06/06/2016
Rockeros de guateques a los setenta
ABC
Las ganas de subirse a un escenario, sin embargo, continuaban siendo las mismas que, cuando con 16 años, este grupo de amigos del barrio sevillano de San Lorenzo decidió fundar una banda de rock and roll para tocar en las fiestas estudiantiles de la época. No son todos los que están en la actualidad, pero la esencia del grupo sigue permaneciendo intacta: música de los años sesenta y ganas de pasárselo bien son su mejor baza. «Se ligaba mucho tocando en una banda, imagínate», bromean estos músicos, autodidactas que se atrevieron, incluso, con el inglés -a su estilo, eso sí- y llevaron sus versiones a las fiestas universitarias de la época, ferias de toda Andalucía, salas de fiestas, guateques y hasta a la boda de la hija de Benito Villamarín.
«Éramos unos privilegiados, viajábamos y ganábamos dinero en un tiempo en el que nada de eso era habitual», recuerdan estos rockeros mientras atienden a ABC de Sevilla durante una visita al club Soberao Jazz de Dos Hermanas. Estuvieron tocando, prácticamente sin descanso, durante varios años a lo largo de la década de los sesenta hasta que el grupo de disolvió cuando sus integrantes decidieron encauzar su futuro profesional por otros caminos, quizás más seguros que el de ser músico. «Tuvimos la oportunidad de dar el salto, pero no quisimos», reconocen. «Para nosotros, más que un grupo era un juego».
El regreso
Durante más de cuarenta años, sus caminos discurrieron de formas muy distintas. Estos jóvenes rockeros se convirtieron en médicos, ingenieros, comerciales y empresarios, pero ninguno de ellos olvidó la música ni su pasado en «The Teddy Boys». Fue en 2005 cuando algunos de los integrantes de la banda decidieron reunirse para recuperar el grupo, aprovechando el tiempo libre que ofrece la vejez. La banda buscó nuevos miembros, desempolvó partituras y se puso manos a la obra para volver a ambientar los nuevos guateques, ya del siglo XXI.
«Tenemos las mismas ganas o más que cuando éramos jóvenes», aseguran. Y es que, pese a que ahora las actuaciones son pocas y en ambientes «más íntimos», la energía que irradian sobre el escenario sigue siendo la misma. «No nos queda mucho tiempo para tocar y hay que aprovechar», comentan entre risas. Sus principales fans, como no podía ser de otra forma, también han cambiado en esta segunda etapa de «The Teddy Boys», ya que en la actualidad son sus nietos los más fieles seguidores de la banda.
«Recuperar el grupo ha sido una vuelta a la juventud en todos los sentidos», reconocen estos músicos aficionados, que advierten que vuelven a estar en «fase de despegue», como lo estuvieron cuando aún eran adolescentes, para continuar aprendiendo cada día un poco más sobre el escenario, al frente de sus guitarras, bajos, teclados y baterías. Perfeccionar el inglés sigue siendo, eso sí, su tarea pendiente, aunque nada que no se pueda arreglar (o disimular) a base de buenos temas y, sobre todo, de ganas de pasárselo bien.