17/01/2011
Augusto Ibáñez, titín iii delantero de aspe:La sangre del deportista es especial: cuesta dejarlo
Me siento bien, otro año más peleando. Lo importante es que seguimos en la competición, seguimos en el frontón y seguimos un año más, este es el mejor regalo.
Debutó en 1992 y cumplirá en septiembre 19 años como profesional, ¿qué ve cuando echa la vista hacia atrás?
No me queda más que darle gracias a la pelota por todo lo que me ha dado y por todo lo que he conseguido en este trabajo. Es esfuerzo, es dedicación, eso está claro, podía no haber tenido nada, pero he tenido mucha suerte. Mucha fortuna porque he disfrutado de la pelota con lo que me ha dado, con todos los años que llevo de profesional y el tiempo que pasé de aficionado. He tenido mucha suerte en el aspecto deportivo en las dos empresas con las que he estado. Me he rodeado de grandes compañeros, de un gran entrenador, por eso solo veo satisfacción, alegría y ahora pido mucha suerte para seguir compitiendo.
¿Siente que ha sido todo un lujo compartir vestuario con todos los pelotaris que han pasado: desde Retegi, Maiz, Beloki, Eugi...?
Es un lujo y una satisfacción poder disfrutar de todos los compañeros. Es muy agradable poder estar aquí. Pasan los años y cambian los compañeros, tanto delanteros como zagueros, los rivales... En definitiva, todo el ambiente que se respira en la cancha. Para mí, esto es lo que me gusta, es mi ilusión, es mi vida y he tenido la suerte de llegar a los 42 años jugando. Más no puedo pedir.
También ha jubilado a varias generaciones de manistas. Ahora irá a por la tercera.
Esto es ley de vida. El día que me toque a mí, me tocará, pero tengo la suerte de llevar todos estos años como profesional, he podido disfrutar de muchos compañeros a los que no han renovado el contrato y la verdad es que es una pena. Creo que se precipitan un poco las cosas. También los años que están viniendo no están siendo buenos para todos, y para la pelota menos. Hay menos plantilla y las empresas están aguantando menos a los pelotaris, ha habido ahora un cambio, cosa que antes no había. Para mí la pelota es lo más grande. Además creo que existe vida después de ser profesional y la pelota, mientras sigas jugando, es una grandísima satisfacción.
Tiene un doble valor mantenerse en lo más alto por los problemas económicos que azotan a las empresas.
Igual es que tengo enchufe (risas). Todo dependerá. Para mí es una pena, te hace ver las cosas un poco más duras y saber que, si no eres competitivo y no lo das todo en todos los partidos o no te respetan las lesiones, pues te pueden mandar a casa.
Y en el vestuario, rodeado de gente cada vez más joven, ¿qué le comentan? ¿Habrá bromas?
Sí, eso sí. Eso siempre. Me llaman "abuelo" o me dicen con sorna que "cuándo te vas a retirar". Lo típico entre los pelotaris. Las típicas bromas que se hacen en el vestuario, creo que es lo normal. En el vestuario, todo está bien y eso es fundamental. Ese buen rollo que hay en allí, tanto con compañeros como con rivales; o con los jóvenes, que se están adaptando muy bien, está perfecto.
¿Hasta cuándo cree que puede mantenerse a este nivel y en clave profesional?
Es una pregunta que no sé responder. Todos los días me lo podría preguntar y no sé hasta cuándo continuaré. De momento, tengo que ir momento a momento, día a día, partido a partido. Todavía tengo dos años de contrato, es lo único que sé que es fijo. Veremos ahora lo que pasa.
¿El enfoque ha variado, piensa antes de cada campeonato que puede ser el último que dispute?
Más que el último torneo, yo lo que opino es que tengo que ir día a día, momento a momento, y ahora estoy en este Campeonato de Parejas, después llegarán los torneos de verano... Más que replanteármelos, que lo hago igual, es pensar diariamente. Tengo claro que el día que me tenga que retirar será un día triste, porque me tenga que retirar, pero, a la vez, significará un momento satisfactorio, porque he hecho todo lo que he podido. Tengo la conciencia muy tranquila. En este mundillo del deporte sabes seguro cuándo empiezas, pero no cuándo acabas.
¿No se pone fechas?
Yo no me puedo poner fechas, ni a largo plazo ni a corto plazo. Tengo que ir día a día, entrenamiento a entrenamiento y partido a partido. Lo importante es seguir compitiendo, para estar con los grandes, con los mejores pelotaris, para hacerlo lo mejor posible y, cuando acabe el campeonato, ya se verá lo siguiente.
Además continúa con una enorme carga de partidos al año. Si bien no disputa el Manomanista, el resto del año está de arriba a abajo, de frontón en frontón. Lleva medias de 90 partidos al año.
Trato de continuar igual que siempre. Si no tienes las manos con problemas, si no tienes el físico mal y las lesiones te respetan, la carga de partidos está bien y hay que jugar. Es necesario.
Son 42 años y se lanza a por la pelota como el primer día, ¿qué le incita a seguir con la ambición que demuestra en cada tanto?
Sobre todo, el ambiente, que es magnífico. También el grupo de pelotaris de entrenamiento que estamos en La Rioja, con Joaquín Plaza, que es maravilloso. Un día ganas y otro pierdes, pero sabes que tienes a los compañeros a tu lado, el trabajo y el esfuerzo. La pelota es mi vida y no sé hacer otra cosa. Mientras el cuerpo aguante, y me lo permitan, seguiré yendo a los frontones
Y esa ilusión que destila cuando está en el frontón.
Yo creo que es el ambiente. El ambiente de la pelota es diferente y todo lo que rodea a la pelota, también. No somos muchos manistas tampoco y todos nos conocemos en este mundo. Es muy bonito el ambiente que tienes en los entrenamientos, en los partidos, con los compañeros, con los rivales. Te cuesta dejarlo, te cuesta marcharte y te cuesta abandonar. La sangre del deportista es especial y siempre se quiere seguir compitiendo, estar en la brecha y mirar siempre hacia delante.
En La Rioja ya es todo un símbolo y en las cancha vascas es todo una atracción, una estrella, ¿le satisface todo eso?
La satisfacción para mí es el cariño y el saber que estoy haciendo una cosa que me gusta y que la gente que va a ver la pelota, no solo por un nombre, sino la pelota en general, que la gente lo vive, están siempre animando, y siguen apoyando. Yo creo que centrarse en pelotaris no es más que poner una seña. Está claro que hay pelotaris que van a marcar época: antes era Ogueta; en La Rioja, Barberito; luego, estuvo Retegi; después Eugi y Beloki; ahora, Olaizola II, Irujo... Intentas, sobre todo, dejar tu huella, pero lo verdaderamente importante es que la pelota siga viva independientemente.
Pelotaris como Merino ya han declarado estar halagados solamente con el hecho de entrenar con usted y pertenecer a su grupo.
Para mí es al revés. Para mí es un lujo poder jugar con los jóvenes, jugar con los chavales, que podían ser algunos mis hijos, por la edad que tienen. Poder compartir con ellos los entrenamientos, los partidos, los campeonatos... Para mí, todo ello es una enorme satisfacción. También si cabe entrenar con la gente joven da ese plus necesario a la hora de competir. Intentas hacerlo mejor
Y si no se hubiera dedicado a la pelota, ¿qué habría hecho?
No sé que hubiera hecho, pero algo relacionado con el deporte, seguro.
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