24/07/2010
Jon Sistiaga
deia
Muy contento por el momento. Estamos haciendo una media del 9%, lo que supone 1.200.000 espectadores. Lo importante es que la cadena nos coloque en prime time un viernes. La apuesta de Cuatro por la información, por el periodismo y por este tipo de contenidos es importante. Y la mantiene.
¿No se emite muy tarde tocando temas tan interesantes?
Es lo que se conoce como un segundo prime time. Un viernes a las once y media sigue siendo un horario de máxima audiencia, aunque el prime time real es a las diez de la noche. Además, los contenidos de este tipo de programas encajan más en nuestro horario, cuando no hay niños y el espectador es más adulto. Es un público que hace más por ver estos contenidos, que no pasa por ahí zapeando. Está interesado en la información y está también habituado a que en Cuatro los viernes, después de Callejeros, le ofrezcan un reportaje nacional o internacional normalmente interesante.
Es cierto que muchos reportajes son internacionales: México, el Magreb, Venezuela… ¿Vuelve a viajar con REC?
Diría todo lo contrario. Este proyecto me está atando más que nunca a la redacción. Dirigir un programa y moderar un debate que se emite todos los domingos en CNN+ me obliga a quedarme en Madrid. El programa está bien empaquetado: un reportaje que se emite los viernes y que se redifunde en CNN+ los domingos con un debate posterior y con una serie de analistas que hablan sobre el tema más allá del reportaje. Por este motivo viajo mucho menos y estoy como un tigre metido en una jaula.
¿La dirección de un programa y un debate semanal es un reto diferente a sus anteriores trabajos?
Es la primera vez que manejo un programa como tal, aunque ya estoy acostumbrado de ocasiones anteriores al manejo de equipos y a tomar decisiones en situaciones más o menos extremas.
Pero ahora son otro tipo de tareas y otro tipo de negociaciones; hay que anticiparse a los temas, ver cómo está llegando el espacio al público, alternar temas nacionales con internacionales, etc. Sobre todo la preparación del debate semanal es lo más complicado.Moderar un debate es algo que nunca había hecho; sí que había participado, pero no lo había moderado. Cada semana se habla de un tema y es necesario mucho tiempo para documentarse sobre esos asuntos.
El formato de REC da mucho protagonismo al periodista. ¿No parece ahora demasiado estrella?
Hoy en día todo el mundo tiene un teléfono móvil con una cámara de fotos que tiene vídeo. Todo el mundo se ha habituado a unos códigos de imagen que ya no son los de la televisión formal de antes. Ahora se trabaja más a trompicones, y eso nos permite acceder a una forma de contar las cosas más cercana, quizás más próxima al voyeurismo. El mismo tamaño de las cámaras te permite meterlas a mucho sitios. Por eso decidimos, después de analizar al espectador español actual, que como elemento novedoso íbamos a introducir la figura del periodista narrador. Frente a la escuela oficial que colocaba al periodista como voz en off hemos optado por que el periodista aparezca en pantalla y también hemos decidido contar cómo se hace el reportaje. Descubrir cómo detrás de una historia a veces hay un ingrato trabajo de un reportero o simplemente una flor en el culo, porque de repente te sale todo a la primera.
Ha estado en Irak, Corea del Norte, en la frontera mexicana, con Al Qaeda del Magreb… ¿Cómo consigue los contactos y fuentes para las investigaciones?
Forma parte también del formato de REC, el enseñar cómo se accede a un país, cómo te vas buscando la vida hasta que encuentras las fuentes. Hay de todo, algunos te piden dinero, otros te piden favores, otros te ayudan porque les caes bien… Enseñar eso nos permite ayudar a que la historia avance y nos da la posibilidad de enseñar la trastienda de la historia.
¿El suyo es un programa caro de producir?
No es tan caro, más bien lo contrario. Probablemente cueste más un programa de tertulianos a los que hay que pagar un dinero fijo por ir a hablar de lo que sea, que un programa de reportajes donde el reportero no se pasa la jornada en piscinas de hoteles de cinco estrellas, sino que se busca la vida, agarra taxis en la calle, etc... No es caro. REC ha demostrado que se puede hacer un programa serio de información siendo a la vez rentable. Por eso digo que nuestro coste es barato.
¿Por qué no hay más programas informativos o de investigación en la televisión habiendo, como hay, 32 canales en estos momentos?
Porque la información y el reportaje periodístico no han funcionado nunca en este país. No es que las cadenas no quieran apostar, sino que la audiencia no suele acompañar. Estamos siempre en lo mismo. REC da un buen resultado en Cuatro pero Sálvame de Luxe o DEC doblan el resultado. La gente prefiere ver a Belén Esteban o a Bárbara Rey.
