16/05/2011
si se derriba Son Banya irán a otro sitio´
–¿Cómo está distribuido en la actualidad el narcotráfico en Balears?
–No ha variado excesivamente en los últimos tiempos. En Balears tenemos unos clanes fuertes de narcotraficantes gitanos, conectados íntimamente con otras bandas radicadas en Barcelona, de donde esta gente se surte de drogas. Esta gente controlaba, ahora ya no tanto, la mayoría del tráfico minorista de cocaína y heroína. En los últimos años se han instalado, fruto del fenómeno de la inmigración, clanes nigerianos que controlan una parte importante de la distribución, más que de la venta minorista, de cocaína. Estos se dedican a la introducción de partidas de cocaína medianas, prácticamente a diario, mediante correos que lo traen en el interior del organismo. Pueden llevar hasta dos y tres kilos de cocaína. También hay un tercer gran grupo, organizaciones de magrebíes, que se dedican al tráfico de hachís.
–¿Hay algún dato sobre cuántas bandas organizadas operan en la isla?
–Para ser considerado un grupo organizado desde un punto de vista policial tiene que reunir una serie de parámetros: tiene que tener una jerarquía, tener una estabilidad en el tiempo, una intención de llevar a cabo actividad delictiva durante un tiempo, ánimo de obtener dinero o poder... y otros factores como utilización de la violencia, etc... Es muy difícil determinar cuántas bandas con estas características tenemos en las islas, pero sí podemos decir que en cuanto a tráfico organizado de estupefacientes tenemos fundamentalmente tres grandes grupos: los clanes gitanos, las bandas nigerianas y las organizaciones de magrebíes.
–Y cada grupo controla una parte del mercado.
–Se distribuyen un poco el tipo de sustancia. Los magrebíes se dedican al tráfico de hachís, los nigerianos a la cocaína y los clanes gitanos se dedican a la distribución tanto de cocaína como de heroína. Aunque la heroína, que la introducen organizaciones turcas, está en franca decadencia desde la aparición del sida. No se incorporan nuevos consumidores, y su consumo está estabilizado, pero con una tendencia a la baja.
–¿Cuál es la droga más consumida?
–Es el hachís, seguido de la cocaína. El problema que tenemos actualmente es que el rechazo social respecto al consumo de drogas ha ido disminuyendo. Antes el consumo de drogas era absolutamente marginal. Se hablaba del drogadicto como de un apestado, y sin embargo ahora, el consumo de cocaína está instalado en todo tipo de esferas y estratos sociales. La consumen desde las capas más bajas a las más altas de la sociedad. Lo cierto es que se ha ido perdiendo la percepción social del problema que representa el consumo de drogas.
–También parece que los consumidores de drogas empiezan cada vez más jóvenes.
–Sí. En las últimas encuestas que se han hecho parece que ha habido una disminución de la edad en cuanto el inicio del consumo de drogas. Y sobre todo un incremento importante en cuanto al consumo de cocaína que nos ha colocado en los últimos años a la cabeza de consumo en el mundo, con lo cual algo debemos de estar haciendo mal.
–¿Son Banya sigue siendo el principal mercado de la droga de Mallorca?
–Sí, sin ninguna duda. En los últimos años se ha actuado mucho sobre Son Banya. El poblado no tiene nada que ver con el de hace diez o doce años, donde cualquier actuación policial implicaba problemas y graves enfrentamientos con los clanes gitanos. Ahora mismo esa situación ya no se da. Es cierto que cada actuación allí se planifica con todas las garantías para que no haya el mínimo problema, pero durante las últimas operaciones no ha habido el menor enfrentamiento. Y en lo que se refiere a la situación actual de Son Banya, evidentemente sigue siendo el principal centro de distribución de drogas de la isla. Es cierto que hay menos clanes actuando, pero no quiere decir que esté ni muchísimo menos desabastecido el mercado allí.
¿Se siguen produciendo las colas de coches de consumidores que van allí las noches de los fines de semana?
–Sí, sí. Independientemente de que lo tengamos bastante más controlado, y que el que se hayan tirado allí casas ha contribuido a mejorar la situación, pero no hay desabastecimiento ni muchísimo menos.
–¿Y cuántos clanes se reparten el pastel allí?
–Ahora mismo podemos tener allí unos seis u ocho clanes vendiendo droga. Algunos, más que clanes, son ramificaciones, y cuentan con una veintena de puntos de venta de droga.
–¿Y hay alguno preponderante, que haya ocupado el espacio que dejó el clan de La Paca?
–Bueno, hay alguno de los clanes, emparentado con el clan de La Paca, que sigue actuando y probablemente sea uno de los más activos.
–Serían los herederos de La Paca.
–No sé si les denominaría herederos, pero está claro que en Son Banya, cuando desaparece un clan o un simple punto de venta de drogas, inmediatamente lo sustituye otro. Allí es difícil que entre alguien nuevo, pero lo normal es que cuando se desmantela un clan de venta de droga, familiares relacionados con ese clan se coloquen en ese mismo punto a vender el mismo tipo de sustancias.
–¿Cree que La Paca sigue dirigiendo el negocio desde la cárcel?
–Yo creo que no. No lo podría asegurar, pero no tenemos datos para asegurar que ella pueda estar controlando desde prisión la venta de droga en Son Banya. Hay que tener en cuenta que tiene a sus familiares en primer grado también en prisión con ella. Está ingresada su hija, La Guapi, su hermano, El Moreno... Por otro lado, no es fácil controlar desde prisión este tipo de actividades. En fin, yo no creo que La Paca esté controlando el tráfico de drogas que realiza en la actualidad gente que está relacionada con su clan.
–¿Alguna vez han calculado cuánta droga se puede vender cada semana en el poblado?
–No, no tenemos este dato. Se podría hacer un cálculo estimativo en función del número de personas que acuden a comprar diariamente, pero todo esto hay que tomarlo con muchas prevenciones. Hace poco leí un informe del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO) que decía que en 2009 el tráfico minorista de drogas en España había movido 5.600 millones de euros. Es una estimación, pero en Son Banya se intervinieron más de cuatro millones de euros que tenían enterrados bajo hormigón. Esto nos da una idea de las cantidades que manejan.
–¿Qué se hizo con ese dinero?
–Ese dinero se interviene, se ingresa en una cuenta judicial. En su momento, una vez se produzca una sentencia condenatoria pasa al Plan Fondo, dependiente del Plan Nacional contra la Droga, y se reparte, de acuerdo con la normativa, entre distintas unidades dedicadas a la lucha contra el narcotráfico y otra parte, la más importante, va a entidades no gubernamentales que trabajan en la prevención de la drogadicción y rehabilitación de toxicómanos.
–Tengo entendido que nadie ha reclamado ese dinero como suyo.
–Es que si lo reclamaran, dicho en términos vulgares, se les vería el plumero.
–¿Qué opina de los planes para desmantelar Son Banya?
–Hay quien discute si es mejor que el narcotráfico esté concentrado en una zona que permita controlarlo y si puede ser un problema que se desmantele aquello. Evidentemente, los clanes que se dedican al narcotráfico no se reconvierten. Van a seguir vendiendo droga porque no tienen otro medio de subsistencia ni quieren encontrarlo. El beneficio que les deja la droga no se lo dejaría ningún otra actividad laboral. Yo creo que Son Banya es un gueto, y por pura definición, en una sociedad actual, moderna y democrática no se puede permitir la existencia de guetos. Con lo cual, soy partidario de que Son Banya desaparezca así como cualquier gueto de la clase que sea. Esto significa que debemos controlar, desde el punto de vista policial, cuál es el destino al que se van a dirigir estos clanes dedicados al narcotráfico que evidentemente van a seguir con la misma actividad. Y yo sospecho que no tienen más sitio al que ir que a barrios degradados.
–Esto se está produciendo ya.
–Estamos detectando algo, pero el grueso de los clanes dedicados al narcotráfico sigue allí. Las familias gitanas que se han ido de Son Banya en principio no están vinculadas al tráfico de drogas. Los clanes dedicados al narcotráfico continúan en Son Banya, así que vamos a ver qué pasa cuando se desmantele el poblado y se les eche de allí. Insisto, yo sospecho que van a ir a zonas degradadas de Palma y puede ser que alguno se desplace a la Part Forana. Ya veremos.
–¿Cuáles son las principales vías de introducción de droga en Mallorca?
–Al tratarse de una isla tenemos la ventaja de que la circulación por vía terrestre está descartada. Las organizaciones nigerianas la introducen sobre todo por vía aérea. Son correos continuos que introducen partidas de mediana importancia pero muy frecuentes, con cantidades de entre medio kilo a dos o tres kilos de cocaína o hachís. Pero las cantidades más grandes se introducen por vía marítima. Son operaciones menores en número pero mayores en cantidad de droga. Resulta fácil introducir en un vehículo o en un contenedor cantidades de entre cinco y veinte kilos. No son tampoco cantidades excesivamente grandes las que entran, no son toneladas. No hay aquí mercado ni organización capaz de asumir el coste de una operación de una tonelada de cocaína, por ejemplo.
–Hace unos años empezaron a llegar planeadoras con grandes alijos de hachís desde el norte de África, algo que ya no ocurre. ¿Qué ha pasado?
–Las organizaciones van cambiando continuamente de rutas. Así como nosotros muchas veces vamos un paso por detrás y nos tenemos que adaptar a su forma de actuar, las organizaciones también reaccionan. Cuando detectan que se están produciendo demasiadas intervenciones policiales, demasiadas aprehensiones, cambian la ruta. Es evidente que aquí sigue habiendo un consumo importante de hachís, es la droga más consumida a nivel mundial, con lo que, evidentemente sigue entrando. Probablemente la instalación del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) bastante habrá tenido que ver en que las grandes organizaciones marroquíes hayan cambiado las rutas y utilicen otros sistemas de introducción. Sobre aquellas grandes aprehensiones de hachís, se trataba de droga que iba en tránsito. Una gran parte iba para Francia o Italia. Es una estrategia que no acabé de entender muy bien, porque implicaba un doble riesgo. Introducir aquí el hachís para luego volverlo a sacar, tener que llevarlo a la península y por transporte terrestre hacia Francia o Italia, es algo que no me encajaba. Pero a veces las organizaciones de narcotraficantes tienen actuaciones impulsadas por motivos que no llegas a entender nunca.
–Parece que está cambiando el perfil de los correos que utilizan para introducir la droga en un intento de evitar sospechas. El último caso fue el de una chica en avanzado estado de gestación que llevaba una gran cantidad de droga en el estómago.
–No creo que esté cambiando el perfil. Las organizaciones nigerianas buscan siempre el ideal de individuo que no despierte sospechas a la Policía. Buscan un individuo que no tenga antecedentes, que tenga toda la documentación en regla. Si además es una mujer, parece que llama menos la atención, y si además está embarazada sería un plus a añadir para que pudiera pasar más desapercibido frente a las unidades de vigilancia en los aeropuertos. Al final, el problema que tienen es encontrar a alguien que se preste, previo pago de una cantidad de cierta importancia, para llevar a cabo el transporte de la droga y jugarse la vida. Porque no se arriesgan solo a ser detenidos, sino que se juegan la vida..
–Aparte de las drogas que se consumen tradicionalmente, Mallorca y sobre todo Eivissa se han convertido en laboratorios donde se prueban nuevas drogas de diseño. ¿Han detectado últimamente alguna sustancia nueva?
–Eivissa históricamente fue una zona de experimentación de todo tipo de drogas, desde los "hippies" y el consumo de marihuana, el LSD... Pero últimamente no se ha detectado nada desconocido, aunque en la actualidad, con la facilidad que dan la utilización de productos químicos, que a mi modo de ver van a ser las drogas del futuro, sustancias del tipo de la anfetamina, la ketamina... Por eso hablar de la legalización de las drogas al uso creo que no conduce a nada. Si mañana legalizamos el consumo de la cocaína o la heroína, para lo que habría que montar toda una infraestructura costosísima, las organizaciones tienen una gran capacidad de adaptación y facilitarán cualquier otra sustancia, probablemente productos químicos.