23/12/2016
Un 'sí, quiero' colectivo para una boda muy singular
ABC
Los protagonistas de la historia son un grupo de amigos del municipio nazareno, de entre 28 y 34 años, que decidieron contraer matrimonio a la vez, en una misma ceremonia civil. Se trata de Alicia y Daniel, Elisabeth y Jesús María, Carmen y Sergio, Noelia y Antonio, y Jessica y Carlos, quienes se prometieron amor eterno, rodeados de sus mejores amigos, nunca mejor dicho.
Todos llevaban muchos años de noviazgo con sus respectivas parejas y la mayoría tenía ya hijos, fruto de esas relaciones, aunque ninguno hasta ahora había contraído matrimonio. Era, sin embargo, un «trámite» que tenían pendiente y que querían formalizar cuanto antes. La idea inicial surgió hace ahora un año, a raíz de una conversación entre Carmen y Alicia para hacer coincidir el día de la boda de ambas parejas, con el fin de que cada uno fuera el testigo del enlace del otro.
La propuesta gustó tanto que el resto de amigos del grupo acabó sumándose a la convocatoria matrimonial. «Un día que estábamos todos juntos comiendo hablamos de la idea de casarnos a la vez porque no teníamos dinero para celebrar una boda normal, con vestidos, banquetes y todo lo que conlleva organizar un evento de ese tipo», recuerda Jessica. Y es que, muchos de ellos están sin trabajo y no pueden permitirse los gastos que genera una boda al uso. «La cosa no estaba muy bien económicamente, pero tampoco queríamos ir solos a firmar y ya está. Todos coincidíamos en que queríamos echar el día juntos», añade Carmen.
En el Ayuntamiento reconocen que nunca hasta ahora se habían encontrado con un caso de este tipo, en el que tantas parejas juntas hubieran mostrado su deseo de contraer matrimonio a la vez. De hecho, según cuentan estos recién casados, cuando lo comunicaron en el Consistorio nadie los tomó en serio. «Se creían que estábamos de broma, que era todo cachondeo».
Lo cierto que es ni siquiera ellos mismos se esperaban que su boda múltiple generara tanta sorpresa entre quienes han conocido su historia en los últimos días. Los primeros sorprendidos, eso sí, fueron sus propios familiares que, al principio, no entendían muy bien qué iban a hacer. «No habíamos preparado nada especial, llegamos al Ayuntamiento, nos casamos todos juntos y luego nos fuimos a desayunar», bromea Jessica. «Fue algo especial y bonito, con una ceremonia muy graciosa», recuerdan estos amigos. Luego hubo un gran almuerzo al que acudieron todos para terminar de sellar así un día inolvidable, que nunca pensaron que sería hasta noticia en el periódico. La luna de miel, por lo pronto, se queda pendiente. Habrá que ver si cuando llegue la ocasión también deciden irse de viaje juntos.