¿Continua el programa en septiembre?
En principio sí, pero nunca se sabe. Estamos en un momento de transición o de fusión y nunca se puede saber lo que puede ocurrir. Pero la idea es seguir en septiembre, renovados y con más gente.
¿Se venden o emiten estos reportajes en el extranjero?
En todas las televisiones hay un departamento de ventas externas que es el que comercializa los reportajes, aunque en el caso de REC lo desconozco. Pero en los tiempos de Internet, un programa a la mañana siguiente lo tienes en Youtube o en la página web de la propia cadena, luego su venta se devalúa mucho.
¿Cuál es el destino más peligroso en el que ha estado últimamente?
México, haciendo una historia sobre narcotráfico en la ciudad de Tijuana. Estuvimos en un tiroteo entre el Ejército y los sicarios, y éstos acabaron todos muertos. Fueron cinco cadáveres y nos tocó estar dos horas detrás de una farola, escondidos…
¿Es difícil mantener la neutralidad cuando uno se mete tanto en las historias que cuenta?
La objetividad no existe. Tampoco la neutralidad, al menos en mi opinión. A lo más que nos podemos acercar los periodistas es a la imparcialidad y a asumir que por nuestra preparación y por nuestra experiencia estamos obligados a contrastar todos los puntos de vista, para dar todas las opiniones y sacar nuestras propias conclusiones. Lo podemos llamar honradez o profesionalidad, pero no neutralidad o imparcialidad.
¿Se suele recibir feedback de los reportajes por parte de los protagonistas?
Sobre todo en los de temática nacional. Algunos de los protagonistas vienen al debate para hablar en público y decir si les gustó nuestro reportaje o no. En estos tiempos de Internet también hay mucho feedback a través de la red, sobre todo si son temas calientes. Cuando emitimos el reportaje sobre la Venezuela de Chávez, al buzón del programa llegaron decenas de emails de apoyo diciendo que habíamos retratado una realidad terrible y a mi buzón personal todas las críticas y los insultos, diciendo que dábamos una visión nefasta. Te sirve también para orientarte un poco de cómo lo estás haciendo. Cuando emites un reportaje de estas características, en esos correos quedan reflejadas las dos opiniones. Usted viaja por los cinco continentes.
¿En Europa entendemos qué está pasando en el mundo?
Creo que nuestra sociedad no está demasiado habituada a tener curiosidad por lo que pasa alrededor y, en segundo lugar, tampoco en hacer el ejercicio de compararse con lo que ocurre en otros lados. Y eso es un problema endémico que tenemos, y al final resulta que los que leemos las páginas de información internacional somos cuatro personas y poco más. Echo de menos que cuando hablemos de crisis y de qué mal lo está haciendo el Gobierno miremos alrededor y veamos lo bien o mal que lo están haciendo otros gobiernos del mismo signo político o del signo contrario, para tener elementos de valoración. Y ese es un ejercicio que no hacemos.
¿Cómo lleva usted la popularidad?
La sobrellevo. Es algo consustancial y tienes que asumirlo, pero en mi caso la asumo desde la responsabilidad, porque mi cara representa a un medio de comunicación y a una forma de hacer periodismo o de entender el mundo, y tienes que ser consecuente con esos valores que representas. Que la gente te entre en un bar a contarte cosas es algo que tienes que asumir que va a pasar y debes poner la mejor de las caras. Es muy diferente la popularidad del famoseo. Por eso yome considero popular, no famoso, que tiene otras connotaciones. Soy conocido por mi trabajo y la mayor parte de la gente que te habla lo hace por algo relacionado con tu trabajo y con un tono determinado.
¿Le han llegado ofertas para trabajar en alguna televisión internacional, como CNN USA o Al Jazeera?
No, siempre tienes trabajos para otras cadenas puntuales, sobre todo de Sudamérica, o colaboraciones internacionales, pero yo estoy muy a gusto donde estoy. Vamos, que me quede como estoy. Cobro lo mismo si me disparan o si estoy sentado en el despacho.
¿Qué reportaje le queda pendiente de hacer o le gustaría hacer?
Me encantaría seguir muy de cerca el proceso de disolución de ETA.
¿El haber sido padre cambia la forma de actuar?
Sí, ser padre te hace ser menos osado y más cerebral. Valoras más las consecuencias, lo que te pueda pasar, y no porque te suceda a ti mismo, sino por el mal que le pueda acarrear a la gente que te rodea. Digamos que el tener una niña te da otro campo de sensibilidad periodística que en principio está vedado al que no es padre o madre, porque desarrollas otro tipo de sentimientos.