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30/11/2010

A la caza del mayor ciberladrón

A la caza del mayor ciberladrón
El joven estaba en efecto realizando una operación de "retirada de efectivo", tal como más tarde admitiría. Había programado un montón de tarjetas de crédito sin datos con números de tarjetas robados y estaba sacando todo el dinero que podía de cada cuenta. Lo había hecho unos minutos antes de las 12 de la noche, hora límite diaria para retirar dinero y el momento en que el cajero puede dar el doble de dinero con otra retirada en efectivo unos minutos más tarde. El policía le preguntó su nombre y aunque el hombre tenía varios alias en Internet, le dio el suyo verdadero. "Albert Gonzalez", contestó.

Albert Gonzalez fue detenido y rápidamente conducido hasta la oficina del fiscal de Nueva Jersey en Newark, quien, junto con agentes del destacamento oficial de delitos informáticos del FBI, estaba investigando sin mucho éxito el fraude de tarjetas de crédito y débito en los cajeros automáticos de la zona. Gonzalez fue interrogado y pronto se descubrió que era un tipo pecualiar. No solamente poseía los datos de millones de cuentas de tarjetas almacenados en el ordenador de su apartamento en Nueva Jersey, sino que además tenía un truco para explicar online su experiencia como defraudador de tarjetas de crédito.

Tal como descubrirían los agentes del orden público, Gonzalez era un prometedor intermediario de shadowcrew.com, un ciberbazar de programas piratas que se expandió a principios del año 2000 durante el boom del comercio en Internet. Shadowcrew tenía cientos de miembros en Estados Unidos, Europa y Asia. Según me explicó un fiscal federal, era "una especie de eBay, monster.com y MySpace, pero dedicada al delito informático".

Tras un par de interrogatorios, Gonzalez aceptó ayudar al Gobierno y así evitar un proceso judicial. "Tenía 22 años y estaba asustado", me comentó más tarde. Gonzalez se convirtió en el confidente de delitos informáticos más valioso que el Gobierno de EE UU haya tenido jamás. Su ayuda permitió a la policía acusar a más de una docena de miembros de Shadowcrew, por lo que los agentes asignados a Gonzalez, empleados del FBI, le convencieron para que por su propia seguridad se trasladara a vivir a Miami, su ciudad natal. Después de prestar su ayuda en otra investigación, a principios de 2006 se convirtió en un confidente a sueldo del FBI en Miami. El hombre del FBI que mejor llegó a conocer a Gonzalez, el agente Michael (apodo de su verdadero nombre), fue trasladado a Miami y trabajó con Gonzalez en una serie de investigaciones en las que realizaron un trabajo tan extraordinario que la agencia le pidió que participara en seminarios y conferencias. "Parecía que estaba intentando hacer lo correcto", comentaba Michael.

Y sin embargo no era así. Durante los muchos años que trabajó para el Gobierno, Gonzalez, su banda de hackers y otros seguidores tuvieron acceso aproximadamente a 180 millones de cuentas de tarjetas de pago que estaban guardadas en la base de datos de clientes de algunas de las empresas norteamericanas más conocidas.

En la sentencia dictada el pasado marzo en la que fue condenado a dos penas simultáneas de 20 años, la mayor sentencia jamás dictada a un norteamericano por un delito informático, el juez dijo: "Lo que me pareció terrible fue que usted engañó a la agencia del Gobierno con la que al mismo tiempo estaba colaborando, por lo que usted era un agente doble".

Gonzalez compró su primer ordenador cuando tenía 12 años. A los 14 entró ilegalmente en los ordenadores de la NASA, con lo que consiguió que los agentes del FBI fueran a visitarle a su colegio en Miami. Pero Gonzalez no se amilanó. Organizó un grupo de black hats –un tipo de hackers con tendencia a ir contra la autoridad– y consiguió cierta fama. Entonces abandonó sus estudios universitarios en la Universidad del Condado de Miami en el primer curso. Él mismo había aprendido, leyendo manuales de software, cómo atacar los ordenadores de los proveedores de servicios de Internet para conseguir banda ancha gratis. Se dio cuenta de que aún podía ir más lejos y obtuvo los nombres y claves de acceso de directores y ejecutivos.

El mejor amigo de Gonzalez, Stephen Watt, que se encuentra en estos momentos en la cárcel cumpliendo una condena de dos años por descifrar un programa de software que permitió a Gonzalez robar datos de tarjetas, describe a Gonzalez como "poseedor de una cualidad al estilo de Sherlock Holmes, producto de su buena educación".

Fue en 2003, justo después de haber aceptado convertirse en confidente, cuando Gonzalez ayudó al Departamento de Justicia y al FBI a preparar, en el transcurso de un año, una trampa ingeniosa para destapar Shadowcrew. Gonzalez era el cerebro de la Operación Firewall. Gracias a él, el Gobierno consiguió "poseer", según la jerga de los hackers, Shadowcrew. Compradores secretos se infiltraron en la red y siguieron el rastro de sus usuarios por todo el mundo; con el tiempo, los funcionarios incluso consiguieron transferir el sitio a un servidor seguro controlado por el FBI. Gonzalez convenció a los usuarios de Shadowcrew para que se comunicaran a través de una red privada virtual, un canal seguro que comunicaba a los ordenadores entre sí enviando mensajes codificados que él mismo introducía en el sitio. Esta red privada virtual tenía una característica especial: estaba intervenida por orden judicial.

Gonzalez trabajó con los agentes durante varios meses. La mayoría de ellos le llamaban Albert. Otros le conocían como Soup, por el nombre que había dado a su antigua pantalla, Soupnazi. "Haber pasado tanto tiempo con un confidente que estaba profundamente metido en una trama de delito informático fue una experiencia totalmente nueva para nosotros", explica un fiscal del Departamento de Justicia. "Fue una experiencia de las que dejan huella".

El 26 de octubre de 2004, Gonzalez fue trasladado a Washington, donde se estableció el centro de control de la Operación Firewall en las oficinas centrales del FBI. Consiguió sus objetivos en una sesión de chat. A las nueve de la noche, los agentes comenzaron a derribar puertas. Hacia la medianoche, 28 personas habían sido detenidas en ocho Estados norteamericanos y en seis países, la mayoría de ellas a escasos metros de sus ordenadores. Con el tiempo, otras 19 fueron acusadas. Según algunas informaciones, el Gobierno nunca antes había logrado llevar a cabo un caso tan importante y con tanto éxito contra el delito informático.

Un día después del asalto, los funcionarios del FBI pusieron en la página de inicio de Shadowcrew una fotografía de un matón jorobado, sin camisa, en la celda de una cárcel, con un tatuaje en el que se podía leer: "¡Póngase en contacto con su agente local del FBI de Estados Unidos… antes de que nosotros contactemos con usted!".

