes; debido a que tales alimentos, sobre todo si se han sometido a elevada temperatura, contribuyen a la acidificación del plasma sanguíneo, estimulando el dolor y la inflamación. En general todos los alimentos que sean susceptibles de de ser consumidos en crudo, deberían tomarse en estado natural (troceados, triturados, rallados, etc.) pues solo así se mejora la alcalinidad y baja la inflamación.
Por otra parte, y al margen del orden de prioridades que estos alimentos deben tener en nuestra alimentación, lo principal es que las frutas, verduras y proteínas que seleccionemos sean de origen “biológico”, pues en el caso de no ser así la carga de toxicidad, en cualquiera de los grupos, debido a los productos químicos adicionados convencionalmente, se convertiría en un peligroso riesgo añadido para nuestra salud, aumentando el nivel de radicales libres en nuestra sangre y la predisposición del terreno orgánico a patologías reactivas y degenerativas.
Precisamente uno de los principales motivos para la utilización de alimentos de origen biológico, es su gran capacidad de absorción y neutralización de los radicales libres, cargados de oxígeno híbrido, debido a que poseyendo intacta toda su vitalidad purificadora y regeneradora, son capaces de transformar el plasma humano intoxicado y patológico en plasma normal y saludable.
LA IMPORTANCIA DEL ORAC
A la unidad indicadora de la capacidad de absorción de radicales libres de oxígeno tóxico, se le denomina ORAC, prueba desarrollada por el Dr. Guaoa Cao, del departamento científico de la Universidad de Baltimore. Dicha unidad se viene utilizando como medida estándar desde 1999, con la cual se mide la cantidad de radicales libres con potencial tóxico, que pueden ser transformados por los principios activos de un alimento en homotoxonas (sustancias tóxicas con estructura orgánica, susceptibles de ser transformadas y eliminadas por el metabolismo humano), para que así puedan ser expulsadas por los mecanismos naturales del organismo.
Se calcula que una persona normal necesita entre 1500 y 1700 unidades ORAC por día para mantener un cierto equilibrio de salud en sus células y plasma sanguíneo, a condición de vivir en un ambiente natural, libre de contaminación; lo cual resulta fácil de obtener cuando se toma al menos el 50% de alimentos crudos en cada comida, siendo esta propiedad especialmente peculiar en los alimentos biológicos, ricos en jugo o suero natural. No obstante, la necesidad de unidades ORAC aumenta enormemente cuando el medio ambiente, en el cual medramos, está altamente polucionado. Por lo cual se comprende, porqué la mayoría de las personas, que ingieren regularmente alimentos desnaturalizados, sufren un índice tan elevado de enfermedades degenerativas. De ahí que existan, en el mercado de los productos ecológicos, algunos preparados específicos cuidadosamente estudiados por su efecto benéfico, a base de jugos combinados de diversas frutas o verduras, y aunque lo ideal es preparar en casa jugos recién licuados de frutas o verduras de la estación, sin embargo en ciertas temporadas del año o en ciertas latitudes, o en circunstancias específicas de gran necesidad o carencia, los jugos embotellados de origen y procesamiento biológico pueden tener un papel trascendental para la salud, debido a que todavía conservan muchos de sus principios activos y una gran parte de sus frecuencias cuánticas reguladoras.
No obstante, no olvidemos nunca que lo ideal para mantener la mejor calidad de salud y vida, es consumir siempre alimentos cultivados de manera biológica, en su época natural y que sean originales del país donde residimos, a fin de que tengan la mayor cantidad de vitalidad y energía dinámica regeneradora.
Las frutas secas dulces, ricas en glucógeno, son imprescindibles, como aporte calórico y energético para el ejercicio, en combinación con alguna otra fruta más jugosa.
Los frutos secos oleaginosos o aceitosos crudos, son ricos en proteínas, calorías y ácidos grasos poli-insaturados, siempre en combinación con ensaladas crudas o manzanas (fruta neutra).
ORDEN DE PRIORIDAD EN LA ELECCION DE LOS ALIMENTOS
Teniendo en cuenta los tres grupos, antes mencionados, el volumen de alimentos que necesitemos ingerir para nuestra alimentación habitual, debería quedar regulado por los siguientes porcentajes; y aunque lo ideal sería consumir exclusivamente alimentos de “alta calidad”, con los niveles que a continuación se indican se pueden obtener ciertas garantías mínimas de protección en nuestra salud.
70% Alimentos de alta calidad.
20% Alimentos de término medio.
10% Alimentos con carga tóxica.
