20/10/2015
El SAS busca el gen del cáncer de mama en 3.500 pacientes y familiares
El Correo
Cada año se diagnostican en Andalucía 4.000 casos de cáncer de mama y entre el 5 y el 10 por ciento tiene un origen genético en las mutaciones BCR1 y BCR2. Hace un año, el SAS implantó el consejo genético oncológico para detectar ese origen genético en pacientes en las que se sospeche y, si se constata, extender el estudio a sus familiares para someterles a un mayor control preventivo. En este primer año, este test genético (que se realiza con un análisis de sangre en 13 hospitales) se ha practicado a 3.500 personas, de las que 1.853 eran pacientes con cáncer y 1.676 familiares.
Según explicó la directora del Plan Oncológico del SAS, Eloísa Bayo, se aconseja cuando una mujer padece cáncer en las dos mamas o en una de ellas y en los ovarios, cuando se registran dos o más casos entre mujeres de la misma línea familiar, sobre todo si se da antes de los 50 años, o dos casos si uno de ellos se da en un hombre. Además, en el caso de las pacientes, el SAS también incorporó hace un año en la cartera de servicio unas pruebas genómicas para determinar las probabilidades de que el tumor se reproduzca con el fin de desarrollar un tratamiento personalizado para evitarlo, que va desde la quimioterapia hasta la mastectomía profiláctica (extirpar un pecho antes de que se desarrolle el tumor). En este primer año se han realizado estas pruebas a 161 pacientes. Está dirigido a entre el 10 y el 20 por ciento de los casos en los que, aplicando los criterios clínicos tradicionales, no queda claro si su riesgo es alto o bajo.
En cuanto a la incidencia de la enfermedad, tanto Bayo como el consejero de Salud, Aquilino Alonso, admitieron que el cáncer de mama va en aumento, si bien la detección precoz eleva el índice de supervivencia al 90 por ciento. Tras ese aumento están el sedentarismo y la obesidad, por su relación con la producción de estrógenos que la grasa favorece, y el retraso de la maternidad, ya que tener hijos y dar el pecho reducen un 10 por ciento la incidencia. El aumento de la esperanza de vida no está relacionado ya que la mayoría de los casos se da entre los 50 y los 69 años.
«Lo llevo como una losa pero la información es poder»
A Isabel le diagnosticaron un cáncer de mama en 2010 que le fue extirpado. Durante su seguimiento, y tras relatar a su oncólogo que hasta tres primas por parte de madre habían padecido la enfermedad y que su madre falleció de un cáncer de ovarios, fue sometida a un estudio genético que determinó que efectivamente su cáncer tenía un origen genético y de hecho, de manera preventiva, le extirparon los ovarios y le hicieron una mastectomía preventiva en la otra mama. «No lo dudé, me dijeron que en el otro pecho podía no desarrollarse pero en los ovarios era casi seguro», explica.
El siguiente paso, y el más duro, fue decidir realizar el estudio a sus hijos y a su hermana. «Fue peor que esperar mis resultados cuando me lo diagnosticaron», reconoce. Solo uno de sus hijos presenta la misma mutación genética. «Aún son jóvenes pero me dijeron que a partir de los 40 en vez de a los 50 los someterían a controles», relata.
Reconoce que «es una losa, una carga que llevo, para mí ha sido lo peor de la enfermedad, pero por otro lado la información es poder y si sirve para que ante cualquier síntoma lo cojan a tiempo...».