"La investigación resultó apasionante", me comentó un día Gonzalez mientras hablábamos sobre Shadowcrew. "Desenmascararles, conocer sus identidades. Sin embargo, cuando pienso en ello, me parece que fue bastante fácil. Cuando alguien confía en uno, puedes bajar la guardia".

Sin embargo, "tenía mala conciencia por todo lo que había pasado". "A diferencia de otros confidentes, tuve un dilema moral", me confesó también. En otra ocasión, cuando estaba hablando sobre el tema, Gonzalez me escribió una carta: "Me gustaría dejar una cosa bien clara… siempre he sido leal a la comunidad de los black hats".

Tras la Operación Firewall, Gonzalez volvió a Miami a finales de 2004. Por entonces estaba investigando sobre la vulnerabilidad de las redes inalámbricas en las empresas. Gonzalez estaba especialmente interesado en las posibilidades de una técnica conocida como wardriving. Los hackers, provistos de portátiles y antenas de radio de gran alcance, aparcan sus coches o furgonetas en los parkings de las grandes tiendas de ordenadores para detectar las redes wifi de las empresas más vulnerables.

Gonzalez contactó de nuevo con Christopher Scott –un viejo amigo de una red social en Internet, EFnet, frecuentada por black hats–, que estaba dispuesto a hacer un trabajo especial. Scott comenzó a intercambiar datos comerciales de la autopista 1 de Miami para buscar objetivos wardriving. Sus experimentos en BJ's Wholesole Club en Miami y en DSW tuvieron éxito. Robó cerca de 400.000 cuentas de tarjetas del primero y un millón del segundo. Le explicó a Gonzalez cómo lo había hecho y le pasó los números de tarjetas.

El verano siguiente, Scott aparcó su coche delante de una de las tiendas Marshall. Consiguió la ayuda de Jonathan James, un menor muy conocido entre los black hats de Miami por haber sido el primer joven norteamericano encarcelado por delitos informáticos. Scott pirateó la red wifi de Marshalls y, junto a James, comenzó a navegar dentro del sistema: capturaron nombres de usuario y claves de acceso, lo que permitió a Gonzalez entrar en la red; atacaron los servidores de la central de Marshalls en Framingham, Massachusetts y en TJX, una filial de la empresa, y localizaron los servidores que alojaban las operaciones con antiguas tarjetas de las tiendas.

A finales de 2006, Gonzalez, Scott y James tenían información de más de 40 millones de tarjetas. Utilizaron los mismos métodos para piratear los ordenadores de OfficeMax, Barnes & Noble, Target, Sports Authority y Boston Market, y probablemente de muchas otras empresas que nunca detectaron que sus equipos hubieran sido pirateados, o al menos no lo notificaron a las autoridades.

Al mismo tiempo que robaba datos de tarjetas bancarias, Gonzalez participaba en una organización internacional. Tomó contacto con un ucranio, Maksym Yastremskiy, que le vendió un conjunto de números de tarjetas de consumidores de Estados Unidos, América del Sur, Europa y Asia, y compartió las ganancias con él. Gonzalez contrató a otro amigo de EFnet, Jonathan Williams, para sacar dinero de todos los cajeros del país. Un amigo de Watt en Nueva York recogía los envíos de dinero en efectivo que Williams y Yastremskiy habían enviado. Entonces, el amigo de Watt enviaba el dinero a Miami o a un apartado de correos que James había creado con la colaboración de un intermediario. Gonzalez creó sociedades ficticias en Europa. Para cobrar y lavar el dinero abrió una cuenta e-gold y cuentas WebMoney difícilmente controlables. Por último, contactó con dos hackers del este de Europa a quienes solamente conocía por los nombres que mostraban en su pantalla, Annex y Grig, y que estaban dispuestos a entrar en los procesadores de datos de las tarjetas de crédito americanas, el centro neurálgico de las ventas al por menor. "Muchas veces me he preguntado por qué hice todo esto", me dijo recientemente Gonzalez desde la cárcel un día mientras hablábamos por teléfono. "Sobre todo lo hice por dinero. El dinero que ganaba en el FBI no era suficiente y yo lo necesitaba. Cuando me di cuenta, la bola de nieve ya se había formado y era difícil detenerla. Intenté dejarlo, pero no pude". Afirma que sus intenciones eran en parte buenas. Lo que realmente él quería era ayudar a Patrick Toey, un amigo íntimo y hacker que más tarde le ayudaría en otro trabajo.

A diferencia de Gonzalez y de Watt, Toey, de 25 años, tuvo una educación complicada. Tras abandonar sus estudios, tuvo que ayudar a su madre, a su hermano pequeño y a su hermana pirateando ordenadores. Gonzalez prestó su apartamento de Miami a Toey sin cobrarle ni un céntimo. La casa era de su propiedad, pero él prefería vivir en casa de sus padres. Dice que le encantaba cómo cocinaba su madre y jugar con su sobrino. Además, de esa forma tenía más facilidad para lavar el dinero.

A Gonzalez le entusiasmaban también los retos que le proporcionaba el delito informático. No es un programador que destaque por su talento, sino por la forma especial que tiene para introducirse en los sistemas y en las cuentas. A menudo tengo la impresión de que para Gonzalez el delito informático era como un recurso de apelación.

Pero lo cierto es que le gustaba robar. "La emoción siempre conseguía vencer cualquier sentimiento moral que pudiera sentir", me dijo. Y también le gustaba gastar. En parte, aunque no del todo, se puso a explicarme su plan en la operación "hazte rico o muere en el intento". No quiso decirme cuánto dinero había conseguido, pero está claro que está obteniendo beneficios de los millones de dólares que robó. Parte de ese dinero fue a parar a Toey, pero probablemente nada fue para Watt.

En la primavera de 2007, Gonzalez estaba cansado de trabajar para el FBI. "Siempre llegaba tarde", según la opinión del agente Michael, que habló con otros agentes sobre la posibilidad de controlar a Gonzalez. "No quería estar aquí". Además estaba cansado del wardriving. Buscaba nuevos desafíos.

González puso toda su atención en TJX, en parte porque almacenaban antiguas transacciones, pero se dio cuenta de que muchas de las tarjetas estaban caducadas. Necesitaba encontrar una manera de conseguir los números de tarjetas justo después de que los clientes las hubieran utilizado. Era posible. Consiguió averiguar cómo meterse en los terminales punto de venta de las tiendas y en los datáfonos de los supermercados, de las gasolineras, de los almacenes o de cualquier otro comercio donde se pudiera comprar algo.

