11/07/2011
"Los hoteleros de Mallorca somos los primeros ecologistas de la isla"
— ¿Confirman los números que vienen más turistas pero gastan menos?
— Sí, la ocupación ha mejorado, según los datos que tenemos tanto de Alcúdia como de Can Picafort y en general es un aumento en torno al 10%. El gasto dentro del hotel ha bajado, por la crisis económica que vivimos todos, aunque algunos vengan de países donde se ha iniciado una recuperación. Los extras, como alquilar una caja fuerte, la consumición, un servicio de masaje... todo ha bajado. Hace años que vamos a menos, pero este año como la ocupación es más alta pues nos habíamos hecho la ilusión de que todo acompañaría, pero no.
—¿Qué causas atribuye a este aumento?
— Yo hablaría de tres factores: la recuperación económica de los países emisores como Inglaterra y Alemania; los precios hoteleros, que se han mantenido o se han bajado; y la seguridad y la estabilidad política frente a lo que está pasando en el norte de África. Por eso este año tenemos este plus de turistas, pero si no los mimamos evidentemente no los tendremos el año que viene.
—¿Y cómo los mimamos?
—Pues como lo hemos hecho siempre: buen servicio, profesionalidad, simpatía y con la mejor relación calidad-precio, en todo, en el hotel y en la oferta complementaria. Hay que dar una buena imagen en su conjunto.
— El lunes se reunieron con el president y el conseller de Turismo, Carlos Delgado. ¿Cuál fue la petición más urgente?
— No pedimos nada nuevo. Escuchamos su idea y lo que trasladamos es lo que pensamos que es bueno para el turismo en general: seguridad jurídica para poder hacer los proyectos de reforma necesarios para actualizar el producto y para alargar la temporada, haciendo reformas de spa, instalaciones deportivas... cosas que permitan abrir más meses o que la temporada baja se ocupe mejor. Mejorar la conectividad aérea, para que las compañías tengan un buen hub en el aeropuerto, como el que tiene Air Berlin, y que lo puedan tener otros países. También pedimos mejorar los destinos 'maduros', hablando de las zonas turísticas en conjunto, la imagen global.
— Para reconvertir esas zonas, como Alcúdia o Magaluf, el conseller ha dicho que apostará por permitir el cambio de uso de los hoteles, ¿cree que es una buena idea?
— Las zonas se han de reconvertir, hay que dar una imagen más moderna y atractiva. ¿Cómo hacerlo? Se ha de hablar. Creo que el conseller tiene razón cuando dice que en el caso de un hotel que no tiene actividad ni viabilidad para actualizarse, vale más hacerle un cambio de uso que tener que ver cómo se deteriora, malvenderlo y romper el precio de la oferta en su conjunta, o tener que cerrarlo.
— Empezamos una nueva legislatura. En la anterior hubo cuatro consellers de Turismo diferentes: ¿muy mal tendría que ir esta para que pasara algo peor?
— Supongo que por la estabilidad parlamentaria que tendrá este Govern sólo tendremos un conseller durante los cuatro años. Y le deseamos lo mejor, como se lo deseábamos a los otros. Esperamos que atinen a hacer un buen trabajo, porque eso va en beneficio de todos. Las tres veces que he visto a Delgado me ha parecido una persona muy razonable y con sentido común, y sobre todo que es trabajador.
— Sus hoteles ofertan el ´todo incluido´, que es el demonio de los bares y restaurantes. ¿Cómo contentar a todos con este tema?
—El ´todo incluido´ no es ni bueno ni malo en sí; es una oferta más que ahora pide el turismo de familia por tema de su presupuesto, porque quieren saber cuánto dinero tienen que gastar para viajar. La calidad de este producto necesita el mismo control que cualquier otro producto turístico, que un bar, un restaurante o un hotel con media pensión. Según las cifras que tengo, un 20% de los turistas pide el ´todo incluido´. ¿Cómo autoregularlo? Pues dando una buena oferta complementaria, para que el turista vea que en Mallorca hay mucho para disfrutar fuera del hotel. Eso tiene que ir acompañado de una mejora de su economía familiar. Entiendo que haya gente que lo vea como una mala praxis que perjudica a su negocio, pero por la experiencia que tengo en nuestra zona veo que los bares y restaurantes que lo hacen bien tienen gente a pesar del ´todo incluido´. El problema del menor gasto turístico lo achaco sobre todo a que la gente tiene menos dinero, no al ´todo incluido´, porque los que lo cogen, contratan excursiones, alquilan coches y salen a pasear y a cenar, y beben en el chiringuito. No vienen con la mentalidad de resort del Caribe.
