14/08/2011
´No me asustan los hombres´
El Govern, bisoño todavía, ha recurrido a la exdirectora general de Trabajo, ahora adscrita a Educación, para desactivar el paro –"estaba de prestado", admite–. Pizà (Palma, 1963) no es nueva en estas lides. Ha intercedido en las batallas laborales del Hotel Galatzó, calzados Yanko y perlas Majorica, entre otras. Casi siempre rodeada de hombres. En la del transporte discrecional, se rozó la unanimidad masculina. "No me asustan los hombres, estoy acostumbrada", sentencia esta licenciada en derecho y funcionaria del cuerpo superior de la Comunidad Autónoma.
El viernes manejó la vara y la zanahoria. Intentó pisar pocos callos con sus tacones de vértigo y repartió entre todos los actores una ración de autoestima para aliviar sus egos dolidos. "En la huelga había un trasfondo de lucha sindical. La legitimidad de las centrales mayoritarias [CCOO y UGT] estaba en entredicho después de que USO y los independientes convocaran el paro", explica. La negociación estuvo en un tris de irse a pique después del fracaso de la reunión auspiciada por el president José Ramón Bauzá en la sede del Consolat.
"Fue duro. El tema del respeto a los sindicatos mayoritarios no me dejaba avanzar", confirma. Al final consiguió desatascar las posiciones. "En las negociaciones se va por etapas. Es como un teatro y [los personajes] van madurando", afirma la política del PP.
Pizà subraya el papel de los peces gordos del transporte mallorquín en la resolución del conflicto. "Tengo que agradecer la actitud de Antoni Rosselló (Autocares Comas), Miquel Florit (Transunion) y Rafael Roig (Roig Bus) porque se han puesto muy a tiro", afirma. Como mediadora, también guarda buenas palabras para USO, que hizo "primar el sentido común cuando mucha gente no creía en el arreglo".
"Buen corazón"
En esta ronda de agradecimientos no se olvida del secretario general de servicios a la ciudadanía de Comisiones Obreras (CCOO), Baltasar Piñeiro. En parte, la intervención de Pizà se debe al sindicalista gallego, que "reclamó mi presencia en las negociaciones". El viernes no fue el mejor día de Piñeiro. Su central, la más representativa del sector, apostó por desvincularse de la huelga e inmediatamente pasó a un segundo plano porque los conductores, cabreados, querían caña –"Mientras se distraen con la eficacia de la mujer de rojo, decenas de autobuses con conductores agotados se cruzan con usted y su familia en la carretera", escribió ayer un lector en la web de este diario.
Pizà saca la cara por Piñeiro: "Tiene mucha credibilidad. Es duro en las formas aunque en el fondo, tiene buen corazón". Ella también puede ponerse brusca, pero matiza uno de los mensajes anónimos que ha aparecido en la web –"Con su lenguaje y estilo de camionera estaba en su salsa"–. "Me puedo poner muy jurídica si quiero, pero yo busco la empatía", advierte. Los envarados tienen escaso recorrido en estas disputas. Consciente de que su adscripción al Partido Popular pesa en sus interlocutores, resalta con orgullo el premio que le concedió UGT un Primero de Mayo.