Gonzalez y Toey recorrieron las tiendas de Miami para ver las marcas de los terminales con los que trabajaban. Gonzalez descargó manuales y esquemas de software. Antes de esto, Williams había visitado una tienda de OfficeMax cerca de Los Ángeles donde desenchufó un terminal y salió de la tienda con él. Algunos hackers que trabajaban con un contacto de Gonzalez en Estonia atacaron los ordenadores de la central de Micro Systems en Maryland, el mayor fabricante de sistemas de puntos de venta, y robaron software y una lista con los nombres y claves de acceso de los empleados y se la enviaron a Gonzalez.

Entonces, una vez que Toey le introdujo en el sistema, Gonzalez ya no tuvo que rastrear en las bases de datos para conseguir información valiosa. Podía acceder directamente a los servidores donde llegaban los datos de las tarjetas recién utilizadas, milésimas de segundos antes de que la información fuera enviada al banco para su aprobación. Realizó esta operación en JC Penney, en las tiendas de ropa Wet Seal y en Hannaford Brothers, una cadena de tiendas de alimentación. Su contacto en Estonia utilizó la misma técnica en Dave & Buster's. "Cada vez que un comercio pasaba una tarjeta, los datos quedaban registrados en nuestros ficheros", explica Toey. "Nadie podía hacer nada".

Unos días antes de la Navidad de 2006, los abogados de TJX llamaron alarmados al Departamento de Justicia y a Stephen Heymann, ayudante del fiscal de Estados Unidos en Massachusetts. Una empresa de tarjetas de crédito había contactado con la compañía, ya que, al parecer, habían descubierto el robo de un gran número de tarjetas que se habían utilizado en Marshalls y en T. J. Maxx. TJX había examinado sus servidores en Framingham y lo que habían descubierto era una catástrofe. Creían que durante casi un año y medio, "los datos de aproximadamente la mitad de las transacciones realizadas con tarjetas en comercios de Estados Unidos, Puerto Rico y Canadá" habían sido robados. Fue el mayor robo de datos de tarjetas en la historia de Estados Unidos y no había ninguna prueba de ello.

En 2007, los abogados de Dave & Buster's llamaron al FBI. Esta empresa también había sufrido ataques, pero su caso era diferente. Los ladrones se las habían ingeniado para acceder al sistema de puntos de venta. En verano, Heymann y Kim Peretti, fiscal jefe de delitos informáticos del Departamento de Justicia, tenían sobre su mesa una gran cantidad de datos, montones de posibles pruebas y ningún rastro sobre a quién tenían que perseguir. Desesperados, necesitaban encontrar una pista como fuera.

Y les llegó de la mano de los viejos amigos de Peretti en el destacamento oficial de delitos informáticos del FBI. Resultó que, durante dos años, un agente secreto de la oficina de San Diego había estado comprando a Yastremskiy tarjetas de memoria. El agente viajó a Tailandia y a Dubai para encontrarse con el ucranio y en Dubai copió el disco duro del portátil de Yastremskiy sin que este se diera cuenta. Especialistas en informática del FBI peinaron la copia del disco duro y descubrieron que Yastremskiy guardaba meticulosamente los documentos. Desde hacía años, había salvado y catalogado todas las listas de sus clientes y los mensajes que había recibido. En los registros encontraron a un compañero de chat que parecía ser su mayor proveedor de datos de tarjetas robadas. Sin embargo, todo lo que pudieron conseguir de esta persona fue un número de registro de mensajería instantánea, pero ninguna información personal.

Yastremskiy fue detenido en julio de 2007 en un club nocturno en Turquía. El FBI consiguió de él una prueba muy útil. Su proveedor anónimo le había pedido que le consiguiera un pasaporte falso. Según le había comentado, uno de sus proveedores había sido detenido y quería ayudarle sacándolo de EE UU. El problema: no sabía dónde había sido detenido.

Así que los agentes llamaron a cada una de las comisarías de policía y del fiscal del distrito de todo el país en las que hubieran realizado una detención similar o estuvieran trabajando en un caso parecido. La investigación les condujo a una cárcel de Carolina del Norte donde se encontraba Williams. Había sido detenido llevando encima 200.000 dólares en efectivo. Los agentes del FBI conectaron un pendrive que Williams llevaba en el momento de su detención y encontraron un fichero que contenía una fotografía de Gonzalez, un historial de crédito y la dirección de su hermana María en Miami. "El archivo era una medida de seguridad en caso de que Gonzalez intentara contactar conmigo", me comentó Williams desde la cárcel el pasado mes de junio. Entonces, los funcionarios siguieron la pista de los paquetes que Williams había enviado al apartado de correos de Miami. Esto condujo al FBI hasta James. Registraron los archivos de la policía y descubrieron que en 2005 un oficial de policía le había detenido de madrugada en Palmetto Bay (Florida), junto a Scott, en el parking de una tienda.

El momento culminante llegó cuando los funcionarios del FBI finalmente consiguieron la información del número de registro de mensajería instantánea de quien estaba suministrando a Yastremskiy los datos de tarjetas bancarias. No había una dirección ni un nombre, pero sí una dirección de correo electrónico: soupnazi@efnet.ru. Era la prueba evidente para quien conociera a Gonzalez.

Enseguida, la operación "hazte rico o muere en el intento" se puso en marcha. La policía registró los domicilios de Scott y de Gonzalez. Los agentes detuvieron a Scott y se llevaron nueve ordenadores y 78 plantas de marihuana. En la casa de Gonzalez encontraron varias drogas de diseño y a un medio dormido Toey. Este fue conducido a Boston para prestar declaración ante un jurado de acusación. Les dijo a Heymann y a Peretti dónde localizar las cuentas e-gold y WebMoney y los servidores que estaban alojados fuera del país. Gracias a estos servidores pudieron localizar a Watt, que había vuelto a su apartamento de Greenwich Village, donde se encontró a un grupo de policías esperándole. También registraron la casa de Gonzalez, pero Albert no estaba allí.

Finalmente la policía le localizó el 7 de mayo de 2008 a las siete de la mañana en la suite del hotel National en Miami Beach. Junto a él había una mujer croata, dos portátiles y 22.000 dólares. Comenzó a hablar rápidamente. Meses después condujo a los agentes del FBI hasta un contenedor enterrado en el jardín de la casa de sus padres en el que había 1,2 millones de dólares. El abogado de Gonzalez le aseguró que para el Gobierno era un caso que no tenía mucha consistencia. Las pruebas electrónicas a menudo no se sostienen, afirmó.

