13/06/2011
Empieza la temporada con la bandera en alto
Asimismo, cinco de ellas –las más grandes– vuelven a izar otra temporada la preciada Bandera Azul, que valora principalmente que tenga servicios, seguridad y accesibilidad, es decir, duchas, baños, socorristas y accesos para discapacitados. También tienen el agua "apta para el baño", como reflejan los carteles con análisis periódicos de escherichia coli y enterococos intestinales, según se puede leer en los letreros de la conselleria de Salud colgados en las cinco playas, las de Can Pere Antoni, Cala Major, Ciutat Jardí, Cala Estància y Playa de Palma.
Análisis y limpieza
Dichos análisis no tienen en cuenta si hay piedras o algas en el agua, totalmente naturales, aunque molestas para muchos bañistas. Estos elementos son habituales en las playas urbanas y hacen que las aguas no sean cristalinas, aunque su calidad parece garantizada. También la de las duchas y baños, según la explicación de la encargada de Ciutat Jardí. "Esta temporada se realizan analíticas por primera vez para evitar que aparezcan brotes de salmonela". Otra de las novedades en la citada playa es que tendrá una silla de ruedas anfibia para discapacitados, tal como informó el Ayuntamiento, además de nuevas papeleras para el reciclaje.
En ésta y en Can Pere Antoni, las empresas que se encargan de la concesión limpian por la mañana, antes de que lleguen los bañistas, aunque hace años en Ciutat Jardí lo hacían al acabar la jornada. "Había más tiempo, pero hubo que cambiarlo debido a que numerosas familias vienen aquí en verano a cenar y vuelven a ensuciar", explica.
La arena un poco gruesa es una de las quejas habituales de las playas urbanas y se debe a que fueron ampliadas con arena que procede del fondo del mar, tal como detalla un empleado. Los que no quieran tumbarse sobre ella, tienen hamacas en todas las playas urbanas, gestionadas por los concesionarios. En la de Can Pere Antoni hay unas 160; en Ciutat Jardí, unas 180 y en Cala Major llegan a las 300 tumbonas, por ejemplo.
Cala Estància es un pequeño arenal junto a Can Pastilla –sin Bandera Azul– con una treintena de sombrillas y más o menos el doble de hamacas. Entre semana es la más concurrida de las playas urbanas, porque tiene un turismo familiar y también residentes de los barrios cercanos.
Una mención aparte merece la Platja de Palma, 4,6 kilómetros de arena y servicios para los miles de turistas que la visitan todos los días. Es famosa por sus jóvenes turistas alemanes con ganas de emborracharse, aunque éstos se concentran principalmente en los balnearios 5, 6 y 7, de los 13 existentes.
Mientras unos se tuestan al sol, los socorristas vigilan desde sus torres o desde la arena que no se produzca ningún incidente. Hasta ahora hay dos, aunque a partir del miércoles habrá tres en playas como Cala Estància, Cala Major y Ciutat Jardí. En Can Pere Antoni suman seis y en la Platja de Palma superan la quincena entre las seis torres de vigilancia. Todo para que los bañistas se lo pasen bien sin salir de Ciutat.