28/11/2013
Cena Maridaje El Misteri D'Anna
Un viaje por los sabores, los aromas y el disfrute.
En muchas culturas, el vino es un alimento básico y simbólico. Su combinación con la comida se ha convertido en todo un arte que hoy día es objeto de culto tanto de expertos como de aficionados en el ámbito de la restauración. Este casamiento recibe el nombre de Maridaje.
Maridar es sinónimo de placer. Es llevar más allá el mundo de las sensaciones en nuestro paladar. Así pues, los eventos de maridaje deben ser dirigidos por una mano experta, un sumiller adiestrado y con sensibilidad extrema, que conozca muy bien la cocina y sus procesos de elaboración.
Por ello, una Cena Maridaje supone un auténtico reto a nivel culinario. Creamos, confeccionamos e ideamos un plato para el comensal. Equilibramos sus sabores, buscamos satisfacción al paladar y también a la vista. Sin embargo el vino y su morfología, pueden deshacer el sentido de un plato o alzarlo hasta la cúspide del sabor.
Nuestro reto el pasado fin de semana en el restaurante El Misteri D'Anna era realzar nuestros platos y encontrar, a través del vino, sensaciones nuevas. Deleitar con una combinación de calidad e innovación y en todo momento sorprender al comensal.
Contamos con un sumiller de excepción, Jose Antonio Egea, al que no le hacen falta presentaciones. Conoce nuestra cocina y nuestros ingredientes, el vino es su pasión.
Cinco platos, cinco vinos, cinco sensaciones… y por supuesto cinco desafíos.
Alrededor de cuarenta y cinco personas se dieron cita para cenar sobre las nueve, de una noche que empezó fría (fuera habían 12 grados), pero que dentro, en el estupendo salón y bajo el panorama de relucientes mesas repletas de brillantes copas preparadas para la velada, pronto se entraría en ambiente.
El primer plato de la noche era Vieira a la plancha con crema de puerros y tirabeques acompañada con una Cava D.o. Berdié Amor de los Hermanos Jovani. Un palto ligero y sabroso con un toque de color goloso.
El segundo plato Pulpo al horno con gratén de Golden y berenjena frita acompañado con un D.o. Valdeorras Erebo de Carballal fue la nota de un plato fuerte con un vino contraste con cuerpo.
El tercer plato Huevos confitados con aceite de oliva con foie a la plancha y trufa negra acompañados con un D.o. Ribera del Duero Flores de Callejo de Felix Callejo fue en palabras de la gran mayoría de los participantes -El maridaje de ensueño- una combinación simbiótica de química perfecta.
El cuarto plato Carrillera de ternera con puré de patata especiada con trufa acompañada con un D.o. Rioja del Duero Tierras de Murillo de San Esteban supuso un deleite de textura en el paladar, carne y vino se deshacían en la boca.
Y el quinto y último plato era el postre Torrija de pan brioche caramelizada con coulis de frutos rojos acompañada con un D.o. Rueda del Duero Rey Santo de Javier Sanz. Un palto dulce y de mezcla de sabores con un vino dulce muy ligero que resaltaba la acidez de los frutos.
En definitiva fue un viaje por los sabores, los aromas y el disfrute… también tuvo lugar el aprendizaje y el adiestramiento de los sentidos.
Concluir con la satisfacción de que la Cena Maridaje fue un auténtico éxito culinario y también de participación.