Esto fue antes de que los abogados de Heartland Payment Systems en Princeton (Nueva Jersey) hubieran llamado a Peretti a principios de enero de 2009. Heartland, una de las empresas más importantes del país de datáfonos, había sido atacada. Pronto Gonzalez le confesó a Peretti que había ayudado a Annex y a Grig a entrar en Heartland a través de una técnica conocida como inyección SQL. Por entonces, en Heartland ya se habían dado cuenta de que algo no funcionaba bien. Este robo había sido demasiado importante: habían desprotegido los datos de 130 millones de transacciones. Gonzalez fue acusado en Nueva Jersey, Nueva York y Massachusetts (donde había pruebas más contundentes del caso).

En la sentencia dictaminada en marzo, Gonzalez fue declarado culpable de todos los cargos. Teniendo en cuenta el tiempo que pasó en prisión antes de la condena y el buen comportamiento, probablemente saldrá de la cárcel en 2025.

En mayo, Toey ingresó en prisión para cumplir una condena de cinco años, y Scott, una de siete. A Yastremskiy le cayeron 30 años en una cárcel de Turquía. Watt, que afirmó que nunca supo muy bien para qué quería utilizar Gonzalez su software y no quiso dar información sobre Gonzalez al jurado o al fiscal, ha sido condenado a dos años.

Según el fiscal general Eric Holder, TJX, Heartland y otras empresas víctimas de los ataques de Gonzalez tuvieron que hacer frente a más de 400 millones de dólares en reembolsos y honorarios de abogados y forenses. Al menos 500 bancos se vieron afectados por el ataque a Heartland. En Estados Unidos, el fraude online continúa en auge, aunque las estadísticas muestran una caída importante en 2009 respecto a años anteriores, cuando Gonzalez estaba en activo.

Tras la sentencia, Gonzalez fue trasladado al Metropolitan Detention Center (MDC) en Brooklyn (anteriormente había estado en una prisión de Michigan). Situado entre un tramo de la autopista de Brooklyn a Queens y Gowanus Bay, el MDC es un sitio horrible incluso para ser un centro penitenciario. "Este lugar es terrible", dijo el agente Michael. "Pero ¿quiere que le diga una cosa? Cuando se juega con fuego, esto es lo que se consigue".

Incluso el propio Gonzalez está impresionado por la poca sensibilidad que el Gobierno muestra por su confort. Dice que siempre imaginó que algún día iba a pasarle algo así, "pero nunca pensé que iba a estar tan mal".

El País
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Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

29/07/2026

Corea del Sur: Donde el futuro choca con la tradición ¡y sorprende en cada esquina!

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Hay que evitar si se puede los meses de verano (julio y agosto), ya que coinciden con el monzón (lluvias intensas) y un calor húmedo muy pesado. ¿Cómo manejarse?: imprescindibles tecnológicos En Corea no funcionan Google Maps ni Apple Maps para navegar a pie o en coche con precisión debido a restricciones de seguridad nacional. Para sobrevivir como un local, descarga estas aplicaciones antes de volar: Naver Map o KakaoMap: Son los navegadores locales. Te dirán exactamente qué metro tomar, el andén, el tiempo de trayecto e incluso la ruta a pie más rápida. Papago: El traductor definitivo creado por Naver. Funciona mucho mejor que Google Translate para el coreano, permitiéndote traducir texto, voz y carteles en tiempo real con la cámara. KakaoT: La aplicación para pedir taxis oficiales (equivalente a Uber), muy útil si te cansas del transporte público a altas horas de la noche. ¿Cómo moverse?: Conectividad y Transporte Tarjeta T-Money: Nada más llegar al aeropuerto o en cualquier tienda de conveniencia (como CU o GS25), compra una tarjeta T-Money física o digital. Es una tarjeta recargable que sirve para pagar el metro, los autobuses e incluso en algunas tiendas. Internet: Lo más cómodo es llevar una eSIM contratada desde casa o alquilar un Pocket WiFi en el aeropuerto al aterrizar. La conexión en Corea es de las más rápidas del planeta, así que volarás digitalmente. ¿Dónde comer y qué pedir? Comer en Corea es una experiencia social increíble. En algunos restaurantes elegantes con suelo de tatami, es obligatorio quitarse el calzado en la entrada. Olvídate de los modales occidentales: aquí se comparte todo al centro de la mesa. Platos que debes probar sí o sí: Kimchi: Es un icono de la cocina coreana. Parece una sencilla combinación fermentada de verduras en salmuera sazonadas pero se le suele añadir mariscos frescos o col china y otras cosas, hasta conseguir 200 tipos de kimchis. Los coreanos suelen preparar distintos tipos para consumir a lo largo del año, incluso se han diseñado frigoríficos especiales para conservarlo. Samgyeopsal: Panceta de cerdo a la brasa que tú mismo cocinas en la mesa. Bibimbap: Es muy popular, colorido y nutritivo ya que combina diferentes ingredientes como arroz, diversas verduras, carne de res, gochujang (salsa picante a base de chiles rojos) y aceite de sésamo. Korean Fried Chicken: El pollo frito crujiente coreano (suele acompañarse con cerveza helada, una combinación clásica llamada Chimaek). Tteokbokki: Pasteles de arroz glutinoso en una salsa roja picante (perfectos para un puesto callejero). Comienza el viaje: Seúl imprescindible Si tienes pocos días para descubrir Seúl, donde suele comenzar el viaje por Corea, la clave es combinar los contrastes que hacen única a esta megalópolis: palacios imperiales milenarios, mercados tradicionales caóticos y barrios ultra modernos. Este es el itinerario definitivo para exprimir al máximo lo mejor de la capital coreana: El contraste de palacios e historia viva Es casi imprescindible comenzar el recorrido por el Palacio Gyeongbokgung, es el más grande y espectacular de los cinco grandes palacios de la dinastía Joseon. No te pierdas el Cambio de Guardia Real (suele ser a las 10:00 y a las 14:00). Un consejo: Si vas vestido con un hanbok (el traje tradicional coreano), la entrada al palacio es totalmente gratis. Justo al lado del palacio se encuentra la Aldea Bukchon Hanok, un barrio de callejuelas empinadas flanqueadas por cientos de casas tradicionales de madera y tejados curvados (hanok). Las vistas de los tejados tradicionales con los rascacielos modernos al fondo son icónicas. Se puede terminar el día en el Mercado de Gwangjang, uno de los más antiguos y animados de Seúl. Es el paraíso de la comida callejera. Hay que probar los mayak gimbap (rollitos de arroz), los fideos cortados a mano (kalguksu), y las tortitas de judías mungo o soja verde (bindaetteok). Si hubiera que elegir lo mejor de Seúl, sin duda es su capacidad única para fundir pasado y presente. La magia reside en caminar por una avenida futurista rodeada de pantallas gigantes y tiendas de alta tecnología, doblar una esquina y encontrarte de repente con un palacio real del siglo XIV o con un arroyo restaurado (como Cheonggyecheon) donde la gente descansa descalza al atardecer. Es una ciudad que te atrapa porque respeta profundamente sus raíces mientras acelera hacia el futuro. 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Allí podrás conocer a las Haenyeo, mujeres, muchas de ellas octogenarias, que practican el buceo libre a pulmón hasta a 10 metros de profundidad sin bombona de oxígeno para pescar marisco fresco. Su valentía y tradición forman parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. También hay que subir a la cima volcánica Seongsan Ilchubong (perfecta para ver amanecer), las cascadas de Cheonjiyeon y recorrer alguna de sus rutas costeras flanqueadas por campos de mandarinas y estatuas de piedra volcánica (Dolhareubang). Jeonju: Tradición y el origen del plato nacional. Si buscas el verdadero sabor de la cultura tradicional y de la gastronomía, este es tu sitio. Su Aldea Tradicional (Jeonju Hanok Village) cuenta con más de 800 casas de estilo clásico. Además, Jeonju es mundialmente famosa por ser la cuna oficial del Bibimbap (el plato de arroz con verduras, carne y salsa picante servido en cuenco caliente), así que comer aquí es obligatorio. De compras por Corea Corea del Sur es un auténtico paraíso para las compras, y lo mejor es que puedes encontrar desde auténticas joyas culturales hasta productos de tecnología y cosmética a precios imbatibles que en Europa o América costarían el doble. Aquí tienes la guía definitiva de qué comprar y qué resulta especialmente económico: Cosmética Coreana: La gran ganga. Si hay algo que vale la pena comprar en cantidades industriales en Corea, es cosmética. Las marcas locales como Innisfree, Etude House, Missha o Laneige son famosas en todo el mundo por su calidad innovadora. Mascarillas faciales de un solo uso (pueden costar desde menos de 1 euro la unidad en tiendas como Olive Young), cremas hidratantes, protectores solares de textura ultraligera y tintes labiales. En Seúl encontrarás tiendas en cada esquina (especialmente en el barrio de Myeongdong) con ofertas constantes de "compra 10 y llévate 10 gratis" o packs promocionales muy económicos. Papelería creativa y diseño cuqui. A los coreanos les encanta el diseño bonito y minimalista. Las tiendas de papelería son un peligro porque querrás llevártelo todo: Agendas, libretas ilustradas, washi tapes (cintas decorativas), pegatinas y estuches con diseños adorables de personajes locales como los de Kakao Friends o Line Friends. Son económicos (suelen costar pocos wones), ocupan muy poco espacio en la maleta y son el regalo perfecto y original para amigos y familiares. Té verde de Jeju e infusiones tradicionales. La isla volcánica de Jeju y la zona de Boseong son famosas por sus plantaciones de té. Entre los mejores está el té verde orgánico de alta calidad o tés tradicionales coreanos a base de raíces y frutas (como el omija, el té de cinco sabores, o el yuja-cha, una mermelada dulce de cítricos que se mezcla con agua caliente). Son ligeros, fáciles de transportar y una forma deliciosa de revivir el viaje al volver a casa. Calcetines originales y divertidos. Puede sonar a tópico, pero los calcetines en Corea son toda una institución cultural. Calcetines con estampados hipercoloridos, caras de dibujos animados, animales, obras de arte famosas o motivos típicos coreanos. Se venden en puestos callejeros (como en los mercados de Myeongdong o Hongdae) por precios ridículos (a veces a 1 o 2 euros el par). Tienen una calidad excelente, son súper suaves y duraderos. Palillos y juegos de cubiertos de acero inoxidable. A diferencia de Japón o China, donde se usan palillos de madera o bambú, en Corea tradicionalmente se utilizan palillos planos de acero inoxidable, acompañados de una cuchara alargada. Son también un original recuerdo para practicar al volver a casa. También vale la pena comprar un juego de cubiertos tradicionales coreanos (sujeo), a menudo decorados con grabados de nácar o estuches elegantes. Es un recuerdo con mucha identidad cultural, barato y que durará toda la vida en tu cocina. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo) Cuando el avión despegue de vuelta a casa y dejes atrás el mar de luces de Seúl, el aroma a brochetas picantes de los mercados callejeros y el murmullo de las olas en las costas de Jeju, comprenderás que Corea del Sur deja una huella imborrable. No te llevarás solo una maleta llena de cosmética, calcetines coloridos y recuerdos únicos; te llevarás la calidez de su gente, el compás de una cultura que honra su pasado mientras acelera hacia el futuro y la certeza de que este viaje no fue solo un destino marcado en el mapa, sino un capítulo inolvidable de tu propia historia. Buen viaje (Annyeonghi gaseyo).

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

13/07/2026

De la piedra milenaria al cristal futurista: un viaje por la esencia de la China eterna

China no se visita, se experimenta. China es un país que no te deja indiferente; es un choque de escalas, de tiempos, de historias y de tecnología. El itinerario que comienza en los mostradores de Air China en Madrid, no es solo un vuelo directo de larga distancia; es un puente temporal que nos traslada a un universo donde el tiempo se mide en dinastías y la seda aún se hila a mano. Al llegar a un aeropuerto como el de Pekín-Daxing, lo primero que golpea al viajero no es el caos (como muchos esperan), sino un orden tecnológico casi abrumador y una primera visión de la capacidad china en cualquier modalidad. Cualquiera de los más de 100 millones de pasajeros que recibe al año no tarda más de 8 minutos en llegar a su puerta de embarque desde el centro, está equipado con reconocimiento facial para el check-in y sistemas robóticos de estacionamiento. Además, cuenta con un centro de transporte intermodal subterráneo que conecta directamente con trenes de alta velocidad que te llevan al centro de Pekín en menos de 20 minutos. Esta es solo la primera impresión de este país, a lo largo del viaje que propone Chinavisión Travel, especialistas en dar a conocer China a los turistas españoles. Un viaje en el que uno puede sentir el olor a comida callejera en un viejo callejón hutong cercano que, como las grandes avenidas presumen de una limpieza impecable y la sensación de seguridad absoluta. Donde el efectivo es casi una reliquia. Todo se mueve con códigos QR (Alipay o WeChat), o cámaras de reconocimiento facial que también permiten el pago, sin otro requisito, conviviendo con templos milenarios y maravillosos paisajes. Es como haber aterrizado en el año 2050 pero con los pies en la dinastía Ming. Explorar China es como hojear un libro de historia que cobra vida. El itinerario que propone Chinavisión Travel nos lleva por el "Triángulo de Oro" (Pekín, Suzhou, Hangzhou y Shanghái), donde cada parada revela una faceta distinta de la identidad asiática. Lo esencial de Pekín Hay que comenzar, naturalmente, por Pekín, una ciudad de escala titánica. La llegada es el impacto de lo colosal. Lo primero que nos golpea son las grandiosas medidas: avenidas de seis carriles, nudos de autopistas que parecen imposibles y una arquitectura que busca, ante todo, imponer respeto, y que también sirve de gigantescas pantallas donde mostrar todo tipo de productos de lujo... en un país que se dice comunista. De lo que más sorprende nada más pisar la calle es que, a pesar del tráfico denso, los miles de scooters eléctricos que inundan las calles no hacen ruido; se deslizan a nuestro lado como fantasmas, algo con lo que hay que tener precaución, ya siguen sus propias normas de circulación y entre ellas no siempre está el respetar los pasos de cebra. También sorprende la cantidad de coches eléctricos que ya hay en la ciudad, se calcula que más de la mitad ya lo son. Tras la breve estancia en algunos de los grandes hoteles (hay 190 de cinco estrellas en la ciudad), toca ir a lo esencial porque Pekín es gigantesco – 16.410 km² de superficie (el doble que toda la Comunidad de Madrid) y 22 millones de habitantes–. Y la primera visita es a la mítica Plaza de Tiananmén. Es el punto de partida obligado. No es solo una plaza, es mucho más que un espacio público; es el centro simbólico y político de China. Con una extensión de 44 hectáreas, es una de las plazas más grandes del mundo, y ha sido el escenario de los eventos más definitorios de la historia moderna del país. Su nombre significa "Plaza de la Puerta de la Paz Celestial", en referencia a la entrada principal a la Ciudad Prohibida que se encuentra en su extremo norte. Fue aquí donde Mao Zedong proclamó la fundación de la República Popular China en 1949. La plaza alberga edificios de gran importancia, como el Gran Salón del Pueblo (sede del Parlamento) y el Mausoleo de Mao Zedong, donde su cuerpo está embalsamado, como el de Lenin en la Plaza Roja de Moscú. A nivel internacional, es recordada principalmente por las protestas pro-democracia de 1989, que terminaron con una intervención militar. Hoy en día, es un lugar de altísima seguridad lleno de vallas que hace complicado el acceso al centro de la plaza, por lo que mejor ir con tiempo, y un destino imprescindible para entender la compleja identidad de la China contemporánea. Un palacio con 9.999 habitaciones El siguiente paso es la Ciudad Prohibida (se llama "Prohibida" porque, durante siglos, nadie podía entrar o salir del recinto sin el permiso explícito del emperador), se trata del complejo palaciego más grande del mundo; cruzando el Puente de las Aguas Doradas se entra en un complejo de 980 edificios y hay que prepararse para recordar los bellos nombres que aquí, y en toda China, tienen los palacios, jardines y monumentos: Salón de la Armonía Suprema, Puerta de la Pureza Celestial, Palacio de la Longevidad Tranquila, Pabellón de los Mil Otoños, Pabellón de la Fragancia de Buda, Salón de las Olas Generosas, Jardín del Humilde, Pabellón de la Luna que se encuentra con la Brisa, Altar de la Oración por las Buenas Cosechas... y así por miles en todo el país. Se dice que el palacio tiene 9.999 habitaciones, porque solo el Cielo podía tener 10.000. Es una obra maestra del Feng Shui. Todo el complejo está alineado de norte a sur y los colores predominantes son el amarillo (color exclusivo del emperador) y el rojo (buena fortuna). En las esquinas de los tejados, hay filas de pequeñas figuras de cerámica. Representan animales mitológicos y su función era proteger el edificio de los incendios y los malos espíritus. Cuanto más importante era el edificio, más figuras tenía; el Salón de la Armonía Suprema es el único que tiene el máximo permitido. En el sistema de construcción de las dinastías Ming y Qing, el número de figuritas siempre debía ser impar (3, 5, 7 o 9) según la importancia del edificio. El Salón de la Armonía Suprema es el único edificio en toda China que tiene permiso para romper esta regla y llevar 10, lo que reafirma que es el lugar de mayor rango de todo el imperio. Una muralla de 21.000 kilómetros El siguiente paso en el viaje es la Gran Muralla China, aunque, en realidad, habría que hablar de murallas, porque no es una sola línea continua, sino una red de murallas, fosos y torres de vigilancia construidas por diferentes dinastías a lo largo de más de 2.000 años. Su objetivo principal no era solo frenar invasiones (principalmente de los nómadas mongoles), sino funcionar como un sistema de fronteras, controlar el comercio de la Ruta de la Seda y servir como una "autopista" elevada para transportar tropas rápidamente. La sección más famosa y mejor conservada (la que construyó la dinastía Ming) mide unos 8.800 km. Aunque se ha dicho lo contrario, no se ve desde el espacio. Para su construcción se utilizaron diversos materiales, en las zonas desérticas usaron arena, grava y ramas de tamarisco. En las montañas, piedra caliza tallada. Pero el gran secreto de la dinastía Ming (la sección más famosa) fue el mortero de arroz pegajoso. Mezclaron cal con caldo de arroz flotante, lo que creó una especie de cemento súper flexible y resistente que evitó que creciera maleza y soportó terremotos. La construcción de la primera gran fase de la muralla (bajo el emperador Qin Shi Huang) fue sumamente costosa. Para financiarla, además de exprimir a la población con impuestos, el emperador creó una de las primeras loterías registradas de la historia. La excursión permite disfrutar de esta maravilla del mundo durante unas horas. Para aprovechar el día, vale la pena una parada para hacerse una foto frente al estadio Nacional de Pekín, construido para ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano de 2008 y que se conoce popularmente como nido de pájaro. Después, una visita a una fábrica de perlas y recorrer uno de sus hutongs en Rickshaws, su nombre proviene del término japonés jinrikisha, que significa "vehículo impulsado por fuerza humana” y es que es el conductor quien pedalea para avanzar. Al caer la noche, hay que pasear por la calle peatonal Wangfujing, que es un festín sensorial, y cenar un buen pato a la pekinesa. Antes de abandonar Beijing hay que hacer una visita al Templo del Cielo, ubicado en un parque donde los jubilados practican Tai Chi y juegan al Jianzi o bádminton con los pies, este templo es una joya de la arquitectura Ming. Allí está el llamado Muro del Eco que tiene una curiosidad acústica increíble. Si dos personas se colocan en extremos opuestos del muro circular y susurran, pueden escucharse perfectamente gracias a la curvatura y densidad del material. También está el Ciprés de los Nueve Dragones: Un árbol de más de 500 años cuyas ramas retorcidas parecen dragones trepando hacia el cielo. Los locales creen que su forma retorcida es producto de la energía espiritual del Templo del Cielo. Es el símbolo de la longevidad y un lugar sagrado para la fotografía. Paraíso en la Tierra La siguiente etapa del viaje supone pasar de la monumentalidad de la Gran Muralla y los grandes palacios al romanticismo de las "ciudades del agua". En China hay un proverbio clásico que dice: "En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou". Suzhou, la "Venecia de Oriente", es un oasis de elegancia clásica donde el agua y el arte se fusionan. Famosa por sus canales serpenteantes cruzados por puentes de piedra milenarios y sus exquisitos jardines tradicionales —diseñados meticulosamente para recrear paisajes naturales a escala microscópica—. El Jardín Liuyuan (también conocido como el Jardín de la Demora) es uno de los tesoros más grandes de la arquitectura paisajística china. No es un jardín cualquiera; está considerado uno de los cuatro jardines clásicos más famosos de toda China. Al avanzar hacia el sur se llega a Hangzhou, la capital del té y la naturaleza, cuyo corazón late a orillas del legendario Lago del Oeste (Xi Hu). Este paisaje, que parece sacado de una pintura tradicional con sus pagodas recortadas entre la niebla y sus sauces llorones, ha inspirado a poetas y emperadores durante siglos. Hangzhou ofrece una desconexión total a través de sus colinas verdes, donde se cultiva el famoso té verde Longjing (Pozo del Dragón). Es un destino donde la espiritualidad de los templos budistas, como el de Lingyin, se mezcla de forma única con la serenidad de sus aguas, cerrando con broche de oro una de las rutas más bellas de toda China. Rumbo al futuro Si Suzhou y Hangzhou son el alma de la China antigua, Shanghái, última etapa del viaje, es el sistema nervioso de la China del futuro. Es el lugar donde el té Longjing se cambia por un espresso y las barcas de madera por trenes Maglev que flotan a 431 km/h. Llegar a Shanghái es como aterrizar en el set de rodaje de una película de ciencia ficción. La ciudad es un duelo visual constante: de un lado del río Huangpu está Puxi, más conocida como el Bund, un desfile de edificios coloniales que parecen sacados del Londres de los años 20; del otro, Pudong, un bosque de rascacielos que parecen diseñados por un arquitecto que viajó en el tiempo. Como casi siempre en toda China, salen al paso los contrastes. En una misma mañana uno puede perderse en las callejuelas de la Antigua Concesión Francesa y diez minutos después estar rodeado de pantallas LED gigantes y robots que te sirven el café en Nanjing Road. O visitar el Museo de Shanghái, dedicado al arte chino antiguo y que contiene más de 120.000 piezas y después subir a la Torre de Shanghái, que no solo es un gigante de cristal; es un recordatorio de que en esta ciudad el único límite es el cielo, y a veces ni eso, cuando la niebla abraza su cima a 632 metros de altura. Shanghái no se visita, se experimenta a través de sus luces de neón reflejadas en el río al anochecer. Un paseo en barco al anochecer es, seguramente, la experiencia visual más potente de todo el viaje y el broche de oro perfecto para un recorrido que empezó en la piedra milenaria de la Gran Muralla y termina en el brillo cromado de la metrópolis más eléctrica del mundo. No hay que olvidar la gastronomía china Un aspecto importante e imprescindible en cualquier viaje a China es el gastronómico. En el viaje que proponemos se incluyen todas las comidas. A diferencia de Occidente, donde cada uno pide su plato, en China la comida es comunitaria. Una gran variedad de platos se colocan en el centro para que todos prueben de todo. La mesa redonda elimina las jerarquías físicas: todos están a la misma distancia de la comida y de los demás, fomentando la conversación y la cercanía. En el centro de la mesa suele haber un gran disco de vidrio giratorio que suelen llamar "Lazy Susan" donde se ponen los distintos platos y permite que cada comensal se sirva del que quiera girándolo. Es importante girarlo despacio y con cortesía cuando nadie esté sirviéndose. No hay que sorprenderse si el arroz blanco llega al final. Se considera un "saciador" por si te quedaste con hambre. La sopa también suele servirse a mitad o al final de la comida para ayudar a la digestión. Un detalle de cortesía: Servir primero el té o los mejores trozos de comida a los demás (especialmente a los mayores o invitados) antes que a uno mismo es el mayor gesto de respeto en una mesa china. La cocina de Pekín está influenciada por la cercanía a Mongolia, el clima frío del norte y los banquetes de la corte imperial. Los sabores son más intensos, salados y con un uso generoso del ajo, el jengibre y la pasta de soja dulce. Imprescindible probar el Pato laqueado a la Pekinesa (Beijing Kaoya), es el rey indiscutible. La piel crujiente y la carne jugosa se cortan en finas lonchas frente al comensal. La tradición indica que el chef lo debe cortar en exactamente 108 lonchas, pero pocas veces se cumple... y nadie las cuenta. Se come enrollado en una fina tortita con tiras de pepino, cebolleta y salsa dulce de judía. Otros platos habituales en Pekin es la Olla caliente de Pekín (Beijing Huoguo) una especie de fondue con agua o caldo suave (no con aceite o queso) de herencia mongola. En ella se cocinan al momento finísimas láminas de carne de cordero, verduras, setas... que luego se mojan en una rica salsa de sésamo. Más información: https://www.chinavisiontravel.com Sobre Chinavisión Travel Chinavisión es una marca registrada de Wenjing Global S.L. Somos una agencia de viajes Mayorista/ minorista con sede en Madrid. Nuestro propósito es dar a conocer al mercado de habla hispana, el impresionante legado cultural de China , así como su actual pujanza. Nuestro personal esta formado por empleados chinos y españoles, con años de experiencia en el turismo emisor a China y en el turismo receptivo hacia España. Para la elaboración de nuestra programación de viajes a China contamos con la inestimable colaboración de importantes empresas del sector turístico, relacionadas con China, como son Air China, China Eastern Airlines, Capital Airlines, la Oficina Nacional de Turismo de China en España, que nos ayudan a dar a conocer a nuestros clientes lo mejor que el gigante chino puede ofrecer.

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

12/07/2026

París se convierte en la capital mundial del gaming con 2.000 jugadores y 75 millones de dólares en premios

Enrique Sancho   Tras el éxito de los Juegos Olímpicos del año pasado, la capital francesa afronta una nueva prueba internacional, de carácter muy distinto. La élite de los videojuegos competitivos ha encontrado un nuevo hogar este verano. Por primera vez en su historia, la Esports World Cup (EWC) sale de Arabia Saudita para celebrar su tercera edición en Europa. Desde el 6 de julio hasta el 23 de agosto de 2026, la vibrante ciudad de París acoge el evento de deportes electrónicos más grande del planeta. El centro de operaciones principal se ha instalado en el prestigioso recinto Paris Expo Porte de Versailles, transformando la capital francesa en un festival masivo que combina competición extrema, cultura geek y entretenimiento para todos los públicos.   Las cifras récord del evento   Para entender la magnitud de lo que está ocurriendo en París, basta con mirar los números que maneja la organización este año: Duración: 7 semanas de competición ininterrumpida. Participación: Más de 2,000 jugadores de élite y 200 clubes internacionales provenientes de más de 100 países. Bolsa de premios: Un récord histórico de 75 millones de dólares a repartir entre todas las disciplinas. Variedad: 25 torneos en total que cubren 24 de los videojuegos más populares del mundo.   ¿Qué juegos están en el menú?   La EWC 2026 destaca por su diversidad, ofreciendo competiciones de primer nivel divididas en grandes categorías para satisfacer a cualquier fanático del gaming: Tácticos y Shooters: Counter-Strike 2, VALORANT, Call of Duty: Black Ops 7, Rainbow Six Siege. Estrategia y MOBA: League of Legends, Dota 2 y torneos digitales de Ajedrez. Lucha y Deportes: Street Fighter 6, Tekken 8, Rocket League y Trackmania. Battle. Royale y Móviles: Fortnite (en su modo Reload), PUBG Mobile y Honor of Kings.   El Campeonato de Clubes: La joya de la corona   A diferencia de los torneos tradicionales donde solo importa el campeón de un juego individual, la EWC premia la consistencia global. El Club Championship cuenta con una bolsa reservada de 30 millones de dólares. Aquí, organizaciones multidisciplinarias gigantes como Team Vitality (los héroes locales franceses), G2 Esports, T1 o los vigentes defensores del título, Team Falcons, compiten entre sí sumando puntos con los resultados de sus divisiones en cada juego. El club que demuestre ser el más dominante y versátil en múltiples videojuegos se llevará el gran trofeo a casa.   ¿En qué consisten las "Pruebas"?   En total se celebran 25 eventos en 24 disciplinas de esports. En el mundo de los videojuegos competitivos, las pruebas varían drásticamente según la disciplina. En las siete semanas de competición se abarcan todos los grandes géneros del gaming competitivo: FPS, juegos de estrategia, títulos deportivos, MOBA, battle royale, juegos de lucha, juegos de carreras, ajedrez...   1. Pruebas por Objetivos y Rondas (Shooters Tácticos)   Juegos como Counter-Strike 2 o VALORANT se juegan en equipos de 5 contra 5. La prueba consiste en que un equipo debe plantar un artefacto explosivo en una zona designada y el otro debe evitarlo o desactivarlo. Se juegan a mapas completos; el primer equipo en ganar 13 rondas se lleva el punto del mapa.   2. Destrucción de la Base Rival (MOBA)   En League of Legends y Dota 2, la estrategia es total. También juegan 5 contra 5, y cada jugador controla a un "campeón" con habilidades únicas. La prueba consiste en avanzar de forma coordinada a través de un mapa custodiado por torretas automáticas para destruir el núcleo o base del enemigo (llamado Nexo o Ancestro). Estas partidas pueden durar entre 25 y 50 minutos llenos de tensión táctica.   3. Modos de Supervivencia Masiva (Battle Royale)   Para títulos como Fortnite o PUBG Mobile, la prueba cambia por completo: no es un cara a cara directo, sino un "todos contra todos". Docenas de equipos caen simultáneamente en una isla gigante con el objetivo de recolectar armas y recursos. A medida que una tormenta eléctrica reduce el espacio de juego, los equipos se eliminan entre sí. La prueba premia la supervivencia absoluta: el último equipo en pie gana.   4. Duelos 1 contra 1 (Lucha y Deportes Digitales)   Juegos como Tekken 8, Street Fighter 6 o los torneos de ajedrez virtual son el equivalente al tenis o al boxeo tradicional. Es un enfrentamiento directo e individual a base de reflejos puros o estrategia mental, donde el jugador que comete el más mínimo error queda fuera del torneo.   El Orgullo Hispano en París   La comunidad hispanohablante tiene varios de sus proyectos más potentes compitiendo codo con codo contra los gigantes asiáticos y norteamericanos en la EWC 2026:   Team Heretics (España): El club fundado por el creador de contenido TheGrefg es una de las organizaciones con más peso en la escena de shooters de Europa. Llegaron a la cita parisina pisando fuerte en el torneo de VALORANT y buscan arañar puntos vitales para el Campeonato de Clubes.   Movistar KOI (España): La alianza entre el streamer Ibai Llanos y el exfutbolista Gerard Piqué se mide a nivel internacional, especialmente en competiciones de estrategia y arenas de batalla como League of Legends.   9z Team (Argentina): La "Violeta" es el estandarte absoluto de América Latina en los juegos tácticos, destacando su presencia en las fases finales del torneo de Counter-Strike 2.   Leviatán (Argentina): El club del dragón se ha ganado a pulso su plaza internacional, aportando plantillas multiculturales muy potentes a la competición general.   Estrellas más allá de la pantalla   El evento no solo ha atraído a leyendas del teclado y el mando. La EWC 2026 ha vuelto a fichar a grandes figuras del deporte y la cultura tradicional como embajadores globales, destacando la presencia del astro del fútbol Cristiano Ronaldo y el genio del ajedrez Magnus Carlsen. Además de la acción competitiva, los asistentes en París disfrutan del Fan Fest, zonas de juego libre para probar lanzamientos recientes y un despliegue de retransmisión masivo que planea superar las 7,000 horas de contenido en directo en más de 40 idiomas. En paralelo a las pruebas se celebra el Festival EWC, una celebración mundial de la cultura gamer que acompaña a los torneos. Reúne competiciones de esports, conciertos de música en directo, salas de arcade retro, cafés temáticos, concursos de cosplay, estudios creativos y mucho más, ofreciendo a millones de fans una experiencia total. En París, esta dimensión festiva se desplegará dentro y alrededor de Paris Expo Porte de Versailles. París no solo celebra el verano físico, sino que ya se ha coronado como el epicentro digital del año.   Más información: Valerie.Watine@atout-france.fr https://www.atout-france.fr/es/pro/ES