Un ligero incremento en la cantidad de alimentos de término medio, no hidrogenados ni refinados, puede resultar indicado en épocas de crecimiento, gran ejercicio físico o procesos de recuperación por desgaste excesivo, debido a que en tales circunstancias el organismo humano puede metabolizar con más facilidad alimentos concentrados con mayor riqueza proteínica, como cereales, legumbres, huevos, o derivados lácteos de origen biológico. También es cierto, que dependiendo del grupo sanguíneo, que regula el tipo de antígenos que se producen en presencia de sustancias derivadas de la digestión, y de la facilidad metabólica que cada individuo tiene para eliminar toxinas, existen personas que presentan evidentes intolerancias a ciertos alimentos y otras que pueden admitir un mayor porcentaje de alimentos mas concentrados, de término medio o con carga tóxica, a condición de que su salud esté en buenas condiciones y de que estos alimentos sean integrales y de producción biológica, puesto que nadie puede escapar a las enfermedades degenerativas que causa la contaminación alimentaria, cuando de trata de sustancias químicas acumulativas, que nuestro sistema inmunológico no puede reconocer ni manejar.
LAS COMBINACIONES DE LOS ALIMENTOS
La base fundamental para una buena combinación de los alimentos está en el conocimiento de la actuación de los diferentes enzimas sobre cada tipo de alimento, teniendo en cuenta siempre, según la investigación bioquímica, que al mezclar los alimentos de cualquier manera, como tradicionalmente se hace, se corre el riesgo de que al ingerir dos tipos de alimentos no afines entre sí, que deben ser disociados por enzimas diferentes, la acción de uno de los enzimas bloquea al contrario, con lo cual una parte de los alimentos ingeridos quedan incapacitados para ser digeridos, produciéndose los frecuentes casos de problemas digestivos de diversa índole y con los años, debido a la reincidencia, patologías más graves por toxemia generalizada en diversos puntos del organismo, dependiendo de los órganos débiles, según la genética individual.
De ahí la importancia de cuidar esta técnica biológica y recibir una buena educación, en pro de nuestra salud, respecto a las combinaciones de los alimentos.
Razonablemente, se pueden hacer excepciones leves, con mezclas inadecuadas de alimentos, en momentos puntuales, dependiendo de la capacidad digestiva de cada cual, pero no sería beneficioso hacer tales excepciones con frecuencia.
*Véase en biología, la actuación de los enzimas digestivos, su medio y temperatura.
GRUPOS FUNDAMENTALES DE ALIMENTOS
Existen dos grupos principales de alimentos que deben servir como base para cualquier comida, a elegir entre:
Grupo de FRUTAS ó Grupo de VERDURAS
Cuando se elige uno de los dos grupos de alimentos crudos, como base para una comida, se deben combinar de la manera que a continuación de indica, para facilitar el trabajo de los enzimas y evitar la intoxicación, asegurando así la máxima calidad para nuestra digestión, con el menor trabajo y desgaste para nuestros órganos internos.
CUADRO DE COMBINACIONES DE LOS ALIMENTOS
(Base para preparar el menú)
Grupo de FRUTAS: Combinación para una comida de frutas.
- Toma primero una clase de fruta jugosa, a elegir, según la época.
- Si hay hambre añade, además, una clase de fruta seca dulce.
- Puede añadir bebida de soja, de avena, de arroz o de chufa, o mezclar con infusión de anís o similar.
Puede endulzar con miel, melaza ó azúcar moreno integral o fructosa.
(Si es diabético vea, a continuación, en “preparación del menú”, el ejemplo en la comida del Grupo de Frutas.)
Grupo de VERDURAS: Combinación para una comida de verduras.
- Toma primero abundante ensalada de hortalizas tiernas, raíces, germinados, etc.
- Acompaña con verduras cocinadas a gusto (al vapor, asadas, al horno, hervidos, a la plancha, en sopas o purés o cremas, ralladas y escaldadas en caldo vegetal, reposando tapadas 15 minutos, y preparaciones similares. Nada frito.) Puede cocinarlas junto con algún tipo de caldo vegetal concentrado biológico o similar para mejorar el sabor. Al final añade aceite virgen y las especias digestivas que desee.
- Con las verduras cocinadas pone una sola clase de fruto seco oleaginoso o una clase de hortaliza con fécula o una clase de cereal o legumbre seca o producto lácteo o producto animal biológico. –A elegir-.
Ejemplos para elegir una clase de alimento por comida: Frutos secos oleaginosos (elegir, almendras, nueces, avellanas), o patatas, o yuca, o un cereal (elegir, arroz integral o salvaje, avena, mijo, centeno, etc.), o una legumbre (en especial soja verde, judías pintas ó rojas), o huevo o queso fresco biológico o tofu de soja u otros preparados de soja o proteína animal ( carne o pescado fresco de origen biológico).
LA PREPARACION DEL MENU
Para preparar un menú que sea compatible y fácilmente asimilable, al margen de la abundancia que cada cual demande, solo hay que elegir en cada comida un grupo de alimentos, sea el Grupo de Frutas ó el Grupo de Verduras. Procurando que la mayor parte de los alimentos sean de “alta calidad” (consulte el cuadro “identificación de los diversos alimentos”).
Siga el orden indicado en el CUADRO DE COMBINACIONES del grupo elegido (Frutas o Verduras) y obtendrá combinado el menú de esa comida.
EJEMPLOS DE MENÚ
Comida del Grupo de Frutas:
- Fruta jugosa: Manzana, melón, uva u otra similar.
- Fruta seca dulce: Dátiles, plátano maduro, pasas u otra similar.
- Bebida de soja o avena o arroz con miel.
(Si es diabético, sustituye la fruta jugosa dulce por fruta jugosa ácida…naranja, piña, kiwi, manzana, etc. A la vez, sustituye la fruta seca dulce por frutos secos o similares sin azúcar... en especial pipas de calabaza o de girasol crudas, almendras crudas, nueces, semillas de lino, semillas de sésamo, copos de avena. Añade 1 cucharada sopera de polen de abejas. Y toma la bebida de soja o avena o similar con su edulcorante específico, en especial Stevia, o sin endulzar).
Comida del Grupo de Verduras:
- Ensalada de hortalizas tiernas: Apio, brotes de alfalfa, cebolla, zanahoria, lechuga o cogollos, alcachofa, col, etc.
- Verduras cocinadas: Asado de berenjenas y alcachofas, u otras verduras, con hierbas aromáticas.
- Una clase de hortaliza con fécula: Patatas a la plancha con ajo-aceite. (Otro día, una clase de cereal, o una clase de legumbre, o una clase de proteína, etc.)
- Bebida (optativa): Jugo de verduras licuado (zanahoria, apio, etc.) ó caldo vegetal.
Con estos dos ejemplos vemos la sencillez en la preparación de un menú digestivo para mejorar el equilibrio de nuestra salud, facilitando, con este método, la organización de distintos menús perfectamente compatibles.
Para mejor digestibilidad no se toman postres en las comidas, pues dicho hábito colabora a que aumenten las fermentaciones digestivas, gases y putrefacciones intestinales, por causa de la incompatibilidad que generalmente tienen los postres con las comidas ingeridas, en especial si se toman postres dulces después de las comidas de verduras con hidratos o proteínas.
La única excepción, para tomar como postre o mezclar con la comida, son las sustancias relativamente neutras, como la manzana, bebidas de soja, de avena, de arroz o de chufa o la crema o natillas de soja, que se pueden combinar con manzanas, teniendo en cuenta que no se deben endulzar cuando se toman tras las comidas del grupo de verduras.
LA COCINA ECOLOGICA
Para obtener los beneficios completos de la ecología aplicada a la salud, respecto a nuestra alimentación, debemos tener en cuenta los siguientes factores, tanto en la forma de cocinar como en la forma de comer:
1º. Los alimentos, a ser posible, deben ser siempre de origen biológico.
2º. Los alimentos deben estar siempre combinados según los grupos y reglas indicadas, en las “combinaciones de los alimentos”, para evitar mezclas productoras de toxinas.
3º. Los alimentos cocinados deben estar preparados a fuego lento, para no destruir, en exceso, sus propiedades. Añadir siempre el aceite virgen al final de la cocción.
4º. Deben aderezarse con sazonadores de hierbas, pobres en sodio, caldos vegetales biológicos concentrados -en polvo, pasta o cubitos-, especias digestivas (cúrcuma, jengibre, curry, tomillo, salvia, romero, perejil, albahaca, laurel, pimentón, ajo, cominos, etc. etc.) y no usar nunca sal común, solo agua marina filtrada o poca sal cristalina del Himalaya.
5º. Usar utensilios de cocina que sean de origen natural y sin materiales contaminantes.
Por ejemplo: Acero inoxidable, barro ó cristal. (Nunca aluminio, plástico, esmaltados, etc.)
6º. Masticar muy despacio, insalivando al menos 20 30 veces cada bocado, para comenzar a digerir con la digestión bucal. Si hay problemas dentales, debe triturar los alimentos. También, si toma bebida, ingiera pequeños sorbos insalivando muy bien. Esta técnica evita muchos problemas de salud.
7º. Comer con estado de ánimo calmado, disfrutando de la comida y de los sabores, desconectando la mente de las inquietudes de la vida, en un lugar con luz natural y buena ventilación, para que pueda respirar profundamente y potenciar la calidad de su nutrición.
AYUNO Y SALUD (Los líquidos y los jugos)
El ayuno es una necesidad que el organismo nos impone cuando está altamente intoxicado y necesita eliminar residuos nocivos. La biología nos enseña, en plena naturaleza, cómo los mamíferos comen solo cuando tienen hambre y dejan de comer cuando están enfermos ó intoxicados.
De ahí, que el ayuno biológico no es solo una regla filosófica ó religiosa, con evidentes beneficios, sino una necesidad fisiológica que el propio organismo nos reclama en ciertas ocasiones, siguiendo el instinto que nos aporta la sabia naturaleza, para depurarnos y mejorar posteriormente nuestra calidad de vida.
No obstante es importante entender que el mejor ayuno se practica tomando líquidos, para que los mismos drenen nuestras toxinas y nos sirvan como elemento nutricional e hidratante.
Los mejores líquidos para el ayuno son:
- El agua natural de manantial –con débil mineralización-.
- El agua marina oceánica, con garantías de filtración, en las adecuadas diluciones o dosificaciones.
- Los zumos naturales de fruta.
- Los jugos de verduras frescas recién licuados –combinados en invierno con caldos de verduras y aceites vírgenes-.
Tomando dos litros diarios de las bebidas necesarias, combinadas en sus debidas proporciones, es fácil recuperar el apetito en 2 ó 3 días y volver lenta y progresivamente a la normalidad.
Ante las leyes naturales, si es que deseamos respetarlas para nuestro bien, nunca podemos actuar con prisa ni con actuaciones radicales. Todo tiene su tiempo en los procesos biológico-evolutivo-celulares, dentro de la Ley Natural de Vida. Toda otra forma de actuación sería artificial, violenta o experimental.
Existe la moda de hacer cierto tipo de dietas, a base de líquidos, para adelgazar y aunque en un principio no parece mala idea, no obstante la recomendación biológica es que primero el organismo se habitúe a practicar una alimentación ecológica, adaptándose a combinar bien los grupos de alimentos, con lo cual ya estamos ayudando al metabolismo a eliminar toxinas y residuos de los tejidos, de manera que posteriormente nos será mucho más fácil y menos dañoso hacer tales dietas líquidas depurativas. Además, se corre el riesgo de que si se practican los periodos de ayuno, o dietas líquidas adelgazantes, sin la debida preparación, se produzcan fuertes crisis de desintoxicación que pueden ser problemáticas para la salud, sobre todo si la persona ha estado muy medicada químicamente o contaminada por diferentes sustancias o radiaciones, ya que tales residuos se almacenan en el tejido adiposo y pueden ser liberados, de forma masiva, al torrente sanguíneo, durante la dieta de líquidos.
Las etapas del ayuno
Una vez que la persona está debidamente adaptada a un régimen de vida biológico, y el organismo ha pasado las fases primarias de desintoxicación, es cuando el individuo puede practicar algunos periodos de ayuno, minimizando el riesgo de reacciones adversas que pueden provocar la eliminación masiva de toxinas, acumuladas en los tejidos a través de los años.
La primera etapa debería ser de 3 días y medio.
La segunda etapa debe ser de 7 o 10 días.
La tercera etapa puede ser de 21 días.
La cuarta etapa puede ser de 28 días o 30 días.
Es importante respetar la numerología de los días, puesto que la misma corresponde a los ciclos biológicos en los que giran los procesos celulares.
Siguiendo las mencionadas etapas, solo se debe valorar el volumen de desintoxicación que cada uno necesita para llegar a encontrarse bien; en relación a su estado de ánimo, apetito normal, descanso placentero, funciones fisiológicas normales, etc.
Por lo tanto, después de adaptarse a un régimen ecológico, bien combinado, cada cual puede practicar su prueba individual, comenzando siempre cuando aparece algún periodo de ligera inapetencia, u otra anormalidad funcional, practicando la primera etapa de 3 días y medio. Posteriormente se puede practicar, en un próximo proceso de anormalidad, la segunda etapa de 7 o 10 días, y así sucesivamente. Siendo beneficioso valorar, si realmente es necesario llegar a la tercera o cuarta etapa, o con las dos primeras resulta suficiente, dependiendo del estado y calidad de vida que cada uno pueda obtener, tras las etapas de ayuno con líquidos.
Para romper el ayuno, tras la etapa elegida, es necesario comer durante todo un día, solo fruta jugosa, de una sola clase en cada comida, pudiendo acompañar con infusiones digestivas y un poco de miel. Después de lo cual pasaremos, el segundo día, a combinar dos clases de frutas por comida, tomando en primer lugar la fruta más jugosa (naranja, uva, melón, sandía, piña, etc., según la época), y en segundo lugar la fruta menos jugosa o más seca (higos, chirimoya, plátano, dátiles, etc.). A partir del tercer día podemos incluir, a medio día, una comida de ensaladas crudas y sopas de verduras crudas ralladas, rallando la verdura cruda (zanahoria, calabacín, etc.) en un caldo de haber hervido previamente, cebolla, puerro, etc.), añadiendo la verdura cruda rallada al apagar el fuego, junto con el aceite virgen.
Preparación de jugos para potenciar la salud y la desintoxicación
Todos los jugos de frutas o verduras, recién licuados, poseen multitud de efectos benéficos para el organismo, incluso tomados aisladamente, extraídos de cada especie vegetal. Al unir en un licuado varios jugos diferentes, adecuadamente combinados, se suman las propiedades saludables de varios vegetales aumentando su efecto terapéutico.
Es importante usar una licuadora que produzca el zumo espeso, para que no desperdicie demasiada fibra, lo cual empobrecería el poder terapéutico del jugo. Cuanto más filtrado esté un zumo recién extraído más propiedades pierde. Todos los vegetales deben lavarse bien, troceándolos y licuándolos con la piel.
Los jugos preparados en licuadora, o bien triturados y colados, deben tomarse aisladamente, fuera de las comidas o 10 a 15 minutos antes de comer. En el caso de los jugos de verduras, siempre deben acompañarse con algún tipo de aceite natural de origen biológico, sea mezclado con el jugo o en cápsulas -si así lo requiere el caso-, así se asimilan mejor las vitaminas liposolubles que aporta el vegetal. En el caso de los jugos de verduras se pueden tomar, como bebida, junto con las comidas de ensaladas y verduras cocinadas. Los jugos de frutas, pueden tomarse solos o mezclados con algo de agua o infusión, edulcorando, si es necesario, con miel o azúcar integral.
Ejemplos de jugos para potenciar la salud y la desintoxicación
- Apio, lechuga. (Efecto relajante).
- Apio, alcachofa, manzana. (Protector hepático).
- Apio, alcachofa, rábano largo morado. (Depurador hepático).
- Col, apio, rábano morado y vinagre de sidra. (Depurador renal).
- Col, patata, manzana. (Protector y regenerador gástrico e intestinal).
- Remolacha, perejil, espinaca, manzana roja. (Anti-anémico).
- Remolacha, apio, nabo, col, patata. (Efecto depurativo profundo).
- Zanahoria, alfalfa, ortiga verde. (Tónico visual y circulatorio).
- Zanahoria, limón, manzana. (Efecto anti-hemorrágico).
- Piña, papaya. (Mejora la función digestiva y de los enzimas. Rico en enzimas).
- Uva roja, manzana roja, granadas. (Energético. Anti-anémico).
- Manzana roja, fresas. (Diurético. Anti-anémico).
- Fresas, nísperos. (Diurético. Depurativo).
- Limón, manzana, cebolla. (Expectorante. Protector bronquial).
- Sandía o melón (por separado). (Depurador vías urinarias).
- Naranja, fresas, melocotón. (Remineralizante).
- Limón, pomelo. (con agua o infusiones). (Depurativo. Circulatorio).
* Para una información más completa, respecto a nutrición, suplementación nutricional, y valoración del estado o “fase de salud” individual, lea el libro “Las Bases Biológicas de la Salud” del presente autor.
* Véanse también publicaciones sobre el ayuno y combinaciones de los alimentos:
- Autores: Herbert M. Shelton, Désiré Merien, Marc Ams, y otros.
- “Malnutrición yatrogénica” sección artículos < www.onairos.eu>
- “Los Regímenes Nutricionales según la edad” sección artículos <www.onairos.eu>
Prof. Dr. Trino Soriano. / Dr. en Ciencias Biológicas de la Salud.
Escuela de Ciencias Biológicas de la Salud.
(Departamento de enseñanza de OnairosBusinessHealth, S.L. / Elche. Alicante. / España.)
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