31/12/2015
El hombre que vivió encerrado en un palomar está hospitalizado y estable
Diario de Sevilla
El equipo médico del centro sanitario atiende a la víctima, que fue encontrada en unas condiciones de salud e higiene "lamentables", que cuenta con un estado médico pendiente de evolución. En una primera valoración, los galenos que le atendieron informaron a los agentes de la autoridad de que desde 1996 no se tenía constancia de que esta persona hubiera sido valorada por ningún médico.
La consejera de Asuntos Sociales, María José Sánchez Rubio, condenó los hechos y ha pedido una "reflexión" sobre las situaciones de violencia en todos los ámbitos, toda vez que los expertos han detectado un aumento de los casos de violencia familiar hacia ancianos y de jóvenes hacia sus progenitores.
Las investigaciones, según la Policía, comenzaron tras la recepción de una llamada en la sala del 091, a cuenta de un hombre en estado ebrio que se encontraba causando molestias en un establecimiento de Dos Hermanas. Al llegar al lugar, los agentes encontraron a un hombre en gran estado de embriaguez, quien voluntariamente fue acompañado a su domicilio por los policías. Una vez en el interior de la vivienda, observaron una puerta al final de un pasillo cerrada con una cadena tipo pitón y un candado, lo cual llamó la atención de los actuantes. Tras preguntarle al hombre, les manifestó que ahí vivía su hermano, que tenía problemas mentales y por su seguridad lo mantenían aislado.
En la vivienda de la víctima se encontraba otra hermana, la cual dijo a los policías que ella se encargaba de procurarle a sus hermanos alimento, higiene y medicamentos. Además les dijo que debido a sus problemas mentales mantenían "aislado" a su hermano, cuya pensión de 1.000 euros mensuales administraba ella misma. Debido a la extraña situación que presenciaron, los agentes solicitaron a ambos hermanos que abrieran la cadena y la puerta para poder comprobar el estado de su hermano. Una vez la atravesaron, encontraron otra puerta con una traviesa de madera encajada que impedía el acceso.
Tras franquear ambas puertas, los agentes observaron una escalera ruinosa y estrecha que ascendía a una especie de palomera. Al entrar en este cuartucho sin techo de unos tres metros cuadrados, encontraron a un hombre "completamente desnudo y tumbado en un colchón". Su estado de salud e higiene era "lamentable" y las condiciones del lugar eran completamente insalubres, con botellas y cubos donde hacía sus necesidades básicas, sin acceso a agua corriente ni a un aseo. Ante estos hechos, los agentes requirieron inmediatamente la presencia de los servicios sanitarios.