10/03/2023
A Carlota Blanca le echan un capote con el que podrá navegar en un barco propio hacia su sueño paralímpico
ABC
Pese a todas las dificultades que ha encontrado en su vida la joven Carlota Blanca Romero – que padece espina bífida- ahora se puede decir que saldrá por la puerta grande. Hace unos días contaba su historia a ABC y exponía que necesitaba un barco adaptado a su enfermedad para poder conseguir mejores tiempos y alcanzar su sueño: ser paralímpica. Su familia no podía económicamente asumir ese gasto.
Sin embargo, gracias a la solidaridad de un empresario, relacionado con el mundo taurino, hermano de la hermandad del Museo y devoto de la Virgen de las Aguas – corporación a la que pertenece la familia del padre de la joven- Carlota podrá tener su propio barco. El sevillano, que quiere permanecer en el anonimato, se puso en contacto con la familia, tras leer el reportaje de ABC, para comunicarles que se haría cargo de esos gastos y que contara con que tendría un barco adaptado a sus necesidades.
Su madre, Silvia Romero, emocionada, no sabe cómo agradecer el gesto de este hermano y afirma, con lágrimas de alegría en los ojos, que «todavía hay que creer en la bondad de las personas, hay buena gente, y, sobre todo, en Dios que está ahí arriba además de en la Virgen de las Aguas y en la de Valme, a las que tanto les he pedido por Carlota».
«Mi hija está feliz»
Según afirma la progenitora, con un nudo en la garganta, «mi hija está feliz» y eso es lo importante. «Desde que salió el reportaje no hemos dejado de recibir muestras de apoyo y de cariño; además diferentes medios de comunicación se han hecho eco de la vida de Carlota, le han dedicado homenajes y también, ha habido personas interesadas en colaborar. Pero ha llegado este señor y ha sido todo muy rápido. De hecho, el barco ya está encargado y con una parte gráfica de diseño como ella quería».
Estos días han sido muy intensos porque la familia estaba abrumada y han tenido que compatibilizar los entrenamientos, estudios y revisiones de Carlota con la atención a los medios. «Quiero agradecer al club Náutico que se ha volcado desde el principio y ahora más, y a todos los que se han interesado en aportar su colaboración con Carlota; no tengo palabras», explica entre sollozos. «Lloro de felicidad, de verdad», apostilla.
El donante del barco sólo ha pedido conocer a la «campeona» para animarla a que continúe así.
Además de la implicación del empresario, Carlota se hizo hermana del Museo hace unas horas y le confesó a su madre que «era la medalla que me faltaba, mamá», aludiendo a la medalla de la corporación del Lunes Santo, la del cordón trenzado de seda morado.
A partir de ahora comienza una nueva etapa en la vida de esta deportista, ejemplo de lucha y superación, en la que tendrá que seguir lidiando con su enfermedad pero, sin duda, cogerá con más fuerza que nunca el toro por los cuernos para estar en las Paralimpiadas.