15/02/2017
Oruga procesionaria, un peligro para tus mascotas
El veterinario Alfredo Molina, de la clínica La Asunción explica cómo evitar problemas, “durante los primeros 4 meses del año es común encontrar en las zonas de pino unas orugas por el suelo. En esta época es cuando salen del nido para descender y enterrarse para formar crisálida, este es el momento en el que hay que tener más cuidado”. El motivo de que estos gusanos sean tan peligrosos radica en que tienen cerca de 500.000 pelos en su superficie, que según Alfredo, “son como pequeños dardos que contienen una toxina llamada Thaumatopenia, la responsable de desencadenar una reacción alérgica bastante grave en nuestras mascotas”. Tanto los perros como los gatos suelen ser muy curiosos y huelen o lamen lo que encuentran por el suelo, si entraran en contacto con uno de estos pelos tóxicos podría tener una reacción alérgica muy grave.
Los síntomas para detectar si nuestra mascota ha tenido contacto son, como explica el veterinario Alfredo, “bastante nerviosismo del animal y que se rascan muchísimo el hocico y la cara con las patas delanteras. En cuanto el perro tiene contacto con algún pelo urticariante aparece exceso de salivación (sialorrea), inflamación de la lengua (glositis), cambios de coloración en ésta, si se afectan los ojos puede aparecer conjuntivitis, etc. Hay que tener especial cuidado con la lengua porque a veces puede llegar a necrosarse y perderse algún trozo”. En casos muy graves se puede producir una muerte por asfixia al inflamarse y cerrarse la laringe.
El tratamiento depende de cada caso y de su gravedad, afirma Alfredo, además apremia a los dueños a que lleven a sus mascotas a una clínica veterinaria si tienen la mínima sospecha de que han contacto con una oruga, “ya que hay que instaurar un tratamiento antiinflamatorio”. Un gran consejo sería lavar la con agua tibia y caliente la boca del animal para inactivar la toxina, pero nunca frotar, ya que se podrían romper los pelos y producir un daño mayor. En el apartado de prevención, Alfredo sugiere que “si los árboles afectados por procesionaria están en nuestra propiedad es recomendable sanearlo. También se puede evitar la bajada de las orugas mediante trampas biológicas. Fumigar los árboles con productos autorizados. Y por último evitar pasear con nuestra mascota cerca de zonas con pinos en los meses de febrero a abril”.
Si estás seguro de que tu mascota está en peligro en la clínica La Asunción de nuestro experto Alfredo Molina te ayudarán a mejorar la salud de tu mascota.