01/07/2014
Cría y mantenimiento de agapornis papilleros
Los agapornis son unas aves ornamentales, es decir, se tienen por sus llamativos colores. Pertenecen a la familia de las psitácidas, al igual que sus primos los periquitos y otros loros de mayor tamaño. En los últimos años, su popularidad ha ido en aumento debido a su espectacular plumaje, las condiciones climáticas de la zona, su precio relativamente asequible y especialmente a la posibilidad de domesticación (como es el caso de los papilleros).
El término papillero simplemente hace referencia a que el pollo se separa de los padres y se cría desde ese momento con papilla. Desde el momento en que veamos la primera monta en la pareja, debemos colocar un nido a nuestros agapornis. Estos nidos consisten en un cajón de madera con una puerta superior y unos enganches para colocarlo en los barrotes de la jaula. Esto significa que deberemos adquirir una jaula con doble puerta: una para permitir la manipulación si es necesario, y una puerta adicional que abriremos para colocar el nido en el exterior de la jaula, pero permitiendo el acceso al mismo desde el interior de la jaula para nuestras mascotas. Mi recomendación es que el nido tenga una base amplia y menos profundidad para evitar muertes por aplastamiento. Además deberemos aportar material de nidificación, como hojas de palmera, que la hembra desmenuzará en fibras, las colocará en las plumas de la cola y las depositará en el nido. Pasarán unos días entre la monta y la aparición del primer huevo. La puesta dura varios días, empezando la incubación una vez ponen el tercer huevo. Tras aproximadamente tres semanas, si todo ha ido bien, comenzarán a eclosionar del huevo los pequeños agapornis. Debemos intentar minimizar los movimientos de la jaula durante la incubación, ya que las vibraciones en el huevo pueden ser fatales, hasta el punto de que una tormenta con fuertes truenos puede acabar con ellos.
Una vez los polluelos nacen, han de pemanecer un mínimo de veintiún días con sus padres. A partir de aquí, podemos separarlos. Acondicionaremos una caja de zapatos con tiras de papel de periódico o papel higiénico (para que absorban todo el líquido posible de las heces) y lo cambiaremos con regularidad. No os olvideis de hacer unos agujeros de ventilación en la caja. También debemos tener un par de jeringuillas para alimentar a los polluelos. La papilla se prepara mezclando agua tibia con la papilla, hasta alcanzar una buena textura, ni muy espesa, ni demasiado aguada. Durante la primera semana debemos dar cinco tomas de papilla, prestando especial atención a:
• Debe estar tibia, ni caliente ni fría. Podemos comprobarlo poniendo un poco en el dorso de nuestra mano.
• Preparar poca cantidad. Lo que sobre, ha de tirarse. La papilla fermenta con facilidad, y ello podria desembocar en la muerte del pollo si la comiera así.
• Dar papilla hasta que el pollo la rechace o hasta que el buche esté lleno (veremos dos "bolsas de piel" en el cuello hinchadas, semitransparentes y llenas de papilla).
• Retrasar la toma si el buche no está vacío de comida.
• Los dos primeros días el pollo puede mostrarse reacio a comer de la jeringuilla.
• Lavar rigurosamente la jeringuilla después de cada toma, y a ser posible entre cada pollo que embuchemos.
• Si cae algo de papilla en el plumaje, limpiarlo con un paño húmedo o similar antes de que se seque y se adhiera.
La segunda semana podremos reducir a cuatro las tomas diarias, la tercera a tres y así sucesivamente. Hay que tener en cuenta que aunque reducimos las tomas, hay que aumentar la cantidad en cada toma. Cuando el pollo esté casi emplumado, podremos pasarlo de la caja a su futura jaula (diferente a la de los padres), poniendo en el fondo papel u otro material sobre los barrotes para evitar que el pollo se dañe las patas. En esta jaula ya le pondremos su bebedero y comederos con pienso o mixtura y alguna rama de mijo natural. Ellos mismos, curioseando, irán probando la comida, pero hasta que no les veamos comer con mucha frecuencia no podremos eliminar la última toma de papilla, para evitar hipoglucemias que pueden resultar fatales en animales tan pequeños. A partir de estar en la jaula debemos tener cuidado con puertas y ventanas, ya que al poco comienzan los primeros vuelos.
Una vez coman solos y cesemos con la administración de papilla, si le dedicamos unos minutos al día y los sacamos de la jaula, podrán estirar las alas y volar un rato y posarse en el hombro o en la cabeza de su familia humana y nosotros podremos tener una mascota sociable, cariñosa y fiel.
[+] Colaboración de Clínica Veterinaria La Asunción