—¿Para mejorar la oferta complementaria hay que abrir parques temáticos y museos de arte?
—Estos macro-proyectos podrían ser un atractivo para las temporadas en las que el sol y playa no es suficiente, pero se han de mirar y tratar. En lo que sí estamos todos de acuerdo es en que no hay que consumir territorio, lo tratamos en la reunión. Pero es verdad que Mallorca tiene difícil llenar la temporada baja y tener atractivos suficientes cuando hace mal tiempo. ¿Un parque temático? Dependerá del dónde, el cómo, las dimensiones. De entrada no es malo, pero habrá que mirarlo. Siempre que todo sea en su justa medida.
— Hablan de desestacionalizar, pero no es lo mismo atraer a gente en invierno a zonas como Palma o Calvià que a Can Picafort y Alcúdia.
— Palma es un atractivo en sí. Y en las zonas cercanas si hace mal tiempo los turistas cogen un bus y se van a pasar el día allí. Aquí tenemos cosas que, si las supiéramos vender, serían súper atractivas. Mira la finca de Son Real, sitios así hay pocos, donde se puede hacer deporte y turismo cultural, hay que promocionarlo más. Mira la Albufera de Alcúdia y su atractivo ornitológico. Alcúdia tiene de todo: museo, casco antiguo, tendrá estación náutica, se puede hacer senderismo, tiene parques de nordic walking, tiene lagos donde, aunque no están en condiciones, tenemos allí la federación de piragüas de Mallorca... La dificultad que tenemos es que el aeropuerto está lejos, lo que encarece mucho el transporte hasta aquí. Ésta es la gran lucha de la zona norte. Y la capital también está muy lejos, y si pilla un día de mal tiempo y quieres bajar...
— Sí, hoy [el viernes, con el cielo encapotado en Can Picafort] estaban todos los turistas apelotonados en las paradas de bus para bajar a Palma.
—Hace falta un servicio más potente de transporte público, con más frecuencias. Hace años que lo pedimos. Y eso es para toda la zona. Esa idea del hotelero egoísta no es verdad, queremos que haya vida en toda la zona. Va todo junto. Los clientes no eligen un hotel, primero eligen destino: Mallorca. Y luego eligen dentro de Mallorca un sitio concreto. Y luego eligen el hotel. Así que si Mallorca no tiene buena imagen, o Can Picafort o Alcúdia no tienen buena imagen, de nada me sirve a mí que mi hotel esté bien.
—¿Entonces sí que cree en la marca Mallorca? Delgado habla de marcas para cada pueblo.
—El conseller se debe referir a esta técnica que nos dice el marketing de vender productos concretos. Pero debe cuidarse la imagen de Mallorca en su conjunto igual y vender el destino. Marcas como Coca-Cola o El Corte Inglés son líderes, pero no se permiten dejar de hacer publicidad.
—Hubo polémica con la millonada que se pagó a Rafa Nadal para que promocionara la isla. ¿La inversión en promoción es imprescindible?
—Es necesaria. O estás en medio, o no se te conoce o te olvidan. Hoy en día recibimos mucha información de forma constante y tenemos la memoria a corto plazo; en el momento en que dejas de hacer publicidad las ventas caen, por muy conocido que seas.
—Ha mencionado que los hoteleros tienen fama de egoístas...
—Los adjetivos son difíciles de poner. Yo creo que los hoteleros no hemos estado bien vistos ni bien valorados. Buenas y malas personas hay en todas partes, pero creo que la imagen que tenemos no es cierta. A mí me duele, yo nací en un hotel. Mis padres salieron de la nada, y solo les he visto trabajar y trabajar, no conocemos la opulencia. Yo sólo conozco trabajo y trabajo. Sabe mal esta mala fama, que en mi casa es injustificada.
—El grupo que quizás les mire con más recelo sean los ecologistas. Y más ahora que el conseller parece dispuesto a modificar legislaciones medioambientales para favorecer las reformas.
—Los primeros ecologistas de Mallorca somos los hoteleros. Esa es mi opinión. Porque nosotros queremos a Mallorca igual o más que cualquiera. El campo, el jardín, la naturaleza, para mí es vital. Si no cuidamos nuestro entorno nuestro negocio se hunde. Los alemanes y los británicos además son súper ecologistas. Y es nuestro turismo. Las empresas que tienen más sellos ecológicos somos los hoteles, somos los que más cuidamos el consumo de agua, el ahorro energético, reciclamos... Y además estas reformas que se quieren hacer, son para, por ejemplo, coger un hotel y hacerle una mejora; eso no consume territorio, no hace daño, al revés, es un producto que tienes y lo mejoras y lo adecuas a la demanda actual. Hoy día cuando reformamos los hoteles ponemos sistemas de autoregeneración de agua, de ahorro energético. Las reformas harán los hoteles más ecológicos y además darán trabajo al sector de la construcción.
— Anexo a Can Picafort, los propietarios de ses Casetes des Capellans luchan para salvarlas del derribo anunciado por la ley de Costas, ¿usted cree que estorban estas casas?
—A mí nada. Es algo que lleva ahí toda la vida y no crea ningún problema. Está muy integrado en la naturaleza y no tiene ningún impacto. Es una cesión del pueblo de Muro y el ayuntamiento se encarga de que se cumpla la limpieza de la zona.
— ¿Muchos hoteles se apuntarán al cambio de uso propuesto por Delgado?
— No, es algo muy minoritario. Entiendo que es un tema que interesa, pero es muy excepcional, como lo de los condohoteles. Los temas de los que más se hablan (´todo incluido´, cambio de uso y condohoteles) no son los más importantes.
—¿Cuál es para usted el tema más importante?
—Debería ser la facilidad para hacer reformas. Eso es lo prioritario junto a la mejora de las zonas turísticas. Y eso sería algo conjunto de inversión privada y pública. Así se reactivaría la economía en los sectores que están en torno al turismo, que son casi todos. Eso se debería conseguir. Aparte de tener una colocación en promoción digna de Mallorca. Otra petición es conseguir ser un referente mundial en tema de formación y de profesionales turísticos en la hostelería.
—La Escuela de Hostelería no es el referente que muchos querían.
—Está infrautilizada y hasta ahora mal enfocada por los políticos, porque se ha dirigido a gente demasiado joven. Debería coger a todos los tramos en edad de formación para que el sector se pueda nutrir de ellos. Si el ciclo acaba demasiado pronto, la gente no tiene la experiencia ni sale con una formación suficiente como para incorporarse a trabajar ya. Ha de pasar por mucha práctica antes de poder incorporarse y debería haberse conjugado antes con la formación.
— ¿También deberían darse facilidades para repescar a la gente que ya está trabajando?
— Claro. Está mal enfocada, pero no es cosa del director, el señor Sastre, que lo tiene muy claro y está peleando mucho. Pero esto son decisiones políticas. Nos gustaría mucho que en Inglaterra y Hong Kong se hablase de que para trabajar en un hotel el mejor sitio para formarse sea aquí, como la Laussane en Suiza. Y esto se pidió en la reunión con Bauzá.
— Enhorabuena. En España sólo uno de cada diez puestos directivos está ocupado por una mujer. ¿Ha encontrado muchas dificultades para desarrollar su labor en un mundo copado por los hombres?
— Cuando yo empecé, a pesar de que mis notas eran buenas, yo trabajaba los veranos en los hoteles. Empecé de muy joven. Y creo que fui de las primeras directoras de hotel, junto a Carme Riu, que creo que también pasó por dirección, de Sebastiana Moranta, también de Can Picafort... Éramos muy pocas. Cuando iba a las ferias turísticas, entre los asistentes no creo que llegara a una mujer por cada cien hombres. Al principio costaba que te tomasen en serio. Y en mi caso concreto, además era muy joven. Entonces había aún más machismo. Imponer tu criterio tenía su dificultad. Pero yo me presento como soy y digo las cosas como las pienso y como las siento. Y siempre me ha ido bien. Y si me tengo que imponer, me impongo. Creo que hoy eso ya está superado.
— ¿Se nota cuando un hotel está dirigido por una mujer y cuando lo dirige un hombre?
—Profesionalmente es igual, quizás se note en los matices propios que imprime una mujer o un hombre. Y esto pasa en los hoteles y en los escritos periodísticos y en todo. Hombres y mujeres gracias a Dios no somos iguales. Un hotel dirigido por mujeres igual tiene unos detalles, quizás la mujer tiene una manera más sensible